domingo, 30 de junio de 2013

MITOLOGÍA MAYA



La mitología maya se refiere a las extensivas creencias politeístas de la civilización maya precolombina. Esta cultura mesoamericana siguió con las tradiciones de su religión desde hace 3.000 años hasta el siglo IX, e incluso algunas de estas tradiciones continúan siendo contadas como historias fantásticas por los mayas modernos. En general los textos mayas fueron quemados por los españoles durante su invasión de América. Por lo tanto, el conocimiento de la mitología maya disponible en la actualidad es muy limitado.

El Popol Vuh o Libro del Consejo de los antiguos de quiché que es una excepción, en el sentido de que sobrevivió a los conquistadores españoles, relata los mitos de la creación de la Tierra, las aventuras de los dioses gemelos, y la creación del primer hombre.

Los libros de "Chilam Balam" que fueron escritos a lo largo del siglo XVII, durante la época de la colonia española por los descendientes de los mayas que habitaron la península de Yucatán, también contienen información sobre la mitología maya. En lo general describen las tradiciones de esta cultura.

Las crónicas de Chacxulubchen, mucho menos conocido y estudiado, es otro texto importante para la comprensión de la mitología maya.

La historia maya de la creación de los quiché es el Popol Vuh. En éste se describe la creación del mundo a partir de la nada por la voluntad del panteón maya de dioses. El hombre fue creado del fango sin mucho éxito, posteriormente se crea al hombre a partir de madera con resultados igualmente infructuosos, después de los dos fracasos se crea el hombre en un tercer intento, esta ocasión a partir del maíz y se le asignan tareas que elogiaron a dioses: cortador de gemas, tallador de piedras y otros. Algunos creen que los mayas no apreciaban el arte por sí mismo, sino que todos sus trabajos eran para exaltación de los dioses.

Después de la historia de la creación, el Popol Vuh narra las aventuras de los héroes gemelos legendarios, Hunahpú e Ixbalanqué, que consistieron en derrotar a los señores de Xibalbá, del mundo terrenal. Estos son dos puntos focales de la mitología maya y a menudo se encontraron representados en arte maya.

En la mitología maya, Tepeu y Kukulkán o Gucumatz Quetzalcóatl para los aztecas son referidos como los creadores, los fabricantes, y los antepasados. Eran dos de los primeros seres a existir y se dice que fueron tan sabios como antiguos. Huracán, o el ‘corazón del cielo’, también existió y se le da menos personificación. Él actúa más como una tormenta, de la cual él es el dios. Tepeu y Kukulkán llevan a cabo una conferencia y deciden que, para preservar su herencia, deben crear una raza de seres que puedan adorarlos. Huracán realiza el proceso de creación mientras que Tepeu y Kukulkán dirigen el proceso. La Tierra es creada, junto con los animales. El hombre es creado primero de fango pero este se deshace. Convocan a otros dioses y crean al hombre a partir de la madera, pero este no posee ninguna alma. Finalmente el hombre es creado a partir del maíz por una cantidad mayor de dioses y su trabajo es completo.

Estos realizaron el primer intento de la creación del hombre a partir del fango, sin embargo pronto vieron que sus esfuerzos desembocaron en el fracaso, ya que sus creaciones no se sostenían por ser el material muy blando.

Kukulkán: En lengua maya significa "Serpiente emplumada". En la mitología maya, Kukulkán es el dios de las tempestades. Creó vida por medio del agua y enseñó a los hombres a producir fuego. Es conocido también por: Qucumatz, Cuculcán o Kukulkán.

Huracán: En lengua maya significa "El de una sola pierna" o "cojo", dios del viento, tormenta y fuego, también conocido como "corazón del cielo". Fue también uno de los trece dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después de que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió "Tierra" hasta que la tierra emergió de los océanos. Huracán se transformó en lo que actualmente se conoce como Constelación de Orión. Nombres alternativos: Hurakan, Huracán, Tohil, Bolon Tzacab y Kauil.

Tepeu: En la mitología maya, fue dios del cielo y uno de los dioses creadores que participó en los tres intentos de crear la humanidad.

VIOLETTE SZABO



Violette Reine Elizabeth Bushell nació en París el 26 de Junio de 1921. Era hija de un taxista inglés y de madre francesa. Se crió en Inglaterra pues a pesar de su origen francés la familia se mudó a Londres. Desde muy joven mostró una gran vitalidad, superando a sus hermanos en todos los deportes, a pesar de no ser muy alta con su talla de 1,65 cm, pero sí era una muchacha muy atractiva y muy atlética. Violette sobresalía por su belleza, inteligencia y dinamismo. Una vez hubo terminado sus estudios a los catorce años, desempeñó diferentes oficios, y fue como dependienta en una tienda de perfumes como le sorprendió el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
 
En el año 1940, la bella joven se dispuso, enviada por su madre, a buscar alojamiento en Londres a un soldado francés durante el desfile del día de la Bastilla. Fue así como conoció a un oficial de la Legión Extranjera de ascendencia húngara llamado Etienne Szabo. Después de un rápido romance de 42 días, la pareja de enamorados contraían matrimonio el 21 de Agosto. Ella tenía diecinueve años; su esposo, treinta y uno.
Etienne fue enviado a África con su unidad y Violette se unió al Servicio Auxiliar de Transporte. El capitán Szabo regresó a Inglaterra con licencia de una semana y se fue de vacaciones con su esposa a Liverpool. Después que su esposo regresara al frente, Violette supo que estaba embarazada y debió dejar el servicio. El 8 de Junio de 1942, un poco antes de cumplir 21 años, nació su hija Tania. El Capitán Szabo nunca conocería a su hija, pues murió en acción en la Batalla de El Alamein en Octubre de aquel año.
El Special Operations Executive, SOE era un comando de fuerzas especiales altamente entrenadas y creadas por Winston Churchill y Hugh Dalton, especializado en infiltrarse y atacar tras las líneas enemigas. Los jefes del SOE vieron en Violette a una potencial agente que debería ser reclutada, en especial por ser franco-británica. La mujer, que dominaba el francés, aceptó inmediatamente el ofrecimiento a pesar de haber sido advertida de los riesgos que correría. Después de tres entrevistas, Violette Szabo se convirtió en agente del SOE.
 
Fue entrenada en el uso de armas de todas las procedencias y en el empleo de explosivos, lectura de mapas, defensa personal y en el arte de matar silenciosamente, con técnicas de ju-jitsu y kárate. Durante el entrenamiento, hubo mucho énfasis en la demolición de vías férreas, sabotaje y técnicas básicas de infantería. Finalmente fue entrenada en paracaidismo. La única fase del entrenamiento que le causó dificultades fue el manejo de códigos.
Finalmente, la primera misión de Violette Szabo fue planeada para Abril de 1944, en la cual emplearía el seudónimo de "Louise" y sería lanzada en paracaídas en la zona de Rouen en Francia. Aquella misión consistía en la ayuda a la resistencia francesa, el sabotaje de varias líneas ferroviarias alemanas y el marcado de las posiciones de objetivos específicos para ser bombardeados desde el aire. La resistencia le asignó "Corinne" como nombre de guerra. La operación fue terminada exitosamente a pesar de haber sido arrestada dos veces, pero se las arregló para salir airosa. Quedó en libertad y viajó a París donde compró un vestido para su hija.
 
El 7 de junio de 1944, se le asignó una segunda misión que consistía en servir de enlace entre los maquis franceses en la zona de Limoges para integrar las acciones de los partisanos en conjunto con las operaciones aliadas del Día-D, el desembarco en Normandía. Realizando esa misión, y estando en compañía de un partisano a bordo de un automóvil Citroën, se tropezó con una patrulla alemana. Durante más de 50 años, los informes han sugerido que fue ejecutada por haber disparado y matado a ocho soldados alemanes en el tiroteo. Investigaciones recientes han revelado que la agente había sido desarmada y que no hubo soldados alemanes muertos.
Violette fue llevada a la prisión de Limoges. Allí la interrogaron, y al ver que se negaba a revelar ninguna información útil, la torturaron y la violaron. Después sería trasladada al campo de concentración de Ravensbrück. A pesar de que tuvo que soportar el trabajo duro y la desnutrición, se las arregló para salvar la vida del prisionero Hortense Daman-Clews, un combatiente de la resistencia belga. Después de ocho meses de trabajos forzados, la valiente mujer murió ejecutada en febrero de 1945.
El 12 de diciembre de 1946, su hija Tania Szabo, de cuatro años, recibía en nombre de su madre la condecoración póstuma Cruz Jorge de manos del rey Jorge VI. La niña usaba el vestido que le compró su madre en París. Tanto Violette como su esposo recibieron otras condecoraciones póstumas

EL PERDÓN



El perdón nos libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
 
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó ni que lo apruebes.
 
Perdonar no significa de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.
 
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
 
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
 
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento, te tiene encadenado.
 
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
 
El perdón es una declaración que puedes y debes de renovar a diario.
 
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
 
La declaración del perdón es la clave para liberarte. ¿Con qué personas estas resentido? ¿A quien no puedes perdonar? ¿Tu eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?
 
Perdona para que puedas ser perdonado.
 
 

SUBMARINO



Un submarino es un tipo especial de buque capaz de navegar bajo el agua además de la superficie, gracias a un sistema de flotabilidad variable. Usados extensamente por primera vez en la Primera Guerra Mundial, en la actualidad forman parte de todas las armadas importantes.

El término «submarino» comprende una amplia gama de tipos de buque, yendo desde los pequeños para dos plazas, que sirven para examinar el fondo del mar y sumergirse pocas horas, hasta los nucleares, que pueden permanecer sumergidos durante año y medio y portar misiles nucleares capaces de destruir varias ciudades. Hay también submarinos especializados, como los de rescate submarino.

Los submarinos civiles suelen ser mucho más pequeños que los militares, porque se debe aprovechar el espacio. Los turísticos suelen operar en áreas de recreo tropicales o en otras zonas con aguas claras y buena visibilidad. La mayoría de ellos tiene una capacidad de entre 25 y 50 pasajeros, llegando a efectuar diez o más inmersiones diarias. Su diseño deriva del de los submarinos para investigación, contando con grandes portillas para que los pasajeros disfruten de las vistas y situando sistemas mecánicos importantes fuera del casco para ahorrar espacio interior, a pesar de lo cual éste suele ser escaso. La mayoría de ellos funciona con baterías eléctricas y son muy lentos.

Comúnmente, por «submarino» se entiende un buque que funciona en la superficie y bajo el agua por sí mismo. Los buques subacuáticos con movilidad limitada, destinados a permanecer en el mismo lugar durante la mayor parte de su tiempo de uso, como los usados para rescate, investigación o salvamento, suelen denominarse sumergibles. Los sumergibles suelen ser llevados a su zona de operación por barcos comunes o grandes submarinos y tienen una autonomía muy pequeña. Muchos sumergibles funcionan conectados por un «Cordón umbilical» a un buque nodriza submarino, buque de superficie o plataforma que les suministra aire y electricidad.

