domingo, 6 de abril de 2014

ÁMBAR



El ÁMBAR, árabe o succino es una piedra hecha de una resina vegetal fosilizada proveniente principalmente de restos de coníferas y algunas angiospermas. Etimológicamente su nombre proviene del árabe, que significa cachalote, ya que de este animal se saca el ámbar gris. Normalmente es de color marrón claro.

Los árboles producen la resina como una protección contra enfermedades e infestaciones de insectos, cuando la corteza de un árbol es herida debido a rotura o a un ataque por escarabajos de madera u otros insectos, bacterias u hongos. Después de exudar al exterior, la resina se endurece por polimerización en el interior de rocas arcillosas o arenosas, algunas veces calizas, que se formaban en zonas deltaicas de ríos, generalmente con mucha materia orgánica asociada, y se han conservado en su interior durante millones de año

El ámbar es un resto fósil, ya que es una sustancia orgánica y su estructura no es definida. Su composición varía dependiendo del árbol del que proviene, aunque todos tienen terpenos o compuestos que son comunes en las resinas endurecidas.

En Europa, el ámbar se forma a partir de la resina del Pinus succinifera, en tanto que en América proviene de la leguminosa Hymenaea courbaril, conocida en Chiapas como Guapinol, y en Nicaragua y República Dominicana como  algarrobo, perteneciente al período geológico terciario.

Los colores del ámbar son muy variados: amarillo el más común, naranja coñac, rojo cherry, blanco, café cajeta, verde azulado y "negro" o musgo tonos oscuros de otros colores, que son menos frecuentes que el amarillo. De estos colores se desprende una amplia gama de tonalidades. El ámbar rojo de Chiapas es uno de los más hermosos.

El primer lugar que se tiene registrado como fuente original del ámbar es la región del Mar Báltico. La pieza de ámbar más antigua trabajada por el hombre data de hace 30,000 años y se encontró en Hannover, Alemania.

En España está presente desde el Solutrense de la cueva de Altamira.

En Europa se encuentra ámbar en España, Francia, Lituania, Polonia, Alemania, Letonia y Rusia, y en América Latina se encuentra en México, República  Dominicana, Nicaragua y Colombia.

En la Antigüedad se pensaba que el ámbar poseía propiedades místicas o mágicas, siendo utilizado por muchas culturas como un talismán o remedio medicinal. En Chiapas, México, el ámbar aún se usa para proteger a los niños contra el "mal de ojo".

Los griegos se percataron de sus propiedades eléctricas producidas al rozar ámbar con otros objetos. De ahí la etimología de la palabra electricidad que viene del griego que quiere decir ámbar.

Aunque hay muchos lugares donde se ha encontrado el ámbar, este se encuentra en grandes cantidades en sólo veinte depósitos alrededor del mundo y principalmente en la Europa Oriental Báltico, México, la República Dominicana, y últimamente se ha encontrado en Cantabria España el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico.

La gran belleza del ámbar es la responsable de que haya sido considerado una sustancia preciosa, y por su origen misterioso era estimado como protección divina contra diversos daños para el portador de joyas ambarinas. Como tal, llegó también a usarse como un ingrediente en las medicinas y para propósitos religiosos.

Ya los fenicios trocaban el ámbar como una mercancía de primera importancia con los pueblos bálticos antiguos. Desde aproximadamente 3,000 a. C., el ámbar báltico era cambiado por las mercancías de la Europa meridional y existían "Carreteras" o rutas de comercio que cruzaban Europa y terminaban en el lejano Oriente. Alrededor de 58 a. C., el emperador romano Nerón envió a un caballero romano en una búsqueda de este "Oro del norte" y trajo cientos de libras de ámbar a Roma.

En épocas posteriores, desde 1,283 en adelante, los caballeros teutones, después de regresar de las cruzadas, se convirtieron en gobernadores absolutos de Prusia y de las fuentes bálticas de ámbar, así como de la manufactura de los objetos ambarinos, castigando a los transgresores con la muerte por ahorcamiento. Durante los siguientes 500 años, el ámbar fue usado de nuevo con propósitos principalmente religiosos, como por ejemplo en la fabricación de las sartas de cuentas de rosarios.

