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miércoles, 7 de junio de 2017

LANZALLAMAS



Un LANZALLAMAS es un sistema mecánico diseñado para proyectar un fluido de fuego prolongado y controlable.
La palabra es resultado del acrónimo lanzar y llamas.
Algunos lanzallamas lanzan un chorro de líquido inflamable; otros generan una corriente de gas. Son utilizados militarmente, pero también para fuegos controlados, como en agricultura. La mayoría de los lanzallamas militares usan líquidos, mientras que los comerciales tienden a emplear gas natural o propano a altas presiones, lo que se considera más seguro.
Aunque el fuego ha sido utilizado como un arma desde la antigüedad de mútiples maneras, la primera arma que se conoce parecida al lanzallamas es el llamado fuego griego. Utilizado ampliamente por la flota del imperio bizantino, se trataba de un líquido inflamable lanzado desde una especie de cañón de bronce.
Los lanzallamas modernos tienen su origen en la guerra de trincheras desarrollada durante la Primera Guerra Mundial. Tuvieron su consagración como arma de guerra moderna durante la Segunda Guerra Mundial, en la que el ejército alemán ya los montaba en los tanques lanzallamas Panzer II Flamm y Flammpanzer III, y también en los franceses Char B1 modificados cuyo nombre oficial era PanzerKampfwagen B2.
Más tarde los británicos y canadienses desplegaron desde 1944 unidades blindadas lanzallamas en combinación con unidades de infantería. Las primeras versiones de estos primitivos tanques lanzallamas fueron el Badger (Tejón) (un prototipo utilizado en Normandía) y el Oke, utilizado en Dieppe. El más popular de todos ellos fue el Churchill Crocodile.
Desde entonces este tipo de armas pueden ser montadas en un vehículo, o utilizadas manualmente por unidades de infantería.
El lanzallamas consiste básicamente en dos elementos: Una mochila o depósito y una salida. El depósito está compuesto generalmente de dos o tres cilindros: Uno mantiene el elemento propelente -generalmente un gas inerte como el nitrógeno- a presión; y los otros dos contienen un líquido inflamable, como el petróleo. Estos sistemas de tres cilindros suelen conformarse de manera equilibrada para facilitar su transporte. Este sencillo mecanismo es suficiente para proyectar el material inflamable a cierta distancia, desplazándolo en combinación con el gas a presión. La "pistola" contiene un pequeño depósito y un reducido sistema de ignición: Al apretar el gatillo se abre una válvula, que permite el paso del líquido del depósito hasta el mecanismo de ignición. Este puede variar según el tipo de lanzallamas: en ocasiones es una simple resistencia eléctrica, mientras que otros modelos presentan una pequeña llama alimentada por el gas a presión o emplean cartuchos de fogueo específicos.
El fuego es un arma muy poderosa y terrible, no sólo son sus efectos terribles de resistir por parte de la víctima sino que también muy duro de contemplar sus resultados, además esto tiene un plus en cuanto al poderoso efecto en la moral del soldado.
El ser humano tiene un temor instintivo al fuego en todas sus formas y cuando es usado de manera ofensiva en la forma del lanzallamas, su impacto en el enemigo puede ser considerable. A veces durante la Segunda Guerra Mundial la mera vista de un lanzallamas en acción era bastante para que el enemigo se rindiera inmediatamente a veces corriendo desesperadamente hacia los operadores de lanzallamas a fin de rendirse, aterrados por la posibilidad de ser quemados vivos. Tanto es así que el arma se ha visto sujeta a cierta discusión sobre su legalidad. En la práctica, es un arma especialmente utilizada contra posiciones defensivas como búnkeres y emplazamientos atrincherados. El uso de combustibles líquidos permite al fluido "rebotar" sobre las paredes, amplificando el daño directo que podría causar. Aunque generalmente se piensa que es un arma de corto alcance, los lanzallamas contemporáneos pueden ser eficaces a una distancia de 50-80 metros. La posibilidad de diseminar el líquido inflamable y quemarlo después hace posible crear varios "frentes" de fuego simultáneo en la posición atacada.
Los lanzallamas son un arma delicada para su operador. La primera desventaja importante es su propio peso, que reduce significativamente la movilidad de su portador. Por otra parte son armas de cierta envergadura, y debido a la mencionada escasa movilidad de su usuario y la posibilidad de causar una explosión, no es raro que una unidad de lanzallamas sea el objetivo favorito del fuego enemigo o del francotirador. Se ha documentado que los soldados equipados con un lanzallamas no solían ser tomados prisioneros: Cuando eran capturados solían ser ejecutados de modo sumarísimo en represalia.
Por otra parte, pese a la eficacia del arma, su alcance sigue siendo más reducido que el de cualquier otra arma presente en un campo de batalla, por lo que el operador de lanzallamas típicamente debe aproximarse hasta poca distancia del objetivo antes de poder utilizarla, arriesgándose eventualmente a ser abatido o de perecer en una explosión del depósito inflamable antes de alcanzar una posición apropiada. La posibilidad de que se produzca esta explosión ha sido notablemente exagerada por las producciones cinematográficas del género bélico.
Debería tenerse en cuenta que los operadores de lanzallamas no se enfrentan a la posibilidad de una muerte terrible ante cualquier chispa accidental, ni siquiera cuando el depósito es alcanzado por una bala como suele aparecer en las modernas películas de guerra. El contenedor de gas -también llamado "presurizador"- contiene un gas no inflamable a alta presión. Si este tanque se abriese, sólo impulsaría al portador hacia delante, del mismo modo en que una lata de gas a presión se desplaza hacia delante cuando es perforada. Por otra parte, la mezcla inflamable contenida en los depósitos de combustible no se inflama fácilmente sin la adición de magnesio, con el que sólo se combina en la salida del arma. Si se disparase una bala contra un contenedor metálico conteniendo diesel o napalm, sólo causaría una fuga a través del agujero, a no ser que la munición empleada fuese de tipo anti blindaje incendiaria, lo que causaría la ignición del material contenido. Esto también se aplica al contenedor de combustible del lanzallamas.
Estas limitaciones de alcance también son aplicables a las unidades motorizadas de lanzallamas, que se encuentran en cierta inferioridad al enfrentarse con una unidad blindada armada de un modo convencional. Sin embargo, se estima que, por su naturaleza y uso en combate, el lanzallamas ve su rendimiento maximizado cuando se monta en este tipo de unidades. La Commonwealth y los Estados Unidos son los principales usuarios de este tipo de armas.

