Fernando
de Magallanes, en portugués: Fernao de Magalhaes, también conocido como Hernando
de Magallanes nació en Sabrosa, Región Norte, Portugal,
primavera de 1480
y murió en Mactán,
Islas Filipinas, 27 de abril
de 1521,
fue un navegante
portugués.
Al servicio del rey de España,
descubrió lo que hoy recibe el nombre de Estrecho de Magallanes, siendo el primer
europeo en pasar desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico, hasta entonces denominado Mar del Sur.
Inició la expedición que, capitaneada a su muerte por Juan Sebastián Elcano, lograría la primera
circunnavegación de la Tierra en 1522.
Magallanes nació en el norte de
Portugal en el año 1480. La vila
de Sabrosa,
la freguesía
de Sé
en Oporto,
Vila Nova de Gaia y Ponte da
Barca se disputan ser su lugar de nacimiento.
Era hijo de Rui de Magalhaes y de
Ines Vaz Moutinho. Hermano de Duarte de Sousa, Diego de Sousa, Isabel de
Magalhães, Genebra de Magalhães y Aires de Magalhães. El padre de Fernando, Rui
de Magalhães, fue caballero hidalgo de la casa de D. Afonso, conde de Faro,
señor de Aveiro
y alcalde mayor de Estremoz. Rui fue alcalde de Aveiro, donde está documentado en
1486; entre 1472 y 1478 ejerció cargos de juez ordinario, procurador de cámara
y concejal en Oporto. Su hermano Aires de Magalhães siguió la carrera
eclesiástica, recibiendo el subdiaconado
en Braga en 1509. Magallanes tenía cerca de diez años cuando entró a servir
como paje en la corte de la reina Leonor,
consorte de Juan II de Portugal. Se casó en Sevilla
en 1517 con Beatriz Barbosa, pariente suya, hija de Diego Barbosa y María
Caldeira, y tuvo dos hijos: Rodrigo, que falleció muy niño, y Carlos que murió
al nacer.
En marzo de 1505, con 25 años, se
alistó en la Armada de la India, en la flota de 22 navíos
enviados para instalar a Francisco de Almeida como primer Virrey de la India. Aunque
su nombre no aparezca en las crónicas, se sabe que permaneció allí ocho años y
que estuvo en Goa,
Cochin
y Quíloa.
Participó en varias acciones militares, incluyendo la batalla naval de
Cannanore (frente a la actual ciudad portuaria de Kannur, Kerala donde
fue herido, y en la decisiva batalla de
Diu. En 1509 partió en la primera expedición a Malaca
comandada Diogo Lopes de Sequeira, junto con Francisco Serrao, su amigo y posiblemente primo.
Llegados a Malaca en septiembre, fueron víctimas de una conspiración y la
expedición terminó en fuga dejando atrás diecinueve prisioneros. Magallanes
tuvo un papel crucial avisando a Sequeira y salvando a Serrão que había
desembarcado, actos que le valieron honores y una promoción.
Al servicio del nuevo gobernador, Afonso de Albuquerque, participó junto con
Serrão en la conquista de Malaca en 1511. Luego de la conquista de la ciudad,
los caminos de los amigos se separaron: Magallanes, promovido, con un rico
botín y en compañía de un esclavo adquirido en Sumatra, Enrique de
Malaca, regresó a Europa. Serrão partió en la primera expedición
enviada a las "Islas de la Especiería", las Molucas.
Allí permaneció y se casó con una mujer de Amboina,
volviéndose consejero militar del sultán de Ternate. Sus cartas a Magallanes
serían decisivas, pues de ellas obtuvo informaciones sobre la situación de los
lugares productores de especias. Mientras tanto Magallanes, después de
participar en la batalla de Azamor, Marruecos, ya de servicio
en esa ciudad, fue acusado de comerciar ilegalmente con los moros; al
comprobarse varias de las acusaciones cesaron las ofertas de empleo a partir
del 15 de mayo de 1514. Posteriormente, en 1515, le ofrecieron formar parte de
la tripulación de un navío portugués, pero rechazó la oferta. De regreso en Lisboa, se
dedicó a estudiar las cartas más recientes, investigando junto al
cosmógrafo Rui Faleiro un pasaje hacia el Pacífico por el Atlántico Sur y la posibilidad de que las
Molucas estuviesen en la zona española definida en el Tratado de Tordesillas.