Aunque el ámbar se halla por todo el planeta, solo existen veinte regiones con las cantidades necesarias para que la explotación minera sea rentable. En la actualidad, la mayor parte se extrae en la región báltica de Europa oriental, en la República Dominicana y en algunos estados de México. La extracción es una ardua tarea. A juicio de numerosos científicos, para que la resina se transforme en ámbar, ha de permanecer enterrada, normalmente en arcilla húmeda o sedimentos arenosos. Muchas de las minas de la República Dominicana se hallan en elevaciones escarpadas cubiertas de exuberante bosque subtropical, accesibles solo a pie o en burro y a las que se llega por empinados senderos de montaña. Algunas minas son pozos anchos y profundos, mientras que otras son galerías estrechas de hasta 200 metros de longitud. Como la maquinaria y los explosivos quiebran el ámbar, los mineros han de extraerlo cuidadosamente a mano —con cinceles, picos y palas— de la dura arenisca y la arcilla compacta, a menudo con una vela por única iluminación.

En muchas ocasiones, la resina, al escurrir sobre la corteza de troncos y ramas, llegó a atrapar burbujas de aire, gotas de agua, partículas de polvo o pequeños seres vivos como plantas orquídeas, hongos, musgos, líquenes, semillas y un sinfín de flores diminutas, insectos, gusanos y otro tipo de animales que van desde   diminutas hormigas, arañas, mosquitos, abejas, termitas, mariposas y libélulas  hasta lagartijas, ranas y escorpiones, quedando guardados y preservados como inclusiones fósiles deshidratadas, pero sin el encogimiento que normalmente causan las deshidrataciones, conservándose de tal forma que su estructura celular y hasta fragmentos de su ADN pueden encontrarse en la actualidad.

Estas inclusiones agregan no sólo belleza a una pieza de ámbar, sino una gran cantidad de información de suma importancia para los científicos, pues de esta manera se tiene conocimiento de la vida de hace millones de años, disponiendo, incluso, de especies ya desaparecidas. Existen muestras de ámbar de gran valor desde el punto de vista paleo ambiental, lo que permite que científicos reconstruyan un modelo de un ecosistema de milenios pasados desaparecido hace ya mucho tiempo. El tamaño, el tipo de espécimen, su visibilidad, la cantidad y hasta la posición son factores importantes que intervienen en la evaluación de una inclusión.

La extracción del ámbar se realiza principalmente de dos formas: a cielo abierto y de manera subterránea. Las minas son túneles de tiro y están abiertas en escarpadas laderas; los hombres van excavando el cerro hasta encontrar la capa de carbón que contiene "El corazón del ámbar", para lo cual perforan hoyos por donde algunas veces entran arrastrándose. El ámbar de la República Dominicana fue originado a partir de una especie del género Hymenea, una especie extinta de árboles tropicales de hojas anchas de la familia de las leguminosas, cuyo pariente más cercano todavía se encuentra en el este de África. Sin embargo, en el Caribe y en Centro y Sudamérica crece todavía otro pariente de esta especie antigua llamado "Algarroba".

Existe un comercio ambulante de falsificaciones de ámbar, que pueden ser de vidrio o variantes de plástico.

En realidad es sencillo determinar si el ámbar es real o falso. La forma más fácil y rápida es poner la pieza de ámbar en luz negra, que hará brillar el ámbar verdadero de un color fosforescente, y la segunda forma es poner las piezas de puro ámbar sin metal ni incrustaciones en agua salada, el cual flotará, y cualquier pieza falsa de plástico o vidrio se hundirá.

Hay que tener cuidado con las buenas imitaciones, que mezclan ámbar molido con plásticos, y que brillarán bajo la luz negra, aunque de forma distinta. Otra forma de distinguirlas es que se hundirán en agua salada.


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