martes, 9 de mayo de 2017

JABALINA



Una JABALINA es una lanza diseñada para ser arrojada. Fue utilizada por los cazadores prehistóricos y por los guerreros en combate. En muchas sepulturas de guerreros celtíberos se han hallado jabalinas de hierro y en el tapiz de Bayeux se representa una batalla con jabalinas lanzadas al aire contra el ejército enemigo. Para darles mayor fuerza de impulso y recobrarlas después de haberlas arrojado, se ataban algunas en el medio con una correa al soldado, que se conoce con el nombre de amiento, del latín amentum.
En la actualidad se utiliza en competencias atléticas.

lunes, 28 de noviembre de 2016

OBUS



La palabra OBÚS hace referencia a un tipo de pieza de artillería y a un tipo de munición.
Es un tipo de pieza de artillería de una longitud en calibre inferior al cañón de 15 a 25 calibres y superior al mortero. Utiliza una carga impulsora comparativamente pequeña, lo que permite disparar proyectiles con tiro curvo, es decir, con ángulos de tiro altos, superiores incluso a 45º, con un pronunciado ángulo de caída, para alcanzar blancos que se encuentran tras obstáculos naturales o artificiales del terreno.
En las taxonomías de las piezas de artillería usadas por los ejércitos europeos (y en el estilo europeo) en los siglos XVIII, XIX y XX, el obús se situó entre el «cañón» (el cual tiene un caño más largo, mayores cargas de propulsión, proyectiles más livianos, velocidades más altas y trayectorias más planas) y el «mortero» (el cual tiene la habilidad de disparar proyectiles con ángulos más pronunciados de ascenso y caída). Los obuses, igual que otras piezas de artillería, están organizados usualmente en grupos llamados baterías.
El obús apareció en la primera mitad del siglo XIX, pero fue en la primera guerra mundial en la que alcanzó gran importancia como principal pieza artillera pesada, al permitir atacar «desde arriba» las fortificaciones semienterradas que eran casi invulnerables para los cañones de campaña tradicionales.
La velocidad de los proyectiles disparados por un obús era antes inferior a la conseguida por un cañón del mismo calibre en tiro directo, pero gracias a los adelantos actuales en materia de pólvoras modernas, se consigue una mayor velocidad inicial del proyectil, agregando cargas de propulsión adicionales, consiguiendo con ello alcanzar mayores distancias para batir un objetivo.
Actualmente, la mayoría de las piezas artilleras modernas son mixtas, cañón obús, permitiendo actuar tanto en tiro directo como indirecto. En la segunda guerra mundial el obús remolcado M2A1 de 105 mm fue probablemente el arma más eficaz del ejército estadounidense en la contienda.
Por otro lado, éste es el nombre con el que se conoce genéricamente a la munición artillera de forma cilindro cónico para diferenciarla de  las balas esféricas tradicionales.
Posiblemente el término, que originalmente se refería a la pieza de artillería, se adoptó al emplearse originalmente esta munición en obuses por primera vez en España durante las guerras carlistas.
La palabra obús proviene del checo houfnice, que designa una pieza de artillería que se usaba ya en el siglo XV para hacer tiros de poca precisión sobre un grupo, o banda, de personas; del checo pasó al español por medio del alemán y del francés