En 1517 fue a Sevilla
con Rui Faleiro, y encontró en Juan de Aranda, el factor de la "Casa de Contratación"
sevillana, un aliado importante para el proyecto que había concebido: dar a
España la posibilidad de llegar a las Molucas por Occidente, atravesando mares
no reservados a los portugueses por el Tratado de Tordesillas y, además de eso,
según Faleiro, probar que las "Islas de la Especiería" se encontraban
en el hemisferio castellano. Con la influencia de Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos, consiguieron la
aprobación del rey Carlos I. El 22 de marzo de 1518 Carlos I
nombra capitanes a Magallanes y Faleiro para que partan a la búsqueda de las
Islas de la Especiería, y en julio los eleva al grado de comendadores de la Orden de
Santiago y les otorga un conjunto de privilegios:
el monopolio de la ruta descubierta por el término de diez años;
el nombramiento como gobernadores de las tierras e
islas que encontrasen, con el cinco por ciento de las ganancias netas que
resultasen;
un vigésimo de las ganancias del viaje;
el derecho a retener mil ducados sobre los próximos
viajes, pagando solo cinco por ciento sobre el excedente;
la concesión de una isla a cada uno, excepto de las
seis más ricas de las cuales no recibirían más que una décimo quinta parte.
Comenzaron los lentos preparativos
para el viaje, que estuvieron plagados de incidentes: insuficiencia de fondos,
maniobras del rey de Portugal que procuraba hacerlos encarcelar, desconfianza
de los castellanos hacia Magallanes y los otros portugueses involucrados, sin
olvidar el difícil carácter de Faleiro.
Por intermedio del obispo de Burgos, obtienen la participación del mercader
Cristóbal de Haro que suministra una parte de los fondos y las mercaderías para
trocar por especias. El cartógrafo portugués Diogo Ribeiro,
al servicio de la Casa de Contratación desde 1518, participó en el desarrollo
de los mapas utilizados en el viaje.
Después de romper con Faleiro,
Magallanes continuó aparejando las naves que habrían de partir de Sanlúcar de Barrameda. La tripulación se
componía de marinos de muy distintos orígenes, con un importante número de
portugueses y vascos. Entre los primeros, alrededor de cuarenta, se contaban
Álvaro de Mesquita, primo hermano de Magallanes, Duarte
Barbosa, primo de la esposa de Magallanes, João Serrao, primo o
hermano de Francisco Serrao y Estevao Gomes. Acompañaba
también a Magallanes su esclavo Enrique de
Malaca.
Antonio
Pigafetta, cronista y geógrafo de la República de Venecia, que participó de la
expedición a sus propias expensas, escribió un diario completo del viaje,
posibilitado por el hecho de haber sido uno de los pocos viajeros en retornar
vivo a Europa. De esa forma, legó a la posteridad un raro e importante registro
de donde se puede extraer mucho de lo que se sabe de este episodio de la
historia.
El 10 de agosto
de 1519
se anunció en Sevilla la partida de la escuadra de cinco naves, capitaneada por
Fernando de Magallanes que, descendiendo por el Guadalquivir,
llegó hasta Sanlúcar de Barrameda, puerto que da al océano Atlántico.
Durante las siguientes semanas, se acabó de avituallar la escuadra y se
resolvieron otros asuntos, mientras el propio Magallanes otorgó testamento en
Sevilla el 24 de agosto.