Las batisferas son sumergibles que carecen de sistema de propulsión y se usan para inmersiones muy profundas. Un predecesor de la batisfera, la campana submarina, consistía en una cámara con el fondo abierto que se hacía bajar en el agua. Los batiscafos son sumergibles autopropulsados para inmersiones muy profundas que dependen de un barco nodriza en la superficie como el sumergible "Alvin" usado para la investigación del famoso hundimiento del Titanic.

Un desarrollo bastante reciente son los pequeños sumergibles operados por control remoto, usados para trabajos en aguas demasiados profundas o peligrosas para los buceadores, por ejemplo, en reparaciones de cualquier tipo, resultando mejor que los demás submarinos.

Hay muchos más submarinos militares que civiles en funcionamiento. Los submarinos son muy útiles desde el punto de vista militar por ser difíciles de detectar y destruir cuando navegan a gran profundidad. Se presta mucha atención en el diseño de estos submarinos para que al desplazarse lo hagan silenciosamente y eviten su detección: el sonido viaja en el agua mucho más fácilmente que en el aire, por lo que el sonido de un submarino es su característica más fácilmente detectable. Algunos submarinos ocultan su sonido tan bien que en realidad crean una zona silenciosa a su alrededor, que también puede detectarse.

Todos los barcos, así como los submarinos en superficie, están en situación de flotación positiva, pesando menos que el volumen equivalente de agua desplazada de acuerdo con el principio de Arquímedes. Para sumergirse hidrostáticamente sin ayuda mecánica, un buque debe ganar flotación neutral peso igual a empuje, bien incrementando su propio peso o disminuyendo el desplazamiento de agua. Para controlar su peso, los submarinos están equipados con tanques de lastre, que pueden llenarse con agua tomada del exterior o aire a presión.

Para sumergirse o emerger, los submarinos usan los tanques de proa y popa, llamados tanques principales, que se abren y se llenan completamente de agua para sumergirse o se llenan de aire a presión para emerger. Durante la inmersión, los tanques principales suelen permanecer inundados, lo que simplifica su diseño, por lo que en muchos submarinos estos tanques son simplemente una sección del espacio entre los cascos. Para un control manual más rápido y preciso de la profundidad, los submarinos disponen de unos tanques de control de profundidad más pequeños, capaces de soportar presiones más altas. La cantidad de agua en estos tanques puede controlarse tanto para responder a cambios en las condiciones exteriores como para cambiar la profundidad de inmersión. Dichos tanques pueden situarse cerca del centro de gravedad del submarino, o distribuirse por el buque para evitar afectar a la escora.

En inmersión, la presión del agua sobre el casco del submarino puede alcanzar los 3 MPa unos 300 metros de profundidad en los submarinos de acero y hasta los 10 MPa 1000m en los de titanio, como los Komsomolets, permaneciendo constante la presión interior. Esta diferencia provoca la compresión del casco, lo que disminuye el desplazamiento. La densidad del agua también se incrementa, pues la salinidad y la presión son mayores, pero esto no compensa la compresión del casco, así que la flotabilidad disminuye con la profundidad. Un submarino sumergido está en equilibrio inestable, teniendo tendencia a caer hacia el fondo o flotar hacia la superficie. Mantener una profundidad fija exige la operación continua de los tanques de control de profundidad.

Para mantener la escora deseada, los submarinos usan tanques de escora especializados a proa y popa. Las bombas trasladan agua entre ellos, cambiando la distribución del peso y creando así un momento que gira el buque hacia arriba o hacia abajo. Un sistema parecido se usa a veces para mantener la estabilidad.

El efecto hidrostático de los tanques de lastre variable no es la única forma de controlar el submarino bajo el agua. La maniobra hidrodinámica se logra mediante varias superficies, que pueden ser giradas para crear las correspondientes fuerzas hidrodinámicas cuando el submarino se desplaza a la suficiente velocidad. Los planos de popa, situados cerca del propulsor y orientados por lo general horizontalmente, sirven para el control de la inclinación longitudinal del submarino, y son de uso común, a diferencia de otras superficies de control de las que pueden carecer algunos submarinos. Los planos de inclinación en la torreta y los de popa en el cuerpo principal, ambos también horizontales, se sitúan más cerca del centro de gravedad y son utilizados para controlar la profundidad con menos efecto sobre la inclinación.

Cuando un submarino realiza una emersión de emergencia, se usan simultáneamente todos los métodos de control de la profundidad y la escora para propulsar al buque hacia arriba. Dicha emersión es muy rápida, por lo que el submarino puede incluso saltar parcialmente fuera del agua.

Los submarinos modernos tienen un sistema de guía inercial para navegar bajo el agua, pero el error de deriva se acumula inevitablemente con el tiempo. Para contrarrestarlo, se usa periódicamente el GPS para obtener una posición exacta. El periscopio un tubo retráctil con prismas que permite ver sobre la superficie sin emerger sólo se usa ocasionalmente, debido a que su rango de visibilidad es corto. Los submarinos modernos tienen «Mástiles optrónicos» en lugar de periscopios de tubo ópticos que penetran en el casco. Estos mástiles tienen que seguir subiéndose a la superficie, pero emplean sensores electrónicos para la luz visible y la infrarroja, telémetro láser y dispositivos de vigilancia electromagnética.

Los submarinos modernos suelen tener forma ahusada. Este diseño, usado ya en los submarinos más primitivos, fue diseñado en forma de cuerpo de ballena y reduce significativamente el arrastre hidrodinámico sobre el submarino bajo el agua, pero empeora su comportamiento frente al oleaje e incrementa el arrastre en superficie. Dado que las limitaciones de los sistemas de propulsión en los primeros submarinos militares le obligaban a operar en superficie la mayoría del tiempo, el diseño de sus cascos era un compromiso. Debido a las bajas velocidades subacuáticas de estos submarinos, normalmente muy por debajo de 10 kt (18 km/h), el mayor arrastre bajo el agua se consideraba aceptable. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la tecnología permitió operaciones submarinas más rápidas y prolongadas y la mayor vigilancia aérea enemiga obligó a los submarinos a permanecer sumergidos, volvieron los diseños de los cascos a tener forma ahusada, reduciendo el arrastre y el ruido. En los submarinos militares modernos, el casco exterior está recubierto por una gruesa capa de goma especial o placas anecoicas para absorber el sonido y hacer más silencioso el submarino.

Una torreta, llamada vela, que sobresale en la parte alta del submarino alberga los periscopios y los mástiles electrónicos, que pueden incluir radio, radar, armas electrónicas y otros sistemas. En muchas clases primitivas de submarinos, la sala de mando se ubicaba en esta torreta, conocida como «torre de control». Sin embargo, desde entonces la sala de mando se ha ubicado dentro del casco del submarino. No debe confundirse dicha sala con el «puente», que es una pequeña plataforma abierta situada en lo alto de la vela y usada para observaciones oculares mientras se opera en superficie. Puede haber también una plataforma cerrada adicional bajo ésta con ventanas y limpiaparabrisas para el mal tiempo.

Los submarinos militares suelen dividirse en submarinos de ataque, diseñados para actuar contra barcos enemigos, otros submarinos incluidos, y submarinos estratégicos equipados con misiles balísticos, diseñados para lanzar ataques contra objetivos terrestres desde una posición oculta. La división en estos tipos alude a su papel más que a su construcción, siendo ambos parecidos sobre todo si los primeros se destinan a atacar flotas lejanas en tamaño, armamento y otras características.

Los submarinos de ataque pueden ser divididos en dos tipos generales: nucleares o diésel-eléctricos. Los primeros son más rápidos y grandes, y tienen más potencia de fuego y mayor autonomía que los segundos. Dependiendo de la misión típica a la que se destinen, los submarinos diésel-eléctricos son a veces más adecuados para misiones en aguas poco profundas o costeras. Para acortar la distancia entre estos dos diseños muy diferentes, varias armadas han empezado el desarrollo de buques de propulsión anaeróbica, que pueden usarse como los diésel-eléctricos pero con un tiempo de inmersión mayor.

También han sido desarrollados diversos submarinos militares especializados. En la Segunda Guerra Mundial, los japoneses usaron submarinos como sus clase I-400 a modo de plataforma para lanzar aviones de ataque marítimo. Los alemanes construyeron sus submarinos tipo XIV para servir como buques de aprovisionamiento para otros submarinos. Los submarinos enanos se han usado para sabotaje y espionaje, especialmente por las armadas japonesa y británica por ejemplo, cinco de ellos fueron usados por Japón en el ataque a Pearl Harbor. Durante los primeros años de la Guerra Fría, se desarrollaron submarinos de vigilancia de radar como el USS Triton a distancias mucho más largas que los demás buques.

Un lejano ancestro del submarino es probablemente la barca cosaca del siglo XVII llamada chaika ‘gaviota’, que fue usada bajo el agua para misiones de reconocimiento e infiltración. Chaika podía ser cerrada y sumergida fácilmente de forma que la tripulación podía respirar bajo ella como en una campana submarina moderna e impulsarla caminando por el fondo del río. También se usaban lastres especiales y tubos para tomar aire del exterior.

El primer sumergible de cuya ejecución se tiene información fidedigna fue construido en 1620 por Cornelius Jacobszoon Drebbel, un holandés al servicio de Jaime I de Inglaterra. Estaba propulsado por medio de remos, si bien su naturaleza exacta es objeto de cierta controversia: algunos afirman que era simplemente una campana remolcada por una barca. Dos tipos mejorados fueron probados en el Támesis entre 1620 y 1624.

Aunque los primeros vehículos sumergibles eran meras herramientas para exploraciones subacuáticas, a los inventores no le costó mucho advertir su potencial militar. Las ventajas estratégicas de los submarinos fueron expuestas por el obispo John Wilkins de Chester ya en 1648.

MESOPOTAMIA



LA MESOPOTAMIA. El derretimiento de los casquetes glaciares conllevó un aumento paulatino del nivel del agua en el mundo, que inundó varias cordilleras terrestres y cambió la faz del planeta. Gran parte del litoral americano desapareció y, cuando el arco terrestre entre Alaska y Asia quedó sumergido, se formó el estrecho de Bering.

Gran Bretaña quedó escindida de Europa por el Atlántico y nacieron el mar del Norte y el canal de la Mancha. Alrededor del año 5600 a. c., las aguas del Mediterráneo se abrieron paso entre la tierra que unía Turquía y Bulgaria, originando el Bósforo e inundando y ampliando un pequeño lago de agua dulce para crear el mar Negro, de agua salada.

Este evento catastrófico acarreó el desplazamiento de un gran número de personas que hasta la fecha había vivido a las orillas de aquel lago de agua dulce. Muchas de ellas se dirigieron hacia Egipto; otras avanzaron hacia el sur, hacia las tierras fértiles situadas entre los ríos Éufrates y Tigris. Fue allí donde se fraguó el primer compendio de ciudades-estado.

