lunes, 1 de julio de 2013

CATAMARÁN



Un catamarán es un tipo de embarcación o buque que consiste en dos cascos unidos por un marco. Pueden ser propulsados a vela o motor.

La palabra catamarán viene del tamil kaṭṭumaram, donde kattu es paquete y maram árbol. El pirata y aventurero británico William Dampier, fue el primero en describir catamaranes en 1697, que había visto en la región de Tamil Nadu India, mientras navegaba por el golfo de Bengala. El catamarán era usado por los paravas, una comunidad de pescadores en la costa sur de Tamil Nadú, y la antigua dinastía tamil chola los empleaba desde el siglo V d. C. para trasportar sus tropas a conquistar regiones del Sudeste Asiático, como Birmania, Indonesia y Malasia.

En épocas prehistóricas, hace 3 o 4 milenios, los navegantes austronesios utilizaron canoas de doble casco para colonizar la Polinesia y asentarse en el grupo de islas más extendido del planeta.

Los catamaranes son diseños relativamente nuevos en lo que respecta a las embarcaciones modernas de ocio o trabajo, y tuvieron que enfrentarse con un gran escepticismo por parte de algunos marineros acostumbrados a diseños más «Tradicionales».

A partir del concepto que representa este tipo de buque surgieron nuevas propuestas, diseños y patentes, que han dado lugar a los conocidos como FOILCAT o los WAVE-PIERCING de dos cascos flotantes.

Aunque se pueden encontrar diversas unidades navegando por el mundo empleadas como embarcaciones de pesca o auxiliares, existen grandes catamaranes operando principalmente como buques de pasaje, ante todo como ferrys. Se pueden ver operando comercialmente entre algunas de las islas Baleares, entre islas Canarias, entre Cádiz y Puerto de Santa María, entre Francia y el Reino Unido, entre el Reino Unido e Irlanda, Malta y Sicilia, entre Canadá y Estados Unidos, en Florida EE. UU. Australia, en el Río de la Plata y entre Hong-Kong y Macao.

La mayor parte de los buques de pasaje tipo catamarán que encontramos hoy en día destinados al transporte combinado de pasaje y vehículos conocidos como RO-PAX son unidades de alta velocidad con velocidades de explotación superiores a los 20 nudos.

Mayoritariamente tenemos veleros de dos cascos al hablar de yates catamaranes. No obstante, un desarrollo relativamente reciente en el diseño del catamarán ha sido la introducción del catamarán motorizado.

Uno de los progresos más grandes durante la década pasada ha sido la llegada del catamarán al mundo de los grandes yates, con multicascos de más de 60 pies de eslora, generalmente diseños personalizados. Varios fabricantes internacionales están sobresaliendo en esta área incluyendo Sunreef, Lagoon y Privilege.

Dentro del mundo de los mega yates buques de recreo de más de 24 metros de eslora, el uso del catamarán es una opción prácticamente residual, destacando el yate MOECCA.

En el campo de la alta competición, el catamarán, al igual que el trimarán de vela, se ha convertido en uno de los protagonistas en las regatas oceánicas. El más grande, PlayStation, de Steve Fossett, era de 125' de largo y tenía un mástil que era 147' sobre el agua. Virtualmente todos los mega catamaranes nuevos fueron construidos en fibra de carbono para mayor resistencia y menor peso posible. Las velocidades máximas de estos barcos pueden exceder los 50 nudos. Toma hasta un año terminar la construcción de uno de estos estupendos catamaranes y representan el enorme avance producido en el diseño de este sector.

Una de las razones de la creciente construcción del mega catamarán era "The Race", un desafío de circunnavegación que partió desde Barcelona, España, en la víspera del Año Nuevo del 2000. Debido al dinero en premios y al prestigio que obtuvo este acontecimiento, cuatro catamaranes nuevos y dos altamente modificados sobre 100' de longitud fueron construidos para competir.

MARABUNTA



El término hormiga guerrera, hormiga legionaria o marabunta, se aplica a más de 200 especies de hormigas de diferentes subfamilias y géneros, que se caracterizan por su agresivo comportamiento depredador, su carácter nómada y sus incursiones o «Razias» en las que un enorme número de hormigas de 100 000 a 2 000 000 de obreras adultas en columnas de hasta 20 m de ancho y 200 m de largo se adentran en un área, atacando a sus presas en masa.

Otro rasgo que comparten es que, a diferencia de la mayor parte de especies de hormigas, estos «Ejércitos» no construyen hormigueros permanentes, y una colonia de hormigas guerreras se mueve casi sin cesar durante su existencia. Todas las especies son miembros de la familia Formicidae, pero hay varios grupos que han desarrollado de forma independiente el mismo síndrome ecológico y de comportamiento básico. Este síndrome se conoce a menudo como «Comportamiento legionario», y es un ejemplo de evolución convergente.