lunes, 18 de abril de 2016

TORPEDO



Un TORPEDO moderno es un proyectil autopropulsado que se desplaza por debajo del agua estando diseñado para detonar en proximidad o en contacto con un objetivo.

En el siglo XIX, se denominaba torpedo a cualquier artefacto explosivo marino, destinado a hundir un barco; eran cargas explosivas estáticas.

Actualmente, éstas son las minas marinas y fueron muy utilizadas a partir de la  Guerra de Secesión. 

La aplicación de torpedos incentivó el desarrollo de un nuevo tipo de embarcación ligera para su uso, siendo conocida como lanchas torpederas.

lunes, 11 de abril de 2016

BÚMERANG



El BÚMERANG o bumeráng es un arma que tras ser lanzada, si no impacta en el objetivo, regresa a su punto de origen debido a su perfil y forma de lanzamiento especiales. Perteneciente a la clase de los bastones arrojadizos, se utiliza para aturdir y, en casos excepcionales, matar a pequeños animales u hostigar a la infantería enemiga durante la batalla. Existen muchos materiales válidos para construir un bumerán: madera, plástico, cartón, fibra de carbono, aluminio, etc.
Consiste en un palo de una longitud variable, pero raramente superior a 50 cm, ligeramente curvado en ángulo hacia su mitad lo que le confiere el efecto necesario para describir vuelos circulares. Puede ser redondo o con los bordes afilados, aunque también existen modelos con forma de aspa.
Su capacidad de describir vuelos de ida y vuelta se debe a su curvatura y tallado; pero también en gran medida a la habilidad y la técnica del lanzador.
Lo mismo que otras armas de gran implantación, como el arco o la jabalina, el búmeran es muy antiguo y conocido en prácticamente todos los continentes, no únicamente en Australia como erróneamente se cree. Existen bajorrelieves y dibujos de cazadores y soldados utilizando bastones arrojadizos en el Antiguo Egipto. Por su parte san Isidoro de Sevilla escribía en su enciclopedia la descripción de esta arma, su utilización para herir o atontar y su capacidad para volver hacia su lanzador cuando no encontraba blanco.
No todos los artefactos denominados comúnmente bumerán retornan al lanzador. Los que eran utilizados para la caza por los aborígenes australianos no retornaban y su nombre no era bumerán, sino kylie. También, los que no vuelven son denominados "killing sticks". Tienen un metro de altura, y son curvados y de gran peso, hasta 6 ó 7 kilos. El uso de los kylie cesó cuando se impusieron otras armas de caza al revelarse como más eficientes, por ejemplo arco y flechas.
Los "killing sticks" no son exclusivos de Australia; el más antiguo que ha podido ser fechado hasta ahora fue encontrado en Polonia en el año 1987. Han sido encontrados en los cinco continentes; incluso los había en la tumba de Tutankamón, hace ya más de tres mil años. El uso principal dado a los bumeranes en el antiguo Egipto fue el de arma de mano.
También en Atapuerca se han encontrado "killing sticks", siendo su mejor descripción en castellano "garrotes equilibrados", susceptibles de ser utilizados en la caza y en la guerra.
No hay fechas exactas ni unanimidad del primer "killing stick" con la capacidad de "retornar al punto de lanzamiento", siendo evidentemente mucho más reciente que los hallazgos de Atapuerca y Polonia.
La práctica deportiva se ha desarrollado en el siglo XX, siendo un simple juego de habilidad entre jóvenes guerreros cuando no cazaban. A principios del siglo xx el mayor vuelo rara vez superaba los 30 metros; en 1950 eran 50 metros y Herb Smith, el gran primer divulgador del bumerán, subió la distancia a los 100 metros, con unos pocos años de dedicación, el 17 de junio de 1972.
El 18 de marzo de 2008, el astronauta japonés Takao Doi observó, en un experimento en la Estación Espacial Internacional, que los bumeranes también volvían al lanzador en gravedad cero. Este experimento no tuvo validez a causa de su lanzamiento dentro de la nave, por lo cual el retorno se basó en el efecto aerodinámico del doblez de las alas, siendo el modelo de cartulina, y en el aire presente dentro de la nave.
A quien realmente le corresponde el honor de ser el primer astronauta que realizó dicho experimento fue Jean-Francois Clervoy, en la estación MIR en 1997. Él fue mucho más preciso y técnico con la realidad en comparación con el astronauta japonés Takao Doi, al ser plenamente consciente de que el retorno era fruto de la aerodinámica; en ningún caso de la micro gravedad creada por el bumerán en su rotación.
Puede adoptar casi cualquier forma y ha de ser lanzado de forma que gire sobre su propio eje. La sustentación en el aire se debe a la forma de las palas, que, con un perfil similar al de las alas de un avión, van “atacando” el aire mientras el bumerán gira sobre sí mismo y se desplaza. La trayectoria del desplazamiento es independiente de la velocidad lineal y la velocidad a la que gira sobre su propio eje, y es una constante en cada bumerán. Esto sucede porque mientras el bumerán gira sobre su propio eje y avanza, la pala que en ese momento gira en el sentido del desplazamiento del bumerán sustenta más respecto a la que en ese momento gira en sentido contrario al avance, por lo que se produce un torque o precesión giroscópica en ese sentido.
Los bumeranes pueden tener, por tanto, cualquier número de palas. Las palas no tienen por qué ser iguales ni el bumerán simétrico; existen bumeranes con forma de V, de W, con tres palas, palas distribuidas como las aspas de un helicóptero, con forma de canguro, de tortuga, de pez, 