Esta zona situada entre el Éufrates y el Tigris actualmente, Iraq se bautizó con el nombre de Mesopotamia del griego, meso: “medio”, potomos: “río”, “entre ríos”. Los sumerios, un pueblo agricultor y pescador, estaban afincados en esta región que, con su fértil suelo regado por ambos ríos y sus afluentes, proporcionaba alimento suficiente para sustentar a poblaciones mayores. El deshielo de los montes de Armenio entre mayo y septiembre y el material de aluvión que arrastraban los grandes ríos permitió un enorme rendimiento agrícola.

Fue aquí donde se inventó el primer sistema de escritura del mundo, denominado escritura «cuneiforme», para registrar el flujo de bienes y productos traído por el florecimiento del comercio. Mesopotamia se considera el primer ejemplo de una verdadera civilización: no es una gran ciudad, sino una región dominada por ciudades-estado unidas por una cultura e intereses comerciales.

La Mesopotamia asiático, con sus trascendentales ríos Tigris y Eufrates, fue el ámbito donde se desarrollaron culturas urbanas que se encuentran entre las civilizaciones humanas más antiguas. Allí se modelaron nuevas organizaciones de vida, que dejaron su impronta en las sociedades futuras y nos brindaron, junto con Egipto, los primeros testimonios escritos de la historia.

La Mesopotamia, por ser una zona de fácil acceso desde África, Asia o Europa, se convirtió en un lugar de paso de variados pueblos. Esto se debió a que es uno región “abierta”:

Y Por el Oeste, los desiertos de Siria y Arabia, zona recorrida por pueblos seminómadas que luego cruzaron el Eufrates. Y Por el Norte, los montes de Armenia. El Tigris y el Eufrates forman una especie de ‘embudo” que invita a cualquier pueblo montañés a bajar.

Y Al Este, el Irán, meseta que siempre codició lo riqueza de la Mesopotamia y de la que está separada por los montes Zagros. Y Al Sur, el golfo Pérsico. Estas condiciones geográficas influyeron en la evolución histórica de la región. Mientras que Egipto disfrutó de aislamiento y seguridad durante siglos, en la Mesopotamia se presentaron constantes variaciones, incursiones de pueblos, sucediéndose una dominación tras otra. En su mayoría, estos pueblos eran de origen semita, provenientes del desierto arábigo. En la Mesopotamia podemos distinguir dos zonas con diferencias históricos y geográficas.

Al Sur, la Baja Mesopotamia más tarde: Caldeo, llanura con tierras fértiles gracias a los inundaciones de ¡os ríos. En la antigüedad esta zona fue habitado por pueblos diferentes: en un principio, en lo zona Sur de la Baja Mesopotamia, se asentaron los sumerios o súmeros. Esta región tomó entonces el nombre de Súmer.

Luego, en lo zona media de lo Mesopotamia se instalaron los acadios. Su territorio se llamó Akkad. Posteriormente llegaron otros pueblos, como los amorreos y los caldeos. Y Al Norte, la Alta Mesopotamia o Asiria, zona de montañas, con clima muy riguroso y poca vegetación. En esta región vivieron los asirios.

En general, los pueblos que ocuparon la Mesopotamia fueron de origen diverso, tuvieron un gobierno monárquico, teocrático y absoluto. Con los sumerios, la Mesopotamia estaba dividida en ciudades-estados, también podríamos llamarlas “Ciudades-templos” cada ciudad con su territorio circundante era un templo, desde allí quien gobernaba se dirigía a la población. En esta etapa, la política y la religión estaban íntimamente relacionadas. El gobernante era el príncipe-sacerdote. el “sumo sacerdote” o “patesi", que representaba a la divinidad, aunque no era el dios, como en Egipto, en donde el faraón era "el mismísimo Horus”.



El sacerdote administraba el gobierno de la ciudad, los ingresos del templo, conducía a los soldados, vigilaba el mantenimiento de los canales y organizaba el culto. El templo desempeñaba entonces un papel fundamental. Era el eje de la vida política, religiosa y también económica

Después, con la expansión de las ciudades sumerias, la administración se hace más completa y se produce un cambio en las atribuciones del patesi, quien se dedicará en adelante exclusivamente al culto. Jefes militares convertidos en reyes desempeñarán el resto de las funciones.

Estos reyes mantendrán la división de la Mesopotamia en pequeños Estados: cada ciudad, por ejemplo Ur o Eridu, era un Estado en sí misma, con sus propios instituciones de gobierno, no dependía de un poder mayor regional ni imperial. Su único lazo de unión con el resto de ciudades-estados sumerias era la cultura: la escritura, las creencias y el lenguaje. Esto se mantiene hasta la unificación realizada por los acadios.

Los acadios organizaron el primer imperio o Estado unificado de la Mesopotamia. Su poder era reconocido por casi todas las ciudades mesopotámicas. Su organización política, a diferencia de la sumeria, tendrá como elemento más importante el palacio; el rey posee mayor poder que los sacerdotes.

Hamurabi, rey de Babilonia, completará posteriormente este período, perfeccionando la organización política, militar y administrativa. Pero los reyes más poderosos de Mesopotamia fueron los asirios. Su imperio fue el más poderoso formado hasta el momento en toda la región. Sus audaces y crueles guerreros organizaron los sistemas de defensa de la zona y un ejército permanente compuesto por la infantería, la caballería y los carros de guerra.

