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jueves, 6 de marzo de 2014

LOS ABUELOS



Los ABUELOS no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes. 

La mayoría de los ABUELOS sienten adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos.

El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. 

Los ABUELOS construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan. 

FINALMENTE Y PARA QUE SEPAN LOS DESCREIDOS....
LOS ABUELOS NUNCA MUEREN, SOLO SE HACEN INVISIBLES.



ESO SÍ, SON MUY LENTOS PARA APRENDER  Y COMPRENDER LOS AVANCES TECNOLÓGICOS.
https://blogger.googleusercontent.com/img/proxy/AVvXsEg1Iv_WclQ7dIuQWeQFgZhhv8na-z5WgkWw8MvbvXVy_rSRCY1pXfyGT_MgM4ynSV7mA6Mb1qlB4Yuv94SWNJio7uvvQlpKJuZYSLoCiLrMa4Qr9VMY09tJ4SjLjtHmf4Rm9_vXUa66NucWgl79BduuBwCEfA=s0-d-e1-ft

sábado, 27 de julio de 2013

Y LOS HIJOS ¿SON TUYOS?




Definitivamente no son tuyos, solo quierelos y ámalos y trata de educarlos con el ejemplo, y si puedes, encáuzalos para que busquen sus propios sueños, no los tuyos.
 
Y no esperes que te agradezcan todo lo que haces por ellos; ese agradecimiento vendrá muchos años después, quizás cuando tú, ya te hayas convertido en abuelo, será entonces que sabrán lo que es ser padre o madre.
 
Pero si te llegan a decir que están orgullosos de ser tu hijo, date por recompensado con creces. Y si alguno de ellos debe de partir antes que tú, que al menos te quede el consuelo de haberle dicho muchas veces cuanto lo amabas.

miércoles, 10 de julio de 2013

CUANDO MIS PADRES SE VOLVIERON VIEJOS


Pasamos buena parte de nuestra vida viendo a nuestro Padres como verdaderos héroes.
 
Hasta que un día mi papá, el "Héroe" empezó a pensar todo el tiempo y hablaba de cosas que no tenían ni pie ni cabeza.
 
Mi mamá, la "Heroína" de la casa comenzó a tener dificultades cuando hablaba y continuamente, se enojaba con la empleada.
 
¿Qué les pasó a mis padres para envejecer tan rápido?
 
Ellos envejecieron y nadie nos preparó para esto.
 
Un bello día ellos perdieron la compostura y se volvieron más vulnerables.
 
Los veo cansado de cuidarnos. Ahora llegó el momento para que ellos sean cuidados por nosotros.
 
Tienen mucha vida vivida, y saben de todo, y de lo que no saben lo inventan.
 
Ya no hacen planes para largo plazo, ahora se dedican a pequeñas aventuras y a veces comen a escondidas lo que el médico les prohibió.
 
 
De repente están tristes, pero no caducos. El caduco soy yo por no aceptar su ciclo de vida.
 
Es muy difícil para mi aceptar que mis dos héroes ya no están con el control de la situación.
 
Ahora están frágiles y son un poco olvidadizos y yo les quiero seguir exigiendo mucha energía. No admito sus flaquezas y su tristeza.
 
A veces me irrito y llego a gritarles si se equivocan al hablar y no tengo paciencia si me vuelven a contar las mismas historias que ya me las platicaron un día.
 
Provoco discusiones inútiles con ellos, porque quiero que todo siga siendo como siempre.
 
Creo que mi intolerancia es solo miedo, miedo a perderlos, o miedo a que yo llegue como ellos y deje de ser lúcido y jovial.
 
 
Aunque se que con mis enojos, solo les produzco más tristezas
 
¿Por qué no consigo ser un poco más para ellos? ¿Cuantas veces mis dos héroes, se pasaron junto a mi, por las noches cuidándome cuando yo estuve enfermo?
 
Y ahora me enojo cuando a ellos se les olvida tomar su medicina. Y a veces los dejo llorando por mis reclamos.
 
Siempre estuvieron con los brazos abiertos para recibirme cuando volvía de la escuela o del trabajo. Ahora me están dando señales de que quizás muy pronto partirán.
 