viernes, 27 de noviembre de 2015

CIMITARRA



Una CIMITARRA es un sable con una hoja curva larga, originario de Oriente Medio. La voz cimitarra parece venir de la derivación italiana "scimitarra" del shamsir persa, y sirve en Occidente para referirse a cualquier sable curvo musulmán u oriental.
Por tanto, al ser armas que se diferencian escasamente unas de otras, pero que a la postre difieren, el término cimitarra es una voz genérica para todas ellas.
En otras palabras, es como una espada torcida. En el siglo XVII, los indígenas latinoamericanos fabricaban cimitarras a los españoles para la defensa de su ejército.
La cimitarra es un arma refinada, fina y ligera. Es decididamente cortante, con un solo filo y una empuñadura protectora hecha de metal. Su origen lo solemos hallar en Persia, si bien fue utilizada también en la India durante los siglos XIII y XIV. Sin duda, su larga y curvada hoja estaba diseñada para barrer con estocadas a los enemigos, así como para acuchillar profundamente. La particularidad de que sea curva sirve para que al atacar a caballo la hoja no se incruste en el oponente. Al ser curva lo que se logra es que la hoja corte pero siga su trayectoria.
Los árabes prefirieron la cimitarra a la espada recta, y el solo hecho de evocar su nombre nos transporta de inmediato al recuerdo de esas luchas entre templarios y sarracenos, pero también solemos asociarla a fascinantes personajes como Sandokan o Simbad el marino, los cuales, con su asombroso manejo de esta arma, conseguían el respeto de sus adversarios.
Pero otro gran personaje que está indisolublemente unido a esta arma fue Saladino, sultán de Egipto, Siria, Arabia y Mesopotamia, durante la Tercera Cruzada, que tuvo lugar entre 1187 y 1192.
Las hojas, insistían los sabios alrededor del rey Abdalmalek ben-Merwan, eran excepcionalmente fuertes si se las doblaba; también eran lo suficientemente duras como para conservar el filo; es decir, que podían absorber los golpes en el combate sin romperse. Sus virtudes mecánicas, así como sus preciosas marcas onduladas en la superficie, se debían al material con que estaban hechas: el acero de Damasco.
Así, en tiempos de los cruzados, las espadas de Damasco se convirtieron en legendarias. Durante siglos fueron fascinación y frustración de los herreros de parte de Europa occidental, que trataron en vano de reproducirlas. Nunca creyeron que tanto su fuerza como su belleza provenían del alto contenido en carbono, que en las espadas de Damasco estaba entre 1,5 y 2,0 por ciento. Así, al añadirle carbono al hierro reducido, el resultado era el de un material más duro.
El acero, porque eso es el hierro con carbono, se preparaba en la India, donde se le llamaba pasta. Se vendía en forma de lingotes o de redondeles del tamaño de una medalla grande. Se cree que las mejores hojas se forjaron en Persia a partir de esas pastas, para hacer también escudos o armaduras. Aunque el acero de Damasco se conocía en todo el Islam, también se conocía en la Rusia medieval, donde se le llamaba bulat y en España que fueron traídos por los moros, donde se hicieron famosas las espadas forjadas en las acerías de Toledo.

miércoles, 22 de julio de 2015

CULATA



La CULATA es la parte posterior de un arma de fuego dentro de la cual se detona el explosivo contenido dentro del cartucho que impulsa al proyectil, normalmente con posibilidad de apertura para introducir este último en su interior.

En las pistolas, la culata es la empuñadura por la que esta se sujeta con una sola mano.

También se denomina así a la parte posterior de fusiles y escopetas que se apoya en el hombro del tirador para minimizar los efectos de la fuerza de retroceso al ser disparada el arma.

En los cañones, la culata suele tener una portilla por la que se introduce la munición.

miércoles, 29 de abril de 2015

ESCOPETERO



Durante la revolución cubana , los ESCOPETEROS eran exploradores esenciales y piquetes de la Sierra Maestra y otras cadenas montañosas a las llanuras. Los "escopeteros" fueron los responsables de semi-continua exploración de terreno que sostiene contra patrullas Batista de menor tamaño.  

Los escopeteros estaban siempre alertas, con comunicaciones, rutas de suministro, protegidas, siempre con la inteligencia esencial y armas a menudo fueron capturados, o fueron enviados a la línea principal de Castro a las fuerzas en las altas montañas.

Raúl Castro cumplió con misiones para abrir un segundo frente, era en realidad una misión de controlar una zona ya en posesión de escopeteros independientes "por la libre". 

Se puede argumentar que las aventuras de ultramar de Ernesto Guevara fracasaron al menos en parte debido a la falta del apoyo escopetero equivalente. En la serie de artículos escritos por el personal del Escambray alrededor de 1988 a 2007, el Che Entre nosotros. Suplemento al Escambray  el papel crítico de escopeteros se menciona en varias ocasiones. Sin embargo, el líder guerrillero argentino no parece haber planeado el uso de estos esenciales, si mal armados auxiliares , en sus operaciones en el extranjero.

En la década de 1960 una serie de escopeteros se unió a la oposición a Fidel Castro en la guerra contra los bandidos .

El significado original de Escopeteros en español,  es a los armado de un arma con un ánima lisa de largo cañón de arma de fuego , a veces un trabuco , y se ha utilizado en este contexto general en las historias de España y América Latina.  

Se ha utilizado para describir a un lanzador de béisbol. 

A francotiradores periodistas. También se ha utilizado en el contexto de la lucha para hasta la victoria "El credo del escopetero".

martes, 3 de febrero de 2015

BALLESTA



Una BALLESTA es un arma impulsora, consistente en un arco montado sobre una base recta que dispara proyectiles, a menudo llamados pernos o virotes. Si bien se trata de un instrumento marcial muy antiguo, actualmente se siguen utilizando en la guerra, aunque principalmente con fines recreativos, como para el tiro al blanco y la caza.

Pese a que la denominación actual se encuentra firme, la misma sufrió diversas variaciones a lo largo del tiempo y en la diversas culturas, como en el Medioevo, en que recibió muchos otros nombres en su mayoría derivados de la palabra ballista.