La expedición parte de Sevilla el 10 de agosto de 1519. Tras una prolongada escala de
avituallamiento, el 20 de septiembre la expedición zarpó
definitivamente de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, con la intención de encontrar el paso
marítimo hacia los territorios de las Indias Orientales y buscar el camino que,
recorriendo siempre mares castellanos, según el Tratado de Tordesillas, llegase a las
islas de las Especias, lo que era la llamada ruta hacia el oeste, que ya había
buscado Cristóbal Colón.
Después de recalar en las Canarias, pasaron frente a las islas de Cabo Verde
y a las costas de Sierra Leona, tocando las tierras de lo que hoy
es Río de Janeiro el 13 de
diciembre. Siguieron hacia el sur, pasando por el Río de la Plata,
ya descubierto por Juan Díaz de Solís en 1516, en marzo de 1520, y llegaron a la bahía San Julián, que exploraron en busca de un
posible paso. Magallanes, en vista de la llegada del invierno,
decidió recalar allí hasta la primavera.
Lo inhóspito de aquellos parajes y el racionamiento de víveres al que
estaban sometidos fomentaron el descontento entre la tripulación y el deseo de
regresar. Se produjo una conspiración contra Magallanes dirigida por Gaspar de
Quesada, capitán de la Concepción,
y el veedor
Juan de Cartagena, que había sido relevado del mando de la San Antonio. Pese a que la
insurrección prendió en tres de las naves, Magallanes logró sofocarla. Uno de
los capitanes amotinados fue asesinado y los restantes sometidos a juicio, en
el que Quesada fue condenado a muerte y Cartagena abandonado en la costa.
Pasado ese suceso llegan el 1 de noviembre de 1520 hasta el que
llamarían "Estrecho de todos los santos" en honor a ese día, el
cual será llamado más tarde estrecho de Magallanes.
Cruzarlo fue muy difícil, dado lo complicado de las costas. Para encontrar el
paso, una nave se adelantaba en exploración buscando el mejor camino y
volviendo sobre sus propios pasos para hacerse seguir por el resto hasta la
zona explorada. Una vez terminadas estas minuciosas etapas consiguieron salir
del «Laberinto» hacia el océano Pacífico, al que bautiza con tal nombre que
permanecería, haciendo olvidar el anterior de Mar del Sur, debido a que en su
camino no se cruza con ninguna tempestad.
Por fin el 6 de marzo
de 1521
encontró una isla en la que los navegantes aprovecharon para descansar y
recoger víveres. Pronto acudirían a aquella isla numerosos indígenas con
regalos para estos nuevos «visitantes».
En las Molucas, Magallanes y los
suyos descubrieron que habían llegado al Extremo Oriente, cumpliendo el
proyecto de Cristóbal Colón.
Magallanes pereció en la llamada Batalla de Mactán con una tribu cebuana
encabezada por el jefe tribal Lapu-Lapu, en la isla filipina de Mactán.
Consiguieron instalar un almacén en Borneo, donde
entablaron buenas relaciones con los indígenas. Sin medios y con una sola nave
emprendió el regreso por mares lusos, el camino más conocido, con tierras donde
aprovisionarse, e intentando esquivar puertos y flotas portuguesas. La
expedición llegó sólo con la Victoria
de regreso a Sevilla en julio de 1522, al cabo de casi tres años de travesía. En total, 216
hombres perecieron durante el viaje, y sólo 18, entre ellos Elcano, pudieron
sobrevivir. Otros cuatro hombres de los 55 de la tripulación original de la Trinidad, que había emprendido una
ruta de regreso distinta desde las Filipinas, regresaron finalmente a España en
1525.
Tras la muerte de Magallanes en Filipinas,
en 1521,
fue elegido jefe de la expedición Gonzalo Gómez de Espinosa y al frente de la
nave Victoria,
se puso de capitán Juan Sebastián Elcano. Tras arribar a las
islas Molucas,
objeto del viaje, se emprendió el regreso a España.
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