El rey asirio vivía rodeado de cortesanos. Todos los súbditos del imperio eran servidores del monarca y le debían obediencia absoluta, tanto el campesino como los ministros. Todos eran servicio les ante el rey, como si fueran esclavos. Desde su lujoso palacio gobernaba provincias y reinos con férrea mano. Su poder despótico, sin límites de ninguna clase, está descripto por sus propios relatos de campañas, donde se enumeran las cabezos cortadas, las destrucciones de ciudades, las matanzas y mutilaciones, con orgullo y lactancia.

En síntesis: Hasta la formación de los grandes imperios semíticos acadios y asirios, la organización político de la Mesopotamia se basaba en “ciudades-estados”, que comprendían un núcleo urbano y el área rural circundante, con un régimen económico y político independiente.

La justicia fue administrada por jueces, en principio arbitrarios, pero luego sujetos a las sabias disposiciones del código de Hammurabi, que estableció la ley del Talión, sintetizada en la frase “ojo por ojo, diente por diente”, es decir que la pena. debía estar en relación con la ofensa. No obstante su rigor, este código mitigó los castigos y estableció un orden jurídico admirable para su época, que constituyó un modelo para otros pueblos de la antigüedad.

ELECTRÓN



El Electrón, comúnmente representado por el símbolo: e, es una partícula subatómica con una carga eléctrica elemental negativa.[ Un electrón no tiene componentes o subestructura conocidos, en otras palabras, generalmente se define como una partícula elemental.[ Tiene una masa que es aproximadamente 1836 veces menor con respecto a la del protón.[ El momento angular espín intrínseco del electrón es un valor semientero en unidades de ħ, lo que significa que es un fermión. Su antipartícula es denominada positrón: es idéntica excepto por el hecho de que tiene cargas entre ellas, la eléctrica de signo opuesto. Cuando un electrón colisiona con un positrón, las dos partículas pueden resultar totalmente aniquiladas y producir fotones de rayos gamma.

Los electrones, que pertenecen a la primera generación de la familia de partículas de los leptones,[ participan en las interacciones fundamentales, tales como la gravedad, el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil.[ Como toda la materia, posee propiedades mecánico-cuánticas tanto de partículas como de ondas, de tal manera que pueden colisionar con otras partículas y pueden ser difractadas como la luz. Esta dualidad se demuestra de una mejor manera en experimentos con electrones a causa de su ínfima masa. Como los electrones son fermiones, dos de ellos no pueden ocupar el mismo estado cuántico, según el principio de exclusión de Pauli.[14]

El concepto de una cantidad indivisible de carga eléctrica fue teorizado para explicar las propiedades químicas de los átomos, el primero en trabajarlo fue el filósofo naturalista británico Richard Laming en 1838.[4] El nombre electrón para esta carga fue introducido el 1894 por el físico irlandés George Johnstone Stoney. Sin embargo, el electrón no fue identificado como una partícula hasta 1897 por Joseph John Thomson y su equipo de físicos británicos.[6] [16] [17]

En muchos fenómenos físicos tales como la electricidad, el magnetismo o la conductividad térmica  los electrones tienen un papel esencial. Un electrón que se mueve en relación a un observador genera un campo eléctrico y es desviado por campos magnéticos externos. Cuando se acelera un electrón, puede absorber o radiar energía en forma de fotones. Los electrones, junto con núcleos atómicos formados de protones y neutrones, conforman los átomos, sin embargo, los electrones contribuyen con menos de un 0,06% a la masa total de los mismos. La misma fuerza de Coulomb, que causa la atracción entre protones y electrones, también hace que los electrones queden enlazados. El intercambio o compartición de electrones entre dos o más átomos es la causa principal del enlace químico.[ Los electrones pueden ser creados mediante la desintegración beta de isótopos radiactivos y en colisiones de alta energía como, por ejemplo, la entrada de un rayo cósmico en la atmósfera. Por otra parte, pueden ser destruidos por aniquilación con positrones, y pueden ser absorbidos durante la nucleosíntesis estelar. Existen instrumentos de laboratorio capaces de contener y observar electrones individuales así como plasma de electrones, además, algunos telescopios pueden detectar plasma de electrones en el espacio exterior. Los electrones tienen muchas aplicaciones, entre ellas la electrónica, la soldadura, los tubos de rayos catódicos, los microscopios electrónicos, la radioterapia, los láseres, los detectores de ionización gaseosa y los aceleradores de partículas.

Los griegos antiguos se dieron cuenta de que el ámbar atraía pequeños objetos cuando se le frotaba contra el pelaje. Junto con el rayo, este fenómeno es una de las primeras experiencias conocidas de los humanos con la electricidad.[ En su tratado de 1600, De Magnete, el científico inglés William Gilbert definió el término neolatín «electricus» para referirse a la propiedad de un objeto de atraer pequeños objetos después de ser frotado.[ Tanto las palabras eléctrico como electricidad derivan del latín «electrum», que a su vez proviene de la palabra griega «elektron», que significa ámbar.

