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viernes, 13 de marzo de 2015

ARCADA



ARCADA o arquería es un elemento arquitectónico sustentante vertical, compuesto por una sucesión o serie de arcos, que pueden disponerse en un solo orden o en varios superpuestos.

En algún uso se denomina "arcada" a la abertura del arco, que más propiamente se denomina "luz"; y "arquería" a un conjunto de arquerías falsas de una abertura cintrada cuya luz está cegada por una superficie vertical, simulada, fingida solamente pintada y cuyo destino frecuente es restablecer simétricamente una arcada real sobre una superficie plana soliendo estar circuida de moldura saliente o decorativas, que en su caso se denominan arcada ciega cuya luz está tapada por el paramento del muro pero cuyo perfil de arquivolta sobresale, o arquillos lombardos.

No debe confundirse con la tipología de espacio arquitectónico denominado en inglés arcade que recibe en castellano distintas denominaciones: galería, pórtico, atrio, soportales y en italiano loggia.

sábado, 7 de febrero de 2015

PLATERESCO



El PLATERESCO, también llamado gótico plateresco, Protorrenacimiento, estilo Isabel, estilo Reyes Católicos estos dos últimos en referencia a su primera fase y estilo Príncipe Felipe referido a su fase renacentista, fue una corriente artística, especialmente arquitectónica, tradicionalmente tenida por exclusiva de España y sus territorios, que apareció entre el último Gótico y el Renacimiento, a finales del siglo XV, extendiéndose durante los dos siglos siguientes.

Resulta de una modificación del espacio gótico y de una fusión ecléctica de componentes decorativos mudéjares, del gótico flamígero y lombardos, así como primerizos elementos renacentistas de origen toscano.

Ejemplos son la inclusión de escudos y pináculos, las fachadas divididas en tres cuerpos mientras que las renacentistas están divididas en dos y las columnas de tradición renacentista. Llegó a su máxima expresión durante el reinado de Carlos I, especialmente en Salamanca, aunque también floreció notablemente en otras ciudades de la península Ibérica como León y Burgos y en el territorio de Nueva España que hoy es México. Considerado a veces corriente renacentista y otras, estilo propio, recibe a veces los nombres de Protorrenacimiento y Primer Renacimiento como rechazo a considerarlo un estilo en sí mismo.

El estilo se caracteriza por una decoración prolífica que cubre las fachadas con elementos vegetales, candelabros, festones, criaturas fantásticas y todo tipo de figuraciones. La configuración espacial, sin embargo, seguía más claramente un referente gótico. Esta fijación por partes concretas, sin modificaciones estructurales respecto del gótico y apenas espaciales, hacen que sea clasificado muchas veces como variación y no como estilo. En Nueva España el Plateresco adquirió una configuración propia, aferrado fuertemente a su herencia mudéjar y mezclándose con influencias indígenas. También puede hablarse de un estilo plateresco en las primeras décadas del siglo XVI del sur de Francia, de Portugal y de Italia.

En el siglo XIX, con el auge de los historicismos, la arquitectura plateresca revivió bajo los nombres de estilo Monterrey y estilo español.

El nombre Plateresco hace referencia al oficio de platero. El historiador sevillano Diego Ortiz de Zúñiga lo utilizó por primera vez en el siglo XVII, aplicándolo a la descripción de la Sacristía de la catedral de Sevilla en el 3º volumen de sus Anales, algunos autores erróneamente han vinculado tal calificativo con la Capilla Real, que Ortiz de Zúñiga menciona en su obra más tarde, en el 4º volumen. También usado en muchos lugares de España

Tradicionalmente se ha considerado un estilo o corriente exclusivamente español, entendiendo por españoles los territorios que estaban en poder de la Corona entre los siglos XV y XVII. Sin embargo a mediados del siglo XX esta acotación geográfica quedó en tela de juicio bajo los argumentos de diversos autores, en especial de Camón Aznar en 1945 y Rosenthal en 1958, quienes al definir el plateresco genéricamente como una amalgama unitaria de elementos encontrados góticos, musulmanes, renacentistas, deja de considerarlo un estilo el primero para incluirlo en el Renacimiento, y advierte el segundo su asociación con ciertas edificaciones de otros países europeos, fundamentalmente Francia y Portugal, pero también en Alemania y otros.