Las ballestas desempeñaron un papel importante en las guerras en Europa, Norte de África y Asia. La principal fuente de evidencias arqueológicas sostiene que fueron desarrolladas en el Este de Asia, más precisamente, en la antigua China. Una de las primeras referencias textuales a las ballestas se encontró en las obras de los seguidores de Mozi y de Sun Tzu, en el El arte de la guerra, escrito entre 500 a. C. y 300 a. C.

La ballesta es un arma que comenzó a ser utilizada en Occidente de modo masivo en el siglo X, siendo la evolución y perfeccionamiento del arco y flecha. El primitivo arco de madera fue sustituido por una versión con un potente arco metálico formado por una o varias varas metálicas unidas, como un muelle de carruaje, llamada “arbalesta”.

La cuerda vegetal o de tripa trenzada original fue reemplazada por alambre y finalmente por fibras sintéticas en las versiones deportivas actuales. La primitiva flecha de vara vegetal fue sustituida por una saeta corta y metálica, capaz de perforar las corazas, y que es de carbono en las modernas. Se le agregó de forma perpendicular al centro del arco un carril acanalado en el que se alojaba la saeta y sobre el que se desplaza la cuerda impulsora o alambre.

Se lograba flexionar el arco metálico venciendo su potente resistencia con diversas maniobras; las primeras consistieron en poner el arco en tierra y tensar el alambre con ambas manos o el pie, hasta trabarlo en un gancho.

Más tarde se montaron mecanismos, armatostes diversos sobre el carril central. El más exitoso y usado fue el tensado mediante torniquete a manivela. El alambre, poderosamente tensado y sujeto por una traba, se disparaba con un gatillo.

Su potencia llegó a ser considerable en la versión más tardía y avanzada, con palas de metal, el proyectil metálico perforaba una cota de malla a 1.50 cm. Sin embargo, ya las versiones más antiguas y menos potentes fueron armas muy usadas.

La ballesta se podía disparar cuerpo a tierra, a pie o a caballo, y no precisaba de tanta destreza como el arco para darle al blanco. Su lentitud de recarga era la gran desventaja: mientras el ballestero disparaba un virote por minuto, en el mismo lapso un hábil y fornido arquero inglés/galés, con su enorme arco de 1,80 metros, lograba disparar diez flechas, a casi 300 metros de distancia.

Existió una versión de repetición, inventada en la antigua China, menos potente, pero capaz de realizar varios disparos seguidos antes de recargar, llamada Cho-Ko-Nu. Y mucho antes de su aparición en la Edad Media, los antiguos griegos parece que ya conocían una especie de versión primitiva, denominada gastrafetes ‘arco de vientre’, porque para tensarla se empujaba el mecanismo apoyándose sobre el vientre y cargando el peso del cuerpo.

La ballesta revolucionó las posibilidades individuales de dar muerte al enemigo: cualquier inexperto podía matar a distancia a un consumado guerrero. Esto resultó tan novedoso y amenazador que incluso mereció que el Papa Inocencio II, en el Concilio de Letrán del año 1139, prohibiera el uso de la ballesta entre los ejércitos cristianos, y en una bula papal prevenía a la cristiandad contra su empleo por «el peligro que representaba para la humanidad un arma semejante».

La ballesta constituyó el anticipo más equivalente a las armas de fuego. Como en estas, la ballesta se gatillaba y se apuntaba acercando el ojo al extremo del carril saetero para alinearlo con el blanco a acertar. Su efectividad a distancia solo fue superada por la pólvora. A los soldados que portaban esta arma se les llamaba ballesteros.

A pesar de estar completamente relegada su utilización por las milicias en favor de las armas de fuego, aun se siguen fabricando de modo industrial y artesanal para la caza y para algunas fuerzas especiales, al ser un arma silenciosa, de relativo bajo costo y gran precisión; además de que varios tipos de saetas tienen la capacidad de atravesar blindaje corporal. Esto se debe al concepto de la física llamado cantidad de movimiento (producto de la masa por la velocidad de un cuerpo), es decir, que la masa de la saeta multiplicada por su velocidad es mayor al de una bala quizás de gran velocidad pero menor masa, entonces puede traspasar blindajes diseñados para balas. En la actualidad suelen ser fabricadas con materiales compuestos y sintéticos, como la fibra de vidrio, y en algunos casos se les incluyen accesorios como miras telescópicas.