 
Tengo que hacer por ellos hoy, todo lo mejor, lo máximo que pueda, porque a lo mejor me dejarán pronto y debo de recordarlos con alegría porque al final de mis tiempos, mis héroes de ayer, serán mis héroes eternamente.
 
 

viernes, 5 de julio de 2013

¿QUE SON LOS NIETOS?


 
¿QUE SON LOS NIETOS? ¿Unos hijos más? NOOO, son unos hijos duplicados.
 
Hay en ellos una prolongación que son precisamente eso.
 
Una duplicidad en la función creadora y en la extensión de la especie.
 
En los nietos se alarga la vida hacia unos límites de amor que no se soñaron.
 
Los hijos fueron el testimonio. Los nietos la confirmación.
 
Por eso se quieren tanto. Por eso son el juguete espiritual de la edad mayor.
 
Un nieto es un anhelo convertido en realidad. A él le damos los besos que tal vez no les dimos a los hijos.
 
Y ellos nos dan los besos que quizás ya nadie nos da.
 
Allí se reedita la juventud y el corazón palpita vigorosamente como si fuera un corazón adolescente...
 
Con nieto en los brazos tenemos al hijo. Tenemos la juventud que se nos quiso escapar un día.
 
Tenemos el amor verdadero que todo nos da y nada nos quita.
 
Es verdaderamente maravilloso vivir esos retozos de los nietos, sus infantilerías que nos llevan a otros mundos y todo ese concierto de sus risas sonoras.
 
Con los nietos se revive la historia del amor... y el alma vuelve a florecer.
 
El hogar ya viejo se torna joven y se renuevan las esperanzas.
 
Los nietos son la fortuna de los años de la sensatez.
 
¿Qué se quiere más a los nietos que a los hijos? Así parece, ¡PERO NO!
 
Lo que pasa es que en los nietos se vuelve a amar a los hijos y se mana mucho más...

domingo, 16 de junio de 2013

HIJOS TRIUNFADORES



Si yo me amo a mi mismo, si amo a Dios, si amo a mi pareja y por lo mismo amo a mi hijos siempre me he preguntado: ¿Qué debo de hacer con ellos para hacerlos felices? quizás estas ideas nos den la respuesta... 
Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento, como muchos pudiéramos creer.
Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia..., eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal.
 Para los trabajadores independientes será un auto requisito.
Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones
Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.
¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: 'La autoridad no debe humillar'. Básicamente lo que es el niño o el joven hoy será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial.
Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarle evitando todo el tiempo todo posible sufrimiento ¿si no cuándo aprenderá?
Debe comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos.
Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad.
Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro.
Hay que enseñarles a hacer ESFUERZOS SUPLEMENTARIOS.  Que sepan que siempre se puede un poquito más.
Recuerda que nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a 'sentir la falta de' y arreglárselas por sí mismos.
Hay chicos que no juegan su deporte si no tienen zapatillas de 'marca'. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos para darles el 100%, los chicos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen de chicos, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos. 
¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser gratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.
Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar, la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no sólo por su bien  estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer, que no sean ingratos, que no sean quejosos. 'Mami... no me gustan las lentejas'. Si quieren hacerles un bien para la vida, denles las lentejas. Habrá berrinches, no se exalten (autoridad no es gritar), que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA! ... ¡Las lentejas del refrigerador calentadas!
Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas no se podrá adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real.
También hay que educarlos en el servicio. Una familia normal es un equipo de trabajo con pocas tareas: tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Hay que educarlos para que realicen labores de hogar, aunque lo hagan mal al principio. Si no hacen este tipo de servicios luego tendrán problemas. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar.
¿Mesadas? Que sean una cantidad fija, más bien, semanales y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente.
Construyamos hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidosQue se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar.
Recuerden que nadie alcanza altura con un solo vuelo.
Hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños para que sean buenos de corazón.
Importante también es estar convencidos de que triunfador no equivale a tener 'dinero o propiedades'
Triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros.
Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores.
Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestro país, en uno donde reine la libertad, la abundancia, la justicia y sobre todo la felicidad.
 

sábado, 15 de junio de 2013

MATRIMONIO PERFECTO



El don esponsal de sí es la máxima expresión de la amistad, si es vivido en su plenitud, o sea en la “libertad” del don. Por desdicha, después de la experiencia del pecado original el hombre no goza de aquel grado de pureza de corazón que se requiere para la plena libertad del don. Aún después de la redención, queda en el hombre la concupiscencia, que no es pecado, pero que proviene sin embargo del pecado y a éste lleva. Concupiscencia es la pesadez que experimentamos hacia el bien: lo bueno nos cuesta; concupiscencia es la propensión que probamos hacia el mal: lo malo nos gusta. De aquí aquella “Dureza de corazón” Mt 19, 8, que tiene su máxima expresión en la ruptura del matrimonio, vaciado del don de sí.

El amor de amistad supone la benevolencia, que existe cuando amamos a alguien buscando su bien. Cuando, por lo contrario, no queremos el bien del ser amado, sino buscamos su bien de nosotros, el amor de amistad ha sido sustituido por el amor de concupiscencia, que es amor de lo útil y de lo deleitable. Se trata de dos amores completamente distintos en su naturaleza; no obstante su aparente semejanza, los efectos no tardarán en enseñarnos la diferencia, como acaece entre un producto original y su imitación. Mientras el amor de amistad da a la unión conyugal unidad y solidez, el amor de lo útil y lo deleitable se insinúa en la unión conyugal como una hendidura que cuando sea marcada y profunda, la compromete irremediablemente.

En la Madre de Dios, por su privilegio de Inmaculada Concepción, la concupiscencia no existía y, por lo tanto, su amor de amistad estaba garantizado. ¿Qué decir de san José? León XIII no descuida una cuestión tan importante y escribe: “Es cierto que la dignidad de Madre de Dios está fincada tan alto, que nada puede haber de más sublime; pero como entre la beatísima Virgen y José fue ligado un nudo conyugal, no hay duda que a aquella altísima dignidad, con la cual la Madre de Dios sobrepasa grandemente todas las creaturas, él se le acercó más que cualquier otro. Ya que el connubio es la máxima sociedad y amistad, al cual por su naturaleza está unido la comunión de bienes, se deriva que si Dios ha dado a José como esposo a la Virgen, se lo ha dado no sólo como compañero de su vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participara, por medio del pacto conyugal, de su excelsa dignidad” Encíclica Quamquam pluries, 15 de agosto de 1889.

Por su parte, Juan Pablo II, ponderando bien los hechos, con referencia al amor de José, escribe que hay que deducir de este matrimonio que “su amor como hombre ha sido regenerado por el Espíritu Santo” La naturaleza del matrimonio requiere que san José sea digno esposo de María.

Es legítimo el deseo de los esposos cristianos de encontrar en las Letanías de la Virgen siquiera una invocación dirigida a María como “Esposa de José”.

jueves, 23 de mayo de 2013

LOS HIJOS





Estamos acostumbrados a hablar de los hijos como si se tratase de algo propio, de una “posesión”. Tenemos un coche, tenemos una casa, tenemos un libro, tenemos un perro y... “tenemos cuatro hijos”.
 
Gracias a Dios, el coche no va a exigir sus derechos, ni va a gritar que no nos quiere. Si no arranca, lo llevamos al taller. Si después de dos semanas de arreglos no funciona, lo vendemos al chatarrero. En cambio, si el niño “no arranca” en la escuela...
 
Es cierto que los niños nacen dentro de una familia, por lo que resulta natural que la familia asuma la responsabilidad de esa vida que empieza. Pero el niño tiene un corazón, un alma, y eso no es propiedad de nadie. La filosofía nos enseña que el alma, lo más profundo de cada uno, no puede venir de los padres, sino que viene de Dios. Los padres dan a su hijo el permiso para la vida y asumen la hermosa tarea de ayudarle, pero no pueden dominarlo como al coche o al perro.
 
Entonces, ¿cuál es la actitud más correcta ante el hijo que hoy “camina” a gatas por el pasillo y que pronto empezará a darse coscorrones en la cabeza? ¿Le dejamos hacer lo que quiera? Este era el sueño de Rousseau con su “creatura”, Emilio. No hace falta ser un gran psicólogo para comprender que el niño ideal de Rousseau llegaría a la juventud sólo por obra de un milagro... La realidad es que los padres están llamados a dar una formación profunda, correcta, clara, a sus hijos.
 
Primero enseñamos al niño normas de “seguridad”: no asomarse por la ventana, no meterse en la boca objetos peligrosos, no tocar animales extraños. Después, la búsqueda de la salud nos hace pedirle que tenga las manos limpias, que no se llene el estómago con caprichos, que no se rasque las heridas...
 
Simultáneamente enseñamos al hijo a hablar. Sus ojos cada día brillan de un modo distinto, y pronto su mundo interior, su corazón, se nos abre no sólo con las miradas, las manos y la sonrisa, sino con esas primeras y temblorosas palabras que empieza a decir con la confianza de ser acogido. Los padres que escuchan por vez primera “mamá”, “papá”, sienten muchas veces un vuelco en el corazón. El niño crece, y habla, y habla, y habla... Cuando ya ha aprendido un vocabulario básico, impresiona por su hambre de saber, de comunicar, de decir que nos quiere, o que ha dibujado un avión, o que ha visto una lagartija, o que acaba de encontrar un amigo de su edad...
 
Alguno podría pensar que la misión de los padres termina aquí, y que el resto le toca a la escuela. Sin embargo, el hijo todavía tiene que aprender detalles de educación que van mucho más allá de las normas de supervivencia o del usar bien las palabras del propio idioma. Dar las gracias, pedir permiso, saludar a un maestro, prestarle un juguete al amigo, hacer los deberes en vez de contemplar lo que pasan por la tele...
 
La educación moral es uno de los grandes retos de toda la vida familiar. La mayor alegría que pueden sentir unos padres es ver que sus hijos son, realmente, buenos ciudadanos. El dolor de cualquier padre es darse cuenta de que su hijo hace lo que quiere y que empieza a engañar a los maestros, a robar del monedero de mamá, a golpear a los compañeros o hermanos más pequeños, e, incluso, a levantar la voz en casa contra sus mismos padres...
 
San Agustín se quejaba de que sus educadores le regañaban más por un error de ortografía que por una falta de comportamiento. La queja tiene una triste actualidad en quienes se preocupan más por el 10 de sus hijos en inglés que por la pornografía que vean en internet o por las primeras drogas que puedan tomar con los amigos. Si somos sinceros, es mucho mejor tener un hijo agradecido y bueno, aunque no sepa alta matemática, en vez de tener un hijo ingeniero que ni siquiera es capaz de interesarse por lo que les ocurra a sus padres ancianos...
 
Los hijos no son propiedad de nadie, ni de la familia, ni de la escuela, ni del Estado. Pero todos, especialmente en casa, estamos llamados a ayudar a los niños y adolescentes a crecer en su vida como buenos ciudadanos y como hombres de bien. Esa es la misión que reciben los padres cuando inicia el embarazo de cada niño. Quienes hemos tenido la dicha de tener unos padres que nos han ayudado a respetar a los demás, a amar a Dios y a vivir de un modo honesto y justo, nunca seremos capaces de darles las gracias como se merecen. Quienes no han tenido esta dicha... pueden, al menos, preguntar cómo se puede enseñar a los hijos a ser, de verdad, buenos, no sólo en la formación científica, sino en los principios éticos más elevados.
 

LOS ABUELOS




En los abuelos está representada la historia familiar, son fuente de experiencia y de sabiduría para hijos y nietos. Por eso, resulta justo rendir un reconocimiento especial a estos seres maravillosos en el día en que la Iglesia Católica conmemora la festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús.
“En el ritual del matrimonio se retoma una bendición de la Biblia y se les dice a los esposos: `Que sean padres fecundos y de reconocida virtud, y puedan ver a los hijos de sus hijos´. El ver a los `hijos de sus hijos´ forma parte de ese horizonte de plenitud que tiene la vida del hombre. En sus nietos, los abuelos ven la prolongación de la vida que ellos han engendrado. Hay una continuidad que marca el sentido espiritual de la condición humana. Esto tiene mucho que ver, además, con el sentido de la historia y la trasmisión de valores que son propios de la cultura del hombre y la sociedad. Hay un pasado que se hace presencia en la persona de los abuelos. La solidez de la raíz es garantía para el futuro de los hijos; su compañía es, por ello, una riqueza”.
En los abuelos está la representación más pura del amor filial, especialmente en el lazo que se forma con los nietos. Esta es una relación dotada de reciprocidad; ambos se nutren del amor que expresan. Los nietos se convierten en fuente de vida y les enseñan a los abuelos a ver con los ojos de la alegría y la esperanza.
Al mismo tiempo, los nietos experimentan una vivencia única con sus abuelos, es algo así como una amistad pero con alguien que le triplica en edad. Amistad que es posible dadas las condiciones, puesto que no está de por medio la labor educativa que sí pertenece a los padres, de esta manera queda el camino libre para que los abuelos se den el lujo de consentir responsablemente.