Esta problemática realza la improcedencia del nombre Plateresco y la catalogación como estilo, inclinándose a considerarlo un periodo de confusión y transición entre estilos, caracterizado por la profusión decorativa al no ser capaces los arquitectos de desarrollar nuevas tendencias espaciales ni estructurales. En ocasiones, incluso, esto se reduce incluso a tratar el Plateresco como la sustitución de la decoración gótica por los grutescos italianos de inspiración ser liana.

Cualesquiera la tesis, sin embargo, se admite el Plateresco o Protorrenacimiento como un arte que respondió a las exigencias de España, país que acababa de concluir la Reconquista y de llegar a América, empezando a percibir sus riquezas, y entraba en una espiral de grandes construcciones que hoy consideramos monumentos.

Fueron típicas las fachadas-retablo, realizadas como si de cuidadosas obras de orfebrería se tratara, prolíficamente decoradas. La decoración, si bien obtuvo diversas inspiraciones, fue fundamentalmente vegetal, aunque también tuvo profusión de medallones, elementos heráldicos y figuraciones animales, entre otros. Se produce también una riqueza en los materiales: chapas doradas en cresterías y remates, jarrones, etc. Al concluir el primer tercio del siglo XVI se observan mayores policromías y aparecen cresterías de base histórica y las balaustradas, amén de una decoración más prolija.

La extensión de la decoración por todas las superficies arquitectónicas redunda en la creación de nuevas superficies y subespacios, fundamentalmente decorativos del lugar donde se haya, que a su vez se ornamentan profusamente, tales como hornacinas, nichos y edículos.

Así mismo fueron incluyéndose progresivamente elementos italianos como decoración: almohadillados, capiteles clásicos, arcos romanos y sobre todo grutescos.

La decoración empleada tenía significados concretos, no pudiéndose leer tan sólo descriptivamente. Así, los laureles, los motivos bélicos y la abundancia de cuernos se colocaban en las viviendas de militares destacados. Por lo mismo la escenificación de fábulas griegas y romanas abstraía ideales humanistas, con lo que la lógica decorativa se convertía en un medio para expresar y difundir ideas renacentistas.

También se implementaron y prefirieron ciertos aspectos espaciales. De este modo se construyeron escaleras claustrales de caja abierta. No obstante, apenas hubo modificaciones espaciales con respecto al gótico.

En América, especialmente en el actual México, ciertas culturas autóctonas estaban en fases artísticas que pueden considerarse barrocas cuando los españoles llevaron con ellos el Plateresco. Éste se mezcló simbióticamente con las tradiciones locales, de modo que la arquitectura gótica no llegó a América propiamente dicha, sino a través de un Plateresco que rápidamente mudó primero con las influencias indígenas y después con las africanas, evolucionando en lo que dio en llamarse un Barroco americano.

El plateresco sigue la línea del Estilo Isabel, donde los elementos decorativos de tradiciones ibéricas e italianizantes forman complejos ornamentos que se superponen a las estructuras góticas. Posteriormente se puede hablar de un Plateresco que conserva las formas góticas como base hasta 1530. Después de esa fecha, aunque continúan utilizándose y evolucionando los ornamentos platerescos, éstos pasan a formar parte de una arquitectura que ya comienza a asumir las ideas renacentistas. En 1563, con el comienzo de la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, la arquitectura renacentista se depura gracias a las intervenciones de Juan de Herrera, dando fin al esplendor y la extensión del Plateresco en la península Ibérica. En México sin embargo no se olvidó, dando lugar a un Neo plateresco en el siglo XVIII.

En cualquier caso el Plateresco, considerado o no como estilo y exclusivamente español o por otro lado europeo, representa la transición entre los estilos gótico y renacentista.

En el siglo XV comienza a desarrollarse en la Corona de Castilla una tendencia a decorar con motivos flamígeros, procedentes de Flandes, e islámicos la arquitectura castellana, que recibió el nombre de estilo Isabelino porque la mayor parte de los encargos procedían de Isabel la Católica. Estos ornamentos, que se fueron complejizando progresivamente, no influyeron en la estructura interna de las construcciones.

Algo similar sucedió por la misma época en Portugal, en lo que se dio en llamar estilo Manuelino.

A finales del siglo XV comienzan a enmascararse los edificios góticos, en especial con grutescos, sin que éstos cambien en principio sus espacios ni sus estructuras. Este proceso comenzó al llegar a España los elementos renacentistas, que se aplican copiándolos, figurativamente, pero sin entenderlos; es decir, sin desprenderse de las ideas y las formas medievales.

Incluso, muchos de los edificios platerescos ya estaban construidos, con lo que sólo se les añadieron capas de ornamentación renacentista, en especial en torno a los huecos, ventanas y puertas, y en general, con excepciones, a todo elemento no tectónico.

Aunque se suele aplicar el apelativo plateresco a la arquitectura, el acto de superponer elementos renacentistas nuevos sobre formas regidas por parámetros medievales también es visible en la pintura y la escultura españolas de la época.

Periodo en que el Renacimiento ya había sido plenamente asumido en la península Ibérica, si bien aún no había llegado a su máxima expresión. Ésta será la de las modificaciones de Juan de Herrera y Felipe II en los planos del monasterio de El Escorial, cuya construcción comenzó en 1563.

En estas fechas la decoración, aunque profusa, sigue parámetros totalmente italianizantes y se aplica sobre construcciones diseñadas según la lógica renacentista.

En el siglo XIX apareció el estilo Monterrey -nombre dado por el palacio de Monterrey, Salamanca, estilo Español o Neo plateresco, un historicismo centrado en el Plateresco, entendiendo éste como un estilo nacional.

El estilo sobrevivió hasta las primeras décadas del siglo XX, inmerso en los revivals nacionales y regionales, enormemente propagado aunque difícilmente aceptado, pudiéndose encontrar algunos ejemplos en la Gran Vía de Madrid.

En México también se produjo una nueva expresión del Plateresco, cuyo éxito se extendió hasta el suroeste de Estados Unidos, y que se inició en la primera mitad del siglo XVIII. No hay que confundir este Neo plateresco con el de la España de finales del XIX y principios del XX, el llamado estilo Monterrey.

viernes, 30 de enero de 2015

ESTEREOTOMÍA



La ESTEREOTOMÍA de estéreo-sólido, del griego stereos- y tomía -corte, del griego temno, es una rama de la cantería que estudia el modo en que pueden tallarse, partirse y aprovecharse las rocas extraídas de la cantera en arreglo a su colocación específica en obras de arquitectura e ingeniería; la RAE la define como Arte de cortar piedras y maderas. La mayoría de las publicaciones sobre estereotomía se refieren a la piedra, pero también existe la estereotomía de la madera, que trata del diseño y colocación de las piezas en sistemas constructivos de madera, como por ejemplo el balloon frame, estando por ello fuera de la cantería. Algunos autores, además, quizá como consecuencia del aún algo incomprendido modo de trabajar del hierro en el XIX, han tomado el diseño de las piezas de este material como parte del arte y la ciencia de la estereotomía; es por ejemplo el caso del ingeniero decimonónico Eduardo Mojados. A pesar de su campo de aplicación histórico, si el concepto se abstrae al diseño de unas piezas, la ciencia abarca cualquier material.
La palabra estereotomía aparece como tal en el siglo XVIII en Francia y en el siglo XIX en España. Las técnicas de estereotomía fueron muy utilizadas en ambos países, y se conocieron desde el Medievo como montea. Mientras que la estereotomía es teórica y trata el diseño, por lo que se puede englobar dentro de la geometría descriptiva, su aplicación práctica se conoce como tomotecnia.
La popularidad de los canteros durante la Edad Media europea, que desarrollan la estereotomía en la construcción de las grandes catedrales, terminó por germinar en diversos tratados en el Renacimiento. Los primeros, como el de Serlio, englobaban la estereotomía únicamente dentro de la arquitectura y definían geométricamente elementos arquitectónicos como ventanas, arcos y trompas. Caso destacado de esta tradición es el Compendio de arquitectura y simetría de los templos conforme a la medida del cuerpo humano con algunas demostraciones de geometría, Rodrigo Gil de Hontañón, 1681. En España, en el siglo XVI, comienzan a aparecer tratados más específicos, que detallan las formas de cada pieza con mayor atención. Reciben el nombre de cortes de cantería o arte de montea; es decir, tratan la estereotomía. Los citados los escribían arquitectos y maestros de obra para sus aprendices, sin estar en principio destinados a su publicación; es más, se mantenían en secreto. Eran de índole eminentemente gráfica, de manera que contenían una serie de láminas con cálculos geométricos para la talla y la colocación de las piezas.
La aparición de nuevas técnicas de construcción y nuevos materiales: acero, hormigón, vidrio laminado a partir de la Revolución industrial, terminaron con la seriedad de sus estudios; sin embargo, siguió utilizándose y fue materia obligada en las escuelas de arquitectura europeas hasta bien entrado el siglo XX, y lo sigue siendo en los módulos de cantería. Los últimos tratados -fuera de reproducciones modernas del ámbito de la historia de la construcción- datan de finales del XIX y la primera década del XX. Hasta ese momento el cuidado del diseño de las piezas constructivas, en especial de la piedra en España, era muy popular hasta acabado el siglo XVIII.
Los tratados descritos detallan, por ejemplo, la ejecución de arcos, bóvedas y aparejos, mostrando la geometría precisa que cada pieza ha de tener para encajar en ellos. En el caso de la madera, que forma sistemas adintelados y no abovedados, los tratados especifican las muescas necesarias para la unión de las piezas y sus modos de unión. 
Escribe sobre este material Antonio Rovira y Rabassa en 1900 La madera y su estereotomía, así como sobre el hierro, el mismo año El hierro, sus cortes y enlaces.

martes, 27 de enero de 2015

PRETIL



El PRETIL, como elemento arquitectónico, es un murete de seguridad que se construye en puentes y otras estructuras para evitar caídas o delimitar una zona de tránsito; también puede encontrarse en cualquier otro lugar que presente desniveles entre diferentes planos.

En el diccionario se asocia a la figura arquitectónica del antepecho, llamándose pretiles a las aceras o resaltes elevados que discurren a lo largo de dichos antepechos.  

En el Diccionario de ideas afines queda anotado como sinónimo de antepecho, balaustrada y brocal. También se llama así, en la nomenclatura urbana, a un tipo de calles en cuesta que sólo tiene viviendas en uno de sus dos lados, cerrando el otro un murete o barbacana el pretil propiamente dicho para evitar la caída por el desnivel que salva la vía.

Entre los diversos tipos de pretil, pueden diferenciarse, según los materiales:

Pretiles arquitectónicos de piedra natural o mampostería.

Pretiles de hormigón armado, muy frecuentes en los puentes y viaductos de las autovías. 

Pueden ser de cara exterior recta o curva.

Pretiles de metal, también habituales en el trazado de las vías de circulación interurbanas.

Pretiles mixtos.

domingo, 7 de diciembre de 2014

ARQUITRABE



El ARQUITRABE, en la arquitectura clásica, es la parte inferior del entablamento que se apoya directamente sobre las columnas. Su función estructural es servir de dintel, para transmitir el peso de la cubierta a las columnas.

Es un elemento fundamental en la arquitectura de cubierta plana, llamada arquitrabada. La arquitectura griega clásica y su precedente, la arquitectura egea, es un ejemplo típico de estructuras arquitrabadas. Anteriormente, los edificios monumentales egipcios también se construyeron con cubiertas pétreas planas o adinteladas.

martes, 18 de noviembre de 2014

FRISO



En arquitectura se llama FRISO a la parte ancha de la sección central de un entablamento, que puede ser lisa o en los órdenes jónico y corintio estar decorada con bajorrelieves.

En una pared sin columnas queda sobre el arquitrabe ‘viga principal’ y queda cubierto por las molduras de la cornisa.

Se llama pulvino al friso de sección convexa. Estos frisos fueron característicos del manierismo nórdico del siglo XVI, especialmente en la arquitectura de interiores y el mobiliario.

En espacios interiores, el friso de una habitación es la parte de la pared sobre la moldura para cuadros y bajo las molduras del techo o la cornisa.

Por extensión, un friso es una larga banda decorativa pintada, esculpida o incluso caligrafiada en ese lugar, por encima del nivel de los ojos.

Los frisos decorativos pueden representar escenas en una secuencia de paneles separados.

El material del que se fabrica el friso puede ser escayola, madera tallada o algún otro medio decorativo.