sábado, 26 de abril de 2014

TIMBAL



Un TIMBAL o tímpano es un instrumento musical membranófono de sonoridad grave, que puede producir golpes secos o resonantes. Se utiliza golpeando los parches con un palillo o baqueta especial llamada "Baqueta de timbal". Está formado principalmente por un caldero de cobre, cubierto por una membrana. Se puede afinar por lo que produce sonidos determinados, vale decir notas musicales.

Distintos modelos de tambores y tamboriles se usaron desde las civilizaciones antiguas, en especial para propósitos ceremoniales y militares.

En Medio oriente se utilizaban variantes primitivas del timbal desde antes del siglo XII, que evolucionaron junto a la trompeta para llegar a ser los principales instrumentos musicales de la caballería.

Entre los jenízaros del Imperio otomano existía un tipo de regimiento llamado "mehterhané" encargado de erigir la carpa del sultán y mantener una banda para las ceremonias militares, que incluía instrumentos tales como clarinetestriánguloscrótalosplatilloschirimías, y timbales de guerra, denominados "kös y naqqara".

«...quinientos trompeteros produjeron un sonido tal que el planeta Venus comenzó a danzar y los cielos reverberaron... Todos estos músicos con tambores, timbales y címbalos desfilaron en formación cerrada tocando sus diversos instrumentos rítmicamente al unísono de tal forma que parecía como si el ejército de Shamapur pasara marchando...»

Los "kös y naqqara" otomanos y sus equivalentes en el resto del mundo islámico, por su porte y valor simbólico eran por tanto para los cruzados, quienes los trajeron a Europa a partir del siglo XIII, botines de guerra tan preciados como banderas y estandartes.

Por esa época también llegaron a Europa otros modelos de naqqara nakir, en inglés naker más pequeños. Estos tamboriles, con un diámetro de 20 a 22 cm, colocados sobre las monturas, se usaron en ceremonias militares hasta el siglo XIV.

En 1457 una embajada húngara enviada a la corte de Carlos VII de Francia por el rey Ladislao VI en preparación de su fallida boda con Magdalena, hija del monarca francés, llevó a París grandes timbales montados de a pares sobre caballos.

Durante los siglos siguientes, se hicieron varias mejoras técnicas en los timbales. Originariamente el parche era tensado directamente sobre la caja de resonancia, pero en ya en el siglo XV, comenzó a utilizarse un aro sobre el que se tensaba el cuero y que se encajaba luego en el cuerpo del instrumento. A principios del siglo XVI la fijación comenzó a realizarse con tornillos, que permitían variar la tensión del parche, convirtiendo al timbal en un instrumento con posibilidades de afinación.
La utilización del timbal como "arma emocional" en batallas y desfiles se mantuvo hasta bien avanzado el siglo XIXNapoleón Bonaparte organizó sus bandas a la manera otomana, y se dice que el sonido majestuoso de címbalos y timbales de las fanfarrias francesas tuvo no poca influencia en la victoria de Austerlitz.

Jean-Baptista Lully fue el primer compositor de relevancia que incluyó partes orquestales de timbal para su ópera "Teseo" en 1675. Pronto lo imitaron otros compositores del siglo XVII. En la música de esta época el timbal agudo se afinaba en la tonalidad de la composición, y el timbal grave en la dominante. Es interesante notar que frecuentemente el timbal es tratado como un instrumento de transposición, con la tonalidad indicada al comienzo de la partitura: por ejemplo "Timbal en La-Re".

Luego, ya avanzado el período barroco, Johann Sebastián Bach escribió una cantata secular titulada "Tönet, ihr Pauken Erschallet, Trompeten" donde los timbales aparecen en primer plano. La pieza comienza con un solo de timbal y luego coro y timbal recrean la melodía en diferentes combinaciones. Bach usó posteriormente este material en su oratorio de Navidad "Jauchzet, frohlocket!"

Ludwig van Beethoven revolucionó la música de timbal a principios del siglo XIX. No solo escribió para instrumentos afinados en intervalos distintos de cuartas o quintas, sino que le dio la relevancia de una voz independiente sobre la base de "Tönet, ihr Pauken!". Por ejemplo su Concierto para Violín de 1806 se inicia con cinco golpes de timbal, y el scherzo de su novena sinfonía 1824 muestra al timbal en un contrapunto con la orquesta.

El siguiente innovador fue Héctor Berlioz, primer compositor en indicar las baquetas exactas a utilizar madera, cobertura de fieltro, etc. En muchas de sus obras, por ejemplo su Sinfonía fantástica 1830, requirió la actuación de varios timbales simultáneos.

Hasta fines del siglo XIX los timbales se afinaron manualmente, es decir, mediante una serie de tornillos denominados "llaves", que alteraban la tensión del parche al ser girados por el intérprete. Dado que esta operación era relativamente lenta, los compositores debían prever un tiempo razonable para que se pudiera cambiar la afinación durante el desarrollo de una obra.

El primer pedal de afinación se diseñó en Dresde en la década de 1870, con lo que los instrumentos resultantes pasaron a ser llamados "timbales de Dresde". Sin embargo, mientras los parches se construyeron en pergamino, la afinación automática resultaba difícil, ya que no podía predecirse la exacta variación de tensión en el material. Esto se podía compensar mediante la afinación manual, pero no con un pedal.

Los mecanismos y materiales continuaron mejorando durante el siglo XX.

Al mismo tiempo que fueron modificándose tecnológicamente, los timbales sufrieron diversos cambios de tamaño. En el siglo XVII y comienzos del s. XVIII los timbales eran considerablemente más pequeños y menos profundos que los contemporáneos. Esto era debido a la influencia de su uso como instrumentos de caballería, donde, colgados en pares a lomos de los caballos, estaban limitados por las capacidades del animal de carga, por lo que tenían que ser necesariamente más pequeños y ligeros. A principios del barroco, si bien no existía un estándar sobre las medidas correctas del instrumento, un par típico contaba con 18 y 20 pulgadas de diámetro y entre 11 y 15 pulgadas de profundidad. Mersenne escribió en 1616 que los timbales rondaban los dos pies de diámetro. Michael Praetorius, en su obra De organographia, proporcionó también por esa época los diámetros de un par de timbales de 17 1/2 y 20 1/2 pulgadas. Estos instrumentos, capaces de menos resonancia y volumen sonoro, eran sin embargo adecuados para las agrupaciones musicales de la época, bastante más pequeñas, y en donde los timbaleros eran requeridos para tocar en interiores con unas dinámicas menos fuertes y más articulación. Otras obras más recientes, del siglo XVIII, indican medidas de aproximadamente 22 1/2 y 24 3/8 pulgadas de diámetro. En el siglo XIX era habitual para los intérpretes transponer la nota más baja una octava alta para así adecuarse al rango natural de los timbales.

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