Históricamente, «Hormiga guerrera» se refería, en sentido amplio, a varios miembros de 5 subfamilias de hormigas diferentes: en dos de estos casos, Ponerinae y Myrmicinae, sólo se ha evidenciado el comportamiento legionario en algunas especies y géneros; en las otras tres subfamilias, Ecitoninae, Dorylinae y Leptanillinae, todas las especies constituyentes son legionarias. Clasificaciones más recientes de las hormigas incluyen ahora una nueva subfamilia adicional, Leptanilloidinae, que también consiste en especies legionarias estrictas, por lo que actualmente también se incluye en esta denominación.

Un estudio realizado por Sean Brady, de la Universidad Cornell en 2003 sobre treinta especies, indica que las hormigas de los géneros Dorylus y Eciton formaron entre ambas un grupo monofilético: todos los indicadores genéticos idénticos compartidos sugieren un ancestro común. Brady concluyó que estos dos grupos son por lo tanto un único linaje que evolucionó a mediados del Cretáceo en Gondwana, y desde entonces las dos subfamilias se unen en una única subfamilia, Ecitoninae, aunque no existe un consenso total en todo el mundo.

Las hormigas guerreras tienen dos fases de actividad: una fase nómada errante y una fase estacionaria sedentaria.

Durante la fase nómada las hormigas se mueven durante el día, capturando insectos, arañas y pequeños vertebrados. Al anochecer forman su nido, que cambian casi diariamente. Algunas especies protegen sus rutas con soldados. Durante la caza son acompañados por varias aves, como hormigueros, tordos y chochines, que devoran a los insectos que huyen al paso de las hormigas. Entre las hormigas guerreras también hay especies que sólo salen por la noche, aunque no hay estudios en profundidad de sus actividades. De las especies que son activas durante el día, Eciton burchelli y Eciton hamatum son las más estudiadas.

La fase estacionaria, que dura aproximadamente de dos a tres semanas, comienza cuando las larvas pasan al estado de pupa. Desde este momento, las presas con que se alimentaba a las larvas ahora se utilizan exclusivamente para alimentar a la reina. El gaster abdomen de la reina se hincha considerablemente y pone los huevos. Al final de fase estacionaria, la eclosión de las pupas coincide con la aparición de las hormigas de obreras de sus capullos. Después, las hormigas reanudan la fase nómada.

Las hormigas guerreras no construyen un nido como la mayoría de las demás especies de hormigas. En su lugar construyen un nido viviente con sus cuerpos, conocido como vivac. Los vivacs suelen situarse en troncos de árboles o en madrigueras excavadas por las hormigas, y los forman uniendo sus patas unas a otras y así creando una especie de bola, que puede parecer no estructurada a los ojos de un profano, pero que es en realidad una estructura bien construida. Las obreras de más edad se sitúan en el exterior, dejando el interior para las más jóvenes. Ante una mínima perturbación, las hormigas soldado se reúnen en la parte superior del campamento, dispuestas a defender el nido con sus potentes mandíbulas y en el caso de Aenictus y Ecitoninae aguijones. El interior del nido está lleno de numerosos pasajes y contiene muchas cámaras con los alimentos, la reina, las larvas y los huevos.

Las hormigas legionarias pueden consumir hasta 100 000 animales cada día, por lo que pueden tener una influencia significativa en la población, diversidad y comportamiento de sus presas. La selección de presas varía dependiendo de las especies. Las especies subterráneas cazan principalmente artrópodos que viven bajo tierra y sus larvas, gusanos y, esporádicamente, pequeños vertebrados, huevos de tortuga o semillas aceitosas. La mayoría de las especies, los «ladrones» de la colonia se especializan en las crías de avispas y de otras hormigas. Sólo unas pocas especies parecen tener el amplio espectro de presas se aprecia en las especies que realizan incursiones. A pesar de que matarán a los pequeños vertebrados que queden atrapados en el ataque, las mandíbulas del género Eciton estadounidense no están adaptadas a este tipo de presa, en contraste con la Hormiga Siafu u Dorylus africano. Estas presas no deseadas simplemente se dejan atrás y son consumidas por carroñeros o por las moscas que acompañan el enjambre de hormigas. Sólo unas pocas especies cazan fundamentalmente en la superficie de la tierra; buscan sus presas sobre todo entre la hojarasca y la vegetación baja. Hay unas cinco especies que cