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miércoles, 4 de junio de 2014

ANUNNAKI



Los ANUNNAKI son un grupo de deidades sumerias y acadias que están relacionadas con los Anunna y con los Igigi, los dioses menores.

Según un mito babilónico, los Anunnaki fueron los hijos de Anu, el cielo. Anu, a su vez, era hijo de los hermanos Anshar y Kishar, dioses del cielo y la tierra respectivamente. Por tanto, Anu era nieto de los dioses fangosos Lahm y Lahmu, guardianes del templo en Eridu, en el cual tuvo lugar la Creación. Lo que convierte a los Anunnaki en los bisnietos de los guardianes del templo de la Creación.

Enlil, señor del aire e hijo de Anu, sustituyó a su padre al frente del consejo de los Anunnaki y esta decisión provocó una disputa entre él y su hermanastro Enki, el señor de la tierra, dios del agua dulce, de la sabiduría y de la magia, considerado por muchos como un alquimista.

Los Igigi, los dioses menores, rehusaron continuar trabajando para mantener la armonía del Universo y Enki, en el Shabbat o Shappatu, creó a la humanidad para que ésta asumiera la responsabilidad de realizar las tareas que los dioses menores habían abandonado. Los Anunnaki, el alto consejo de los dioses y de Anu, fueron distribuidos por el planeta Tierra y el mundo subterráneo. Algunos de ellos fueron el propio Enki, Asaru, Asarualim, Asarualimnunna, Asaruludu, Namru, Namtillaku o Tutu.

La reinvención del término los Anunnakis surgió en 1964, tras la publicación del libro Mesopotamia antigua: retrato de una civilización muerta, del asiriólogo Adolph Leo Oppenheim, quién popularizó este concepto que fue tomado por distintos blogs y personajes del mundo esotérico y de pseudo ciencias de Internet. Por otra parte, el escritor y conferenciante británico David Icke sostiene que los anunnaki continúan controlándonos a través de los gobiernos y las grandes fortunas.

Según esta creencia, los Anunnaki fueron extraterrestres que llegaron al planeta Tierra hace 445.000 años con un propósito claro: obtener oro. Al parecer, necesitaban este mineral para restaurar su atmósfera y protegerse de los rayos ultravioleta. Con el paso del tiempo, los Igigi se amotinaron y decidieron no seguir extrayendo oro, por lo que Enki decidió crear una nueva especie para que ésta extrajera dicho mineral. Decidió extraer un óvulo de una hembra neandertal, lo fecundó con esperma anunnaki y lo volvió a introducir en la neandertal. De esta unión nacieron unos seres con poco raciocinio y muy primitivos. En otras palabras: no eran útiles para el propósito por el que habían sido creados. Decidieron entonces repetir el proceso, pero, en vez de reintroducir el óvulo en la hembra neandertal, lo introdujeron en una hembra anunnaki. Y funcionó. De esa unión surgió la especie humana y durante miles de años fueron esclavos de los anunnaki, los cuales acabaron por enseñarles conocimientos para la supervivencia y el desarrollo.

Varios ufólogos postulan que los antiguos mitos sumerios narran esta experiencia real acerca de la intervención extraterrestre. Entre otros, para Zecharia Sitchin la intervención anunnaki explicaría el porqué no se ha encontrado al conocido eslabón perdido en la cadena evolutiva humana.

Relata la tirante relación entre los medio hermanos y herederos ENKI y ENLIL, asi como la epopeya de Ziusudra similar al Noé bíblico que, con la ayuda de ENKI habría salvado a la humanidad y a muchas especies de su extinción en el Diluvio Universal. Curiosamente todas las historias compendiadas en el Viejo Testamento, Sitchin las hace aparecer en las tablas sumerias.

El libro se aferra a la obsoleta idea de la civilización original que generó las restantes culturas de la Tierra. Cuenta como, espontáneamente, de la noche a la mañana surgió una civilización avanzada en SUMER.

Según la saga de Sitchin, la tecnología y poder de los Anunnaki aún no ha sido superada por nosotros, plantea que podían efectuar viajes espaciales y manejar la ingeniería genética hace 450.000 años, sino que habrían dejado sus rastros en toda la Tierra dando como ejemplo pirámides las egipcias, mayas, aztecas y chinas, Stonehenge, el "espacio puerto de Baalbeck", las líneas de Nazca y hasta Machu Pichu, con tecnología que aún desconocemos. Sus libros, entonces buscan dar respuesta a lo que según sus seguidores serían los llamados "misterios" de la humanidad.
Uno de los textos de Sitchin es " El libro perdido de ENKI", en el cuál el heredero de Anu y que salvara al menos tres veces al ser humano de su extinción, cuenta sus experiencias en la Tierra por casi 400.000 años dictándoselas por 40 días a un escriba humano de tablillas sumerias en su propia nave, antes de partir.

El autor fue muy atacado y hasta ridiculizado, porque mezcla conocimientos científicos aislados, mitologías diversas y la biblia para crear una historia literaria, abiertamente declarándola como real. Las traducciones de simples mitologías son demasiado fantásticas. No existe evidencia paleontológica de una aceleración de la evolución humana, tal como lo plantea. A pesar de que plantea que los Anunnaki eran seres biológicos y en consecuencia no eran inmortales. Muchos habrían muerto en la Tierra; sin embargo, no existe el menor esqueleto estudiable de éstos a pesar de una broma difundida en blogs.

Sitchin murió sin alcanzar a comprobar sus teorías.

La ciencia, tanto la arqueología, como la Historia, no tiene evidencias alguna que confirmen estas teorías, criticándose las licencias que Sitchin y otros se han tomado para sus traducciones y elucubrar sus teorías. De hecho, históricamente está documentado el lento origen de Mesopotamia y claramente ahora se sabe que no es, ni existe, la cuna de la civilización como se pretendía cuando el libro fue escrito.

domingo, 27 de abril de 2014

LA KUNDALINI



En el marco del hinduismo, la KUNDALINI es una energía invisible e inmedible representada por una serpiente o a veces por un dragón, que duerme enroscada en el muladhara el primero de los chakras —los siete círculos energéticos—, que está ubicado en la zona del perineo. Se dice que al despertar esta serpiente, el yogui controla la vida y la muerte.

Varias doctrinas utilizan este concepto de la kundalini: el yoga, el tantra, el budismo, el taoísmo, el sijismo y el gnosticismo.

Respecto a la representación simbólica de la kundalini, anteriormente mencionada, cabría recordar que en muchas culturas la serpiente ha sido venerada como un animal sagrado. Así pues en la antigua civilización egipcia, la serpiente que los faraones llevaban en sus coronas, representaba su divinidad y alta iniciación era símbolo de alta maestría. También en las culturas maya y azteca se veneraba a la serpiente emplumada. En el Génesis de la Biblia la serpiente representa la mentira, esta alegorizada en la serpiente negra como opuesto a Yahveh. La serpiente blanca es la serpiente sagrada de las civilizaciones antiguas, poseedora de nuestros mágicos poderes. También en los mismos mitos, está el ejemplo de la serpiente de los israelitas, que sanaba en el desierto. En la cultura de la Antigua Grecia, dos serpientes aparecen representadas en el conocido caduceo de Hermes y una serpiente en la vara de Esculapio, símbolo de la medicina.

Con la alquimia, la energía kundalini subiría verticalmente por medio del fluido espinal, a través de la columna vertebral, atravesando todos los chakras y alimentaría el cerebro, modulando su actividad. Sería una energía evolutiva, y según el grado de activación en el individuo, condicionaría su estado de conciencia.

La serpiente tiene su base en el mūlādhāra, enrollada tres veces y media alrededor de él, y allí se encuentra, normalmente, dormida. De modo que, tras obtener la apertura de los chakras, puede ser despertada con técnicas como el tantra y el kundalini yoga. La finalidad del kundalini yoga es, por tanto, despertar a la serpiente y desenroscarla, dirigiéndola hasta el Sahasrara el chacra superior para unir cuerpo y espíritu, en un intento de integrar los dos principios, habitualmente opuestos, de materialidad y espiritualidad, fusionando sus energías dentro de un cuerpo humano individual. En términos tántricos estos principios serían Shivá el principio masculino o conciencia y Śakti principio femenino o energía.

Para llegar a este estado, la serpiente kundalini deberá atravesar 3 nudos principales:

El primero es el nudo de Brahman, en el primer chacra. El segundo es el nudo de Visnú, en el chacra del corazón. El tercero es el nudo de Shivá, en el entrecejo. En cada uno de estos sitios, las tres corrientes de energía se juntan, se anudan y se enredan en un reino.

En la medida en que la conciencia penetra el primer nudo, se empiezan a soltar los apegos a todas las sensaciones, los nombres y las formas de las cosas. Se establece una nueva relación con los sentidos y las sensaciones que se perciben a través de ellos. Antes de penetrar este nudo, cada sensación atrapa la mente, la cautiva, la distrae y para el practicante es difícil meditar o estar quieto. Todas las meditaciones que estimulan el punto del ombligo preparan el fuego que hace arder esa barrera y permite despertar más allá de su umbral.

Finalmente, se llega a la tercera puerta, en el sexto chacra. Este nudo está más allá de los cinco elementos naturales. Es donde se entrelazan ida, pingala, shushumna y los demás nadis ríos. Cuando se abre, la respiración se equilibra temporalmente en ambos orificios nasales y lleva más allá del sentido del tiempo y de la identidad terrenal. Entonces se dice que el trikuti, los tres ríos, te convierten en un tri kala jñā el que conoce los tres tiempos el pasado, el presente y el futuro. El yogui ya no actúa sólo para este tiempo sino para todos los tiempos. Si el nudo sigue apretado, el practicante puede obtener poderes sobrenaturales, pero estará apegado a ellos.

Según algunas religiones orientales, cuando un ser humano llegara al máximo desarrollo y activación de esta energía, conseguiría la iluminación, estado evolutivo en que se trascendería el ego y se desarrollaría la supra conciencia y el amor universal.

El gran objetivo de las prácticas yóguicas y tántricas es el desbloqueamiento de los nadis ‘ríos’ y el despertar de la energía kundalini.

No obstante, los instructores de yoga advierten sobre el peligro que acarrea un despertar prematuro de la serpiente. En este sentido, todos los grandes maestros espirituales advierten, a este respecto, la necesidad de no forzar nunca en absoluto esta energía.

Los instructores de yoga les enseñan a sus alumnos que el kundalini yoga es una técnica peligrosa. Por ejemplo, Swami Prabhavananda advierte acerca de los peligrosos efectos físicos que pueden resultar de los ejercicios de respiración del kundalini yoga: «A menos que se hagan correctamente, hay una posibilidad de dañar el cerebro. Y las personas que practican este tipo de respiración sin una supervisión adecuada pueden sufrir una enfermedad que ninguna ciencia o médico conocidos pueden curar».

Según los instructores de yoga, la práctica inadecuada y sostenida de ejercicios de respiración puede conducir a un mal funcionamiento del sistema límbico, agravando casos de apnea suspensión de la respiración durante el sueño o de ronquido, ambas enfermedades que pueden llegar a ocasionar problemas del corazón y circulatorios. Por el contrario, la práctica de la meditación y la respiración bien guiadas pueden ser de gran ayuda para corregir problemas de la respiración.

Gopi Krishna que —sin guía— dijo haber despertado su kundalini haciendo meditación en su chacra de la corona. Su vida después del despertar fue tan bendita por la dicha y la euforia como atormentada por la incomodidad física y mental. Con el tiempo su experiencia se estabilizó. Al describir el despertar de la kundalini el poder de la serpiente enroscada, Gopi Krishna registra su propia experiencia de la siguiente manera: «Fue variable durante muchos años, dolorosa, obsesiva... He pasado por casi todas las etapas de... tipos de mente: mediúmnica, psicótica y otras; durante un tiempo estuve alternando entre la cordura y la locura».

WIRIKUTA



WIRIKUTA es, dentro de la cosmogonía de los indígenas Wixarika, se pronuncia wirrarica huicholes, uno de los Territorios más sagrados de su cultura. Comprende un espacio de aproximadamente 140 mil hectáreas que pertenece a la entidad mexicana de San Luis Potosí, en los municipios de catorce, Charcas,  Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos. El territorio es sagrado para los Wixaricas ya que la creación del mundo ocurrió en dicho sitio según sus creencias.

Según la cosmogonía Wixarika, cada uno de los cuatro puntos cardinales y el centro de la región Wixarika, poseen un territorio sagrado en la que habitan las deidades más importantes:
Teakata Santa Catarina, Jalisco, al centro,
Huaxamanaka Cerro Gordo, Durango, al norte.
Haramara San Blas, Nayarit, al oeste.
Xapawleyeta Isla de los Alacranes del Lago Chapala, Jalisco, al sur.
Wirikuta, en el este.

En dicha zona los Wixarika creen salió por vez primera el sol y habitan las deidades y espíritus ancestrales, por tanto, consideran que cada elemento natural que habita en Wirikuta es igualmente sagrado. Uno de los ritos más sagrados es la peregrinación a Wirikuta. Entre los meses de octubre y marzo, se recrea el caminar de las deidades desde el mar en Haramara, al este, hasta el lugar en donde salió el sol Reunax, el actual Cerro Quemado Leunaxü. Los dioses fueron guiados por Tatewari, el abuelo fuego. Hasta ahí llegó un venado maxa que con sus cuernos elevó el disco solar al cielo, dándole luz al mundo. Cada año, los maraka'ames chamanes huicholes peregrinan desde la región Wixarika en Jalisco hasta San Luis Potosí, a unos 400 kilómetros de distancia, como forma de recrear dicho caminar mítico. Actualmente el recorrido se realiza apoyado por diversos medios de transporte. La primera parte de la peregrinación es caminar hasta Takata, un territorio sagrado en la Sierra Madre Oriental, en donde los jicareros xuxuricare o guardianes de los templos que peregrinarán pedirán que tengan buen camino. De ahí partirán hacia un kalihuey, un templo mayor en donde prepararán junto a otras autoridades Wixarika el caminar hasta Wirikuta.

En el grupo de peregrinación guía un maraka'ame con un grupo de jicareros. En el trayecto deben caminar dos niños con los rostros cubiertos. Durante la marcha, se consume solo agua y se realiza la marcha en silencio y en estado contemplativo. En Wirikuta el primer ritual es la confesión de los peyoteros de sus pecados de índole sexual ante una fogata que evoca a Tatehuari. Mientras, otro maraka'me golpea las piernas de los confesantes con una vara para que no omitan ningún detalle.

La última parte del rito es la recolección del hikuri, el cual llevarán de regreso a sus comunidades, haciendo la recreación cosmogónica del ciclo de la vida.

martes, 23 de julio de 2013

COSMOGONÍA HINDUISTA




En el marco de la mitología hinduista no hay una única cosmogonía, creación del universo ni una única cosmología, estudio de la conformación del universo.

La leyenda más antigua está contenida en el himno «Púrusha sukta» Describe la creación del universo a partir de los remanentes de un gigantesco dios primordial llamado Púrusha ‘varón’ en una época muy antigua, en que se realizaban púrusha medha, ‘sacrificios humanos’

Se desconoce cuándo desaparecieron los sacrificios humanos y fueron reemplazados por los sacrificios de animales. Posteriormente a la aparición del budismo con su ajimsá, ‘no violencia’, empezaron a desaparecer los sacrificios de animales, y aparecieron nuevas leyendas que contradecían la leyenda original.

El universo emanó de un huevo cósmico Hiranyagarbha. Del huevo nació Prayapati. Pocos siglos más tarde —en la época puránica— este Prayapati fue identificado como el demiurgo Brahmá.

Los Puranás en los primeros siglos de la era vulgar, presentan varios procesos de creación.

Primero, en un rincón del infinito universo espiritual existe un «Océano de causa material». Allí está acostada la más grande de las formas de Vishnú. De su cuerpo emanan los universos, a veces se mejora este mito con la idea de que cada molécula del aire que respira es un universo finito.

Cada universo esférico está lleno de líquido hasta la mitad. Sobre ese océano está acostado otra forma de Vishnú, llamada Garbhodakasai Vishnú, ‘el Vishnú acostado sayi en el océano de concepción, acostado sobre la serpiente divina Ananta Shesha. En su ombligo se forma un lago, y sobre ese lago nace una flor de loto. Cuando la flor se abre, de ella nace el dios Brahmá de cuatro cabezas.

Brahmá con su mente crea todo el universo: el mundo plano, la Tierra y todos los lokas ‘locales’ o ‘lugares’, planetas y estrellas visibles e invisibles en el cielo, donde viven los dioses y otros seres. En el quinto canto del Bhágavata Puraná se explica que los grajas o sea los astros se mueven en el cielo a veces «De maneras retorcidas»

En algunas leyendas los planetas se presentan de manera esquemática o simbólica y entonces se los considera fijos uno debajo del otro, bajo la flor de loto de Brahmá, a varios miles de kilómetros de distancia uno del otro, formando el tallo del loto. La Luna es la estrella más grande.

Los hindúes creían que la Tierra era redonda, ahora se sabe que es esférica, y que estaba fija, mientras que el Sol, la Luna y los astros se movían a distintas velocidades.

Más allá de Venus siempre a distancias iguales, de 2,6 millones de kilómetros está Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno. Luego hay un salto de 14,2 millones de km, hasta Pitriloka, el planeta de los antepasados piadosos.

Debajo de todos los lokas está la Tierra plana, con el monte Meru en el centro, rodeado por altísimas montañas, los Himalayas. Alrededor de los Himalayas hay un continente aproximadamente redondo, llamado Bharata Varsha, la India. Alrededor de ese continente hay un océano perimetral de agua salada, el océano Índico y el mar Arábigo, que rodea todo Bharata Varsha. Más allá de ese océano circular hay varios exóticos continentes concéntricos, cada uno rodeado por océanos de agua dulce, melaza, vino, miel y ghi, mantequilla frita.

En las doctrinas hinduistas, la existencia del universo es gobernada por el trimurti, ‘tres formas’:

Brahmá, el dios creador.

Vishnú, el dios mantenedor.

Shivá, el dios destructor.

viernes, 5 de julio de 2013

LA COSMOGONÍA EN SUDAMERICA



No hay tribu de Sudamérica que no haga remontarse el origen del mundo, lo que existe en él, y de las instituciones humanas a un personaje o ser venerable cuyo carácter y funciones no siempre están claramente definidos.

En torno a esos seres sobrenaturales se ha cristalizado la explicación de los enigmas, pequeños y grandes, que la naturaleza propone al hombre. Sus aventuras y sus acciones constituyen verdaderos ciclos míticos que son a la vez cosmogonías, historias naturales y memorias de tribu.

En la larga lista de los Creadores y de los Transformadores de la mitología sudamericana, los hay de varias clases. Los witotos de Colombia oriental se hacen una idea metafísica del Creador. Ha nacido de la palabra, es decir, de los encantamientos y de los mitos con eficacia mágica que preexisten a todas las cosas. Él es quien ha pasado esas fórmulas a los hombres, confiriendo así a las ceremonias y ritos una virtud particular. También es una encarnación de la vegetación, pero, a pesar de su poder, los hombres no se dirigen a él. Para los tehuelches, el dios Kóoch es la deidad creadora primigenia. En cambio para los selknam más conocidos como onas, Temáukel es el ser supremo en quien viven todos los seres, es el poder universal, es un ser que siempre fue y será, ya que jamás tuvo principio y nadie lo formó; y aunque todo en el universo se extinga, él siempre existirá y no tendrá fin. Similarmente en la mitología yagán, la deidad Watauinewa es la deidad principal presente y es un ser intangible, bondadoso y justiciero que mora en el cielo, lo que ha originado el término "Watauinewa sef" el cielo de Watauinewa. Aunque no hay consenso si es el creador de todas las cosas, se le considera el monarca y amo de la creación, y quien proporciona los alimentos.

Algunas tribus remontan el origen de las cosas a una Madre común. Los chamacoco de Paraguay colocan en la cumbre de la jerarquía celeste a la diosa Eschetewuarha, que, siendo mujer del Gran Espíritu, le dominaba y reinaba sobre el mundo. Ella es la madre de las aves, las nubes que vierten la lluvia. Para los shipibo del Ucayali, el mundo y su contenido es obra de una mujer celeste, sin duda una personificación del Sol.

A veces, la Creación también es obra de un animal mítico: el escarabajo entre los Lengua, el halcón entre los okaina, etc.

En muchas ocasiones el Creador se confunde con otro personaje mitológico, el Transformador o Héroe cultural. Éste se caracteriza por un gesto inmoderado de las metamorfosis. La serie de cambios que realiza en el mundo oscurece su papel de creador. Los mitos le representan bajo los rasgos de un profeta que recorre la tierra para acabar la obra de la Creación y enseñar a los hombres las artes y los usos propios de la vida civilizada.

Así a veces, en las diferentes cosmologías de las culturas nativas de Sudamérica, podemos encontrar ejemplos de un Creador o de un Gran Antepasado que se retira a algún universo después de haber cumplido su misión terrestre, a veces como una especie de genio, bienhechor pero caprichoso, que se demora en la Tierra creada por él, para cambiar si fisonomía y para iniciar a los hombres en técnicas y usos que les permitirán subsistir y vivir en sociedad. A tal título, asume el papel de un héroe civilizador. Unas veces el Creador, el Antepasado, el Héroe civilizador y el Transformador son un solo personaje idéntico, y otras veces se reparten los trabajos, y entonces son presentados como los miembros de una misma familia. Finalmente, a veces el héroe, o los héroes civilizadores son animales dotados de razón.

Para los tehuelches, el personaje El-lal o Elal es el héroe creador y civilizador de los pueblos de Patagonia; caracterizado como un ser fuerte, sabio, benéfico. En Tierra del Fuego, los selknam mantenían el mito según el cual K'aux, un antiguo personaje mitológico, fue quién veló por el orden y las buenas actitudes de los miembros de cada tribu, y quien inculcó todas y cada una de las leyes a los selknam.

El Héroe civilizador en muchas ocasiones no se concibe como un ser solitario. Generalmente, lleva a su lado un compañero, el Deceptor, personaje enredador y estúpido que se opone a él y corrompe todo lo que él crea. La mayor parte de las tribus sudamericanas conocen las aventuras de dos gemelos que, según los casos, son verdaderos héroes civilizadores o los hijos y continuadores del Héroe civilizador. Uno de los mitos más difundidos en América del Sur es el que, con numerosas variantes, cuenta las aventuras de los dos hijos gemelos del creador o del héroe civilizador cuya esposa había sido devorada por uno o varios jaguares, o algún otro monstruo.

Hallados por la Madre de los Jaguares o del monstruo en el vientre de esta fueron adoptados por el animal. Manifiestan su carácter sobrenatural en la rapidez de su crecimiento y en su habilidad para todas las cosas. Un pájaro, o algún otro animal, les revela el crimen del jaguar o animal devorador. Para vengarse, lo atraen a una trampa y lo exterminan. Se ponen a la busca de su padre, pero, antes de encontrarlo, pasan diversas aventuras desagradables que provocan ellos mismos al buscar lucha con los espíritus de la selva y de las aguas. Uno de los gemelos, el más necio es infaliblemente muerto y despedazado. Su hermano recoge los pedazos, sopla sobre ellos y lo resucita: luego se venga del asesino. Sufren igualmente diversas pruebas, como la de pasar entre dos rocas que se entrechocan. Uno de los hermanos fracasa y perece, pero el otro, que escapa al peligro, le devuelve la vida. Finalmente, los gemelos vuelven a hallar a su padre y se quedan junto a él.

Por ejemplo, Viracocha, el Ser Supremo de los incas, en la medida en que se desprende su personalidad de mitos mal transcritos y confusos, es a la vez Creador, Héroe civilizador y Transformador. Se manifiesta en varias creaciones sucesivas, pero, tras haber poblado la Tierra, abandona su papel de Creador para cambiarse en héroe civilizador. Da a los hombres leyes a las que les manda que obedezcan. Recorre los Andes con un misterioso compañero en quien reconocemos al Deceptor, opuesto al héroe civilizador. Cuando Viracocha creaba hombres buenos, Taguacipa los hacía malos. Si Viracocha elevaba montañas, el Deceptor las transformaba en llanuras y viceversa. Tras de muchas aventuras que explican las particularidades de la naturaleza, Viracocha, llegado a la orilla del mar, echó, a modo de embarcación, el manto sobre las aguas, y desapareció en el horizonte. Así se atuvo al mito de la mayor parte de los héroes civilizadores, que, una vez cumplida su tarea, parten hacia el Sol poniente para residir en el país de los muertos. El Creador y Civilizador rara vez es elevado, entre las tribus sudamericanas, al rango de Gran Dios o de Ser Supremo. Si los incas no le relegaron a algún lejano empíreo, fue porque se integró en un panteón donde otros dioses tenían un sitio y un papel bien definidos.

Para los pueblos muiscas, que se hallaban en el altiplano cundiboyacense, hoy Colombia, existe el mito de Bochica, un ser de larga barba blanca, y túnica, que llego del oriente para enseñar a los indígenas, leyes, normas de convivencia, y habilidades en los tejidos, agricultura y los metales. Según el Sacerdote Lucas Fernández Piedrahita, en su célebre texto "Historia general de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada." Capítulo III, describe sobre Bochica : "...solo con los tres epítetos referidos. Este tal, dicen que tenía la barba muy crecida hasta la cintura, los cabellos recogidos con una cinta como trenza puesta á la manera que los antiguos fariseos usaban los filacterias ó coronas con que se rodeaban las cabezas, trayendo colocados en mitad de la frente los preceptos del Decálogo. Pues á ese modo, refieren, le usaba, y esa forma en los rodetes que se ponen los indios en las cabezas, colocan una rosa de plumas, que les cae sobre las cejas. Andaba este hombre con las plantas desnudas, y traía una almalafa puesta, cuyas puntas juntaba con un nudo sobre el hombro; de donde añaden haber tomado el traje, el uso del cabello de una mujer llamada Daniela Macías, y de andar descalzos.

La aparición de los primeros hombres en la Tierra es tema de numerosos mitos cuyo asunto central revela dos concepciones opuestas. Según la primera, los hombres fueron creados por un dios que habría utilizado, a modo de materia prima, una sustancia cualquiera arcilla, madera, caña; quizás una posterior forma de mito influenciado por la tradición cristiana de la creación de Adan. Según la otra, los primeros hombres habrían venido del cielo o de un mundo subterráneo. Al decir de los mosetenes, Dhoit, su héroe civilizador, modeló a los primeros hombres. Para los hakairi habrían sido los gemelos Keri y Kame quienes transformaron las cañas en hombres. En la mitología chibcha, el Sol y la Luna formaron al primer hombre con arcilla, mientras que para la primera mujer utilizaron cañas.

Muchos mitos hablan de fracasos del Creador. El “Héroe cultural” de los taulipang había modelado a los primeros hombres con cera, pero, dándose cuenta de que se fundían al sol, utilizó arcilla que secó al sol. En cuanto al Civilizador de los chocos, habría tallado a los primeros hombres en madera. Éstos, a medida que salían de manos del escultor, partían para el otro mundo, donde estaban llamados a vivir eternamente. Un día, al cortarse un dedo el héroe cultural en el transcurso de su trabajo, renunció a la madera y modeló a los hombres en arcilla, privándoles con ello mismo de la inmortalidad.

Las creaciones sucesivas no siempre derivan de una elección desafortunada de la materia prima. El Creador a veces se veía obligado a destruir o a metamorfosear a los seres que ha producido, por crímenes que cometieron o por conducta indigna. Antes de esculpir en la piedra a los antecesores de todas las naciones de los hombres, Viracocha, el gran dios de los incas, ya había formado en la arcilla o tallado en rocas una humanidad que hubo de aniquilar “porque había transgredido sus preceptos”. Los chocos hablan también de una raza de hombres que fue aniquilada porque se entregaba al canibalismo; luego, una segunda generación de seres humanos que fue metamorfoseada en animales, y, finalmente, una tercera humanidad que el héroe civilizador modeló en arcilla.

Los mitos de otras tribus hablan, no de la creación de los hombres, sino de las causas y de las circunstancias de su migración, estando situado su lugar de origen unas veces bajo tierra, y otras en el cielo. Un ejemplo de esto es la versión de los indios mundurucu, que se dicen descubiertos por el compañero del Creador, que, persiguiendo a un tatú, fue arrastrado por éste al mundo inferior. El Creador hizo al algodonero para confeccionar una cuerda con sus fibras, que introdujo por el orificio que daba acceso al país de los hombres. Así pudieron éstos alcanzar la superficie de la Tierra. La cuerda se rompió antes que todos los hombres pudieran trepar hasta allí. Un gran número de ellos se quedaron bajo tierra y recibirían todos los días la visita del Sol.

Los antepasados de los carajás, creían haber emigrado también de un mundo situado debajo de este. Lo abandonaron a pesar de las exhortaciones de un jefe que les predijo que en esta tierra habrían de morir, mientras que en su patria de origen disfrutaban de inmortalidad.

Los miembros de todas las comunidades incas se consideraban como originarios de una caverna, de una montaña o de un lago. El lugar de donde habían salido sus antepasados era considerado como sagrado. Sus mitos están en contradicción con el de la creación por Viracocha. Para conciliar las dos versiones, se imaginó que Viracocha, tras haber tallado a los primeros hombres en la piedra, los envió por caminos subterráneos a través del mundo, haciéndoles luego surgir de las cavernas, de los lagos o de los ríos.

En cuanto a los warrau, del Orinoco, situaban a sus antepasados en el cielo, de donde habrían bajado a tierra por medio de una cuerda, para apoderarse de piezas de caza. Los toba del Gran Chaco dicen que las mujeres vinieron del cielo. Todas las noches, bajaban por una cuerda para robar los pescados atrapados por los hombres. Un halcón cortó la cuerda y las mujeres se vieron obligadas a quedarse en tierra en compañía de los hombres.

Los pueblos de la costa de Perú contaron a los españoles que los hombres habían nacido de tres huevos, uno de oro, otro de plata y el tercero de cobre. Los caduveos del Gran Chaco se creían también salidos de huevos incubados por un pájaro gigantesco.

Para muchos aborígenes, los hombres no estarían sometidos a la muerte si el héroe civilizador o el azar no hubieran dispuesto otra cosa. En la antigüedad, los onas, fatigados por la vejez, se entregaban al sueño, y, al despertar, se hacían lavar por Kénos, el héroe civilizador. Vueltos otra vez a la juventud, empezaban de nuevo su existencia. Fue uno de los Gemelos el que puso fin a esas renovaciones e hizo definitiva la muerte. Otro ejemplo es la de un gran mago habría querido hacer inmortales a los chipayas. Les recomendó que saludaran amistosamente a un extranjero que vendría a visitarlos. Los chipayas, desgraciadamente para ellos, volvieron la espalda a un visitante que traía un cesto lleno de carne podrida, habiéndole tomado por la Muerte, y en cambio acogieron afectuosamente a la Muerte, que tenía apariencia de un agradable joven.

Los habitantes de la región de Huarochiri Lima, Perú consideraban a la muerte como un accidente debido a un gesto inconsiderado. Creían que, cuando moría un hombre, su alma volvía al cabo de cinco días. Por razones no explicadas, un alma volvió a su cadáver con un día de retraso. La mujer del muerto, impaciente, le dirigió vivos reproches e incluso le pegó. El alma, ofuscada, se marchó para siempre y desde entonces la muerte se ha hecho irremediable.

En varias tribus amazónicas, existe una tradición según la cual los hombres habrían podido alternativamente morir y resucitar si hubieran obedecido una orden que se les había dado, o si hubieran entendido mejor un mensaje que el héroe civilizador o algún otro personaje les había transmitido. Así, el padre del héroe civilizador, entre los cashinawa, había recomendado que le escucharan bien cuando, al subir al cielo, gritara: “¡Cambiad, cambiad!”. Su hijo entendió: “¡Acabad, acabad”, y ese error fue causa de que los hombres no pudieran renovar su cuerpo como lo hacen las serpientes y lagartos.

Los sudamericanos fueron conscientes de los efectos de la adquisición del fuego sobre la condición humana. Según sus antiguas tradiciones, antes de poseer este elemento, los hombres no valían más que los animales. El fuego nunca es presentado como una creación. Siempre ha existido, pero era propiedad de un animal más raramente, de un espíritu que lo vigilaba celosamente y rehusaba compartirlo con los hombres. Entonces, hizo falta robárselo. Unas veces es el héroe civilizador, otras veces es un animal auxiliador quien intenta la aventura. Generalmente, el dueño del Fuego, así como su robador, pertenecen a una especie animal que se asocia a ese elemento por alguna particularidad física.

Numerosos mitos cuentan el modo en que los hombres han adquirido las plantas comestibles o plantas cultivadas.

En algunos mitos, los espíritus a veces tienen plantas útiles cuyo monopolio se reservan hasta el día en que alguien hombre o animal les roba unos granos. Según cierto número de versiones, el héroe civilizador se las habría regalado a los hombres: él mismo las habría robado a algún animal o ser que era su poseedor.

En cambio en algunos otros mitos se establecen una correspondencia estrecha entre las plantas cultivadas o silvestres que proporcionan alimento al ser humano. Se trata unas veces de un ser misterioso que, golpeado, deja caer frutos o tubérculos a su alrededor, otras veces de un hombre o de una mujer que, muertos y enterrados, se transforman en plantas útiles; ejemplo de ello es el origen de la planta de Calafate.