Oración por los abuelos
Señor Jesús, tú naciste de la Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana.
Mira con amor a los abuelos de todo el mundo. ¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad.
¡Sostenlos! Que cuando envejezcan sigan siendo para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica, custodios de los nobles ideales, hogareños, tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.
Haz que sean maestros de sabiduría y valentía, que transmitan a las generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual.
Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad a valorar la presencia y el papel de los abuelos. Que jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.
Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos durante todos los años de vida que les concedas.
 
 





lunes, 20 de mayo de 2013

UN BUEN PADRE ES UN BUEN ESPOSO



Es importante fomentar y mantener una buena relación con la esposa, sin darnos cuenta, los hijos reflejan nuestras actitudes y palabras.

El último libro de Piero Ferruci, "Nuestros maestros los niños" ya ha sido traducido a 11 idiomas. Allí él dice: "Ha hecho falta tiempo, pero al final me he dado cuenta: la relación con mis hijos pasa a través de la relación con mi mujer. No puedo tener con ellos una buena relación si mi relación con ella no es buena".


La experiencia clínica de Ferruci le ha demostrado que "cada ser humano es el resultado de la relación entre dos individuos: su padre y su madre, Y esa relación sigue viviendo dentro de nosotros como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa. La relación entre nuestros progenitores -dice Ferruci- nos constituye en lo que somos. Y esto es verdad también en la época de la familia dormitorio, de los progenitores single, de la fecundación artificial, de la manipulación genética, de los vientres de alquiler, de los bancos de espermatozoides... Un niño siente con todo su ser la relación entre sus progenitores, sea cual sea, la siente en sí mismo. Si la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia. Si está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será incierto" .


La conclusión entonces parece clara: si quieres ser un buen padre, sé un gran marido. Si quieres ser una buena madre, sé una gran compañera para tu marido. Esto que parece simple, en la práctica no lo es. ¿Por qué? Ferruci responde en primera persona, con gran humildad. :


"A veces he olvidado esta realidad. He tenido demasiada confianza. Sabiendo que nuestra relación va bien, la he dejado allí". Abandonada la relación a su propia suerte, pronto aparecen los disgustos, las recriminaciones.


Cuando un matrimonio reacciona a tiempo y recupera lo bello de su amor, los primeros en darse cuenta son los hijos. Y cuenta su propia experiencia, después de una temporada en que, obsesionado por escribir sus libros, comenzó a levantarse a las 5 de la mañana y a pasar el día rabiando por el ruido y las interrupciones:


"Comencé a sentirme deprimido, algo no andaba bien. Al fin comprendí lo que sabía pero no quería admitir. El orden de mis prioridades estaba equivocado. Decidí devolver a Elizabeth, mi mujer, un marido que no se cayera de sueño. Después ocurrió algo sutil y sorprendente. Mejoró la relación entre mi y Elizabeth. No es que fuese una relación mala, pero había algo que no me gustaba. A menudo yo era descortés con ella y hablaba conmigo como si Elizabeth no existiera, ignorándola como el machista más encallecido. Después lo he entendido: Yo me mostraba cuál era mi actitud hacia Elizabeth... Era yo quien la transformaba en una sombra. Por fortuna me di cuenta a tiempo".


¿Cómo mantener y mejorar constantemente la relación conyugal? Este autor italiano es un gran romántico y cree que la fuente de amor para los esposos radica en el recuerdo de sus mejores momentos.


"Al contrario de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, cuando tocan la esencia y belleza del amor. Ante los ojos de mi mente desfilan nuestros momentos más luminosos: El primer paseo juntos, la decisión de casarnos una mañana de febrero, Elizabeth que acude a recibirme al aeropuerto un día de lluvia. El concierto durante el embarazo de Francisco mi primer hijo..."


Todo eso es el origen, la fuente: El lugar en que todo va bien y es perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando a los orígenes y beber de aquella fuente de agua pura.