A principios de los años 1700, Francis Hauksbee y Charles François de Cisternay du Fay descubrieron, cada uno por su lado, lo que creían que eran dos tipos de electricidad friccional: uno generado por el rozamiento con vidrio, y el otro por el rozamiento con resina. A partir de esto, Du Fay teorizó que la electricidad consistía en dos fluidos eléctricos, el «vítreo» y el «resinoso», que estaban separados por la fricción y que se neutralizaban el uno al otro cuando eran combinados.[ Una década más tarde, Benjamin Franklin propuso que la electricidad no provenía de dos tipos diferentes de fluido eléctrico sino de un mismo fluido a presiones diferentes; les dio la nomenclatura moderna de carga «positiva» y «negativa», respectivamente.[ Franklin pensaba que el portador de carga era positivo, pero no identificó correctamente qué situación reflejaba un excedente del portador de carga y en qué caso era un déficit.[

Entre 1838 y el 1851, el filósofo naturalista británico Richard Laming desarrolló la idea de que un átomo estaba compuesto de un núcleo de materia rodeado por partículas subatómicas con carga eléctrica.[ A partir de 1846, el físico alemán William Weber teorizó que la electricidad estaba compuesta de fluidos cargados positivamente y negativamente, y que su interacción estaba gobernada por la ley del inverso del cuadrado. Más tarde, tras estudiar el fenómeno de la electrólisis, el físico irlandés George Johnstone Stoney sugirió que existía una «única cantidad definida de electricidad», la carga de un ion monovalente; siendo capaz de estimar el valor de esta carga elemental mediante las leyes de Faraday de la electrólisis.[ Sin embargo, Stoney creía que estas cargas estaban ligadas permanentemente a átomos y que no podían ser removidas. En 1881, el físico alemán Hermann von Helmholtz argumentó que tanto las cargas positiva como negativa estaban divididas en partes elementales, cada una de las cuales se comportaba como «átomos de electricidad».[]

En 1894, Stoney estableció el término inglés «electron» para describir estos cambios elementales: «se hizo una estimación de la cantidad real de esta unidad de electricidad fundamental, que es la más destacable, por lo que me he aventurado a sugerir el nombre 'electron'».[ Dicha palabra «electrón», que deriva del inglés, es una combinación de la palabra «electricidad» y del sufijo griego «patrón»

El físico alemán Johann Wilhelm Hittorf emprendió el estudio de la conductividad eléctrica de gases enrarecidos. En 1869, descubrió un brillo emitido desde el cátodo que aumentaba de tamaño cuando el gas disminuía de presión. En 1876, el también físico alemán Eugen Goldstein mostró que los rayos de ese brillo proyectaban una sombra, y los denominó «rayos catódicos».[ Durante la década de 1870, el químico y físico inglés Sir William Crookes desarrolló el primer tubo de rayos catódicos con un vacío elevado vacío con presión en el rango de 100 mPa a 100 NPA.[ Entonces mostró que los rayos luminiscentes que aparecían dentro del tubo llevaban energía y que iban del cátodo al ánodo. Además, aplicando un campo magnético, Crookes fue capaz de desviar los rayos, con lo cual demostró que el haz se comportaba como si estuviera cargado negativamente.[] En 1879 propuso que estas propiedades se podían explicar con lo que él denominó «materia radiante». Sugirió que se trataba del cuarto estado de la materia, que consistía en moléculas cargadas negativamente que eran proyectadas a alta velocidad desde el cátodo.[]

El físico británico nacido en Alemania, Arthur Shuster, continuó los experimentos iniciados por Crookes colocando placas de metal paralelas a los rayos catódicos y aplicando un potencial eléctrico entre ellas. El campo desviaba los rayos hacia la placa cargada positivamente, lo que evidenciaba aún más que los rayos llevaban una carga negativa. Al medir la cantidad de desviación causada por un cierto nivel de corriente eléctrica, en 1890, Schuster fue capaz de determinar la proporción masa-carga de los componentes de los rayos. Sin embargo, logró un valor que era más de mil veces lo esperado, por lo que, en aquella época, no se dio mucho crédito a sus cálculos.[[]

En 1896, el físico británico Joseph John Thomson, junto con sus colegas John Sealy Townsend y Harold Albert Wilson,[ llevó a cabo experimentos que indicaron que los rayos catódicos eran realmente partículas únicas y no ondas, átomos o moléculas, tal como se creía anteriormente.[ Thomson hizo buenas estimaciones tanto de la carga como de la masa, y encontró que las partículas de los rayos catódicos —a las cuales llamaba «corpúsculos»— tenían quizás una milésima parte de la masa del ion menos masivo conocido, el ion hidrógeno Asimismo, demostró que su proporción carga-masa (e/m) era independiente del material del cátodo. Más tarde demostró que las partículas cargadas negativamente producidas por materiales radiactivos, por materiales calentados y por materiales iluminados eran universales.[] El nombre de «electrón» para estas partículas fue propuesto de nuevo por el físico irlandés George FitzGerald y, desde entonces, la palabra consiguió una aceptación por partes.[

En 1896, mientras estudiaba los minerales naturalmente fluorescentes, el físico francés Henri Becquerel descubrió que estos emitían radiación sin estar expuestos a ninguna fuente de energía externa. Estos materiales radiactivos se convirtieron en tema de estudio de interés de muchos científicos, entre ellos el físico neozelandés Ernest Rutherford, que descubrió que emitían partículas. Designó a estas partículas «alfa» y «beta» según su capacidad de penetrar la materia.[ En 1900, Becquerel demostró que los rayos beta emitidos por radio podían ser desviados por un campo eléctrico, y que su proporción masa-carga era la misma que la de los rayos catódicos.[ Esta evidencia reforzó la idea de que los electrones existían en forma de componentes en los átomos.[[]

La carga del electrón fue medida con más cuidado por los físicos estadounidenses Robert Millikan y Harvey Fletcher mediante su experimento de la gota de aceite, cuyos resultados fueron publicados en 1911. Este experimento usaba un campo eléctrico para evitar que una gota de aceite cargada cayera como resultado de la gravedad. El aparato era capaz de medir la carga eléctrica tan pequeña como de 1 a 150 iones con un margen de error del 0,3%. Algunos experimentos similares habían sido llevados a cabo anteriormente por el equipo de Thomson[ usando nubes de gotas de agua cargadas generadas por electrólisis,[ y en el mismo año por Abram Ioffe el cual, de manera independiente, obtuvo el mismo resultado que Millikan usando micropartículas de metales cargadas, publicando sus resultados en 1913.[ Sin embargo, las gotas de aceite eran más estables que las de agua debido a que su tasa de evaporación es menor, lo cual hacía que fueran más adecuadas para llevar a cabo este tipo de experimentos que duraban largos periodos de tiempo[]

Hacia el comienzo del siglo XX se descubrió que, bajo ciertas condiciones, una partícula cargada que se movía rápidamente causaba una condensación de vapor de agua supersaturada a lo largo de su camino. En 1911, Charles Wilson usó este principio para concebir su cámara de niebla, la cual permitía fotografiar los caminos trazados por partículas cargadas tales como electrones

Un electrón genera un campo eléctrico que ejerce una fuerza de atracción sobre una partícula de carga positiva tal como el protón y una carga de repulsión sobre una partícula de carga negativa. La magnitud de esta fuerza se determina mediante la ley de Coulomb del inverso del cuadrado.[      uando un electrón está en movimiento genera un campo magnético.[ La ley de Ampère-Maxwell relaciona el campo magnético con el movimiento masivo de los electrones (la corriente eléctrica respecto de un observador. Esta propiedad de inducción, por ejemplo, es la que da el campo magnético necesario para hacer funcionar un motor eléctrico.[ El campo electromagnético de una partícula cargada de movimiento arbitrario se expresa mediante los potenciales de Liénard-Wiechert, los cuales son válidos incluso cuando la velocidad de la partícula es cercana a la de la luz relatividad.

Cuando un electrón se mueve a través de un campo magnético está sujeto a la fuerza de Lorentz, la cual ejerce una influencia en una dirección perpendicular al plano definido por el campo magnético y la velocidad del electrón. La fuerza centrípeta hace que el electrón siga una trayectoria helicoidal a través del campo con un radio que se llama radio de Larmor. La aceleración de este movimiento curvado induce al electrón a radiar energía en forma de radiación sincrotrón.[] La emisión de energía, a su vez, causa un retroceso del electrón conocido como fuerza de Abraham-Lorentz, que crea una fricción que ralentiza el electrón. Esta fuerza es causada por una reacción inversa del mismo campo del electrón sobre sí mismo.[]

En electrodinámica cuántica, la interacción electromagnética entre partículas es mediada por fotones. Un electrón aislado que no está sufriendo ninguna aceleración no es capaz de emitir o absorber un fotón real, si lo hiciera violaría la conservación de la energía y la cantidad de movimiento. En lugar de ello, los fotones virtuales pueden transferir cantidad de movimiento entre dos partículas cargadas.[ Este intercambio de fotones virtuales genera, por ejemplo, la fuerza de Coulomb. La emisión de energía puede tener lugar cuando un electrón en movimiento es desviado por una partícula cargada por ejemplo, un protón. La aceleración del electrón tiene como resultado la emisión de radiación Bremsstrahlung.[

Una colisión inelástica entre un fotón luz y un electrón solitario libre se llama difusión Compton. Esta colisión resulta en una transferencia de cantidad de movimiento y energía entre las partículas que modifica la longitud de onda del fotón en un fenómeno denominado desplazamiento de Compton.[ La ​​máxima magnitud de este desplazamiento de longitud de onda es h/mec, lo que se conoce como longitud de onda de Compton,[ que para el electrón toma un valor de 2,43 × 10-12 m.[ Cuando la longitud de onda de la luz es larga por ejemplo, la longitud de onda de la luz visible es de 0,4-0,7 micras el desplazamiento de la longitud de onda se convierte despreciable. Este tipo de interacción entre la luz y electrones libres se llama difusión Thomson.[]

La magnitud relativa de la interacción electromagnética entre dos partículas cargadas, tales como un electrón y un protón, viene dada por la constante de estructura fina. Esta constante es una cantidad adimensional y representa la proporción entre dos energías: la energía electrostática de atracción o repulsión en una separación de una longitud de onda de Compton, y el resto de energía de la carga. Tiene un valor de α ≈ 7,297353 × 10-3, que equivale aproximadamente a 1/137.[]

Cuando colisionan electrones y positrones se aniquilan unos a otros y dan lugar a dos o más fotones de rayos gamma. Si el electrón y el positrón tienen una cantidad de movimiento despreciable se puede formar un positronio antes de que la aniquilación resulte en dos o tres fotones de rayos gamma de un total de 1.022 MeV.[] Por otro lado , los fotones de alta energía pueden transformarse en un electrón y un positrón mediante el proceso conocido como creación de pares, pero sólo con la presencia cercana de una partícula cargada, como un núcleo.[[

Según la teoría de la interacción electrodébil, la componente izquierdista de la función de onda del electrón forma un doblete de isospín débil con el neutrino electrónico. Esto significa que, durante las interacciones débiles, los neutrinos electrónicos se comportan como si fueran electrones. Cualquiera de los miembros de este doblete pueden sufrir una interacción de corriente cargado emitiendo o absorbiendo un W y ser absorbidos por el otro miembro. La carga se conserva durante esta reacción porque el bosón W también lleva una carga, por lo que se cancela cualquier cambio neto durante la transmutación. Las interacciones de corriente cargadas son responsables del fenómeno de la desintegración beta en un átomo radiactivo. Finalmente, tanto el electrón como el neutrino electrónico pueden sufrir una interacción de corriente neutral mediante un intercambio de Z0. Este tipo de interacciones son responsables de la difusión elástica neutrino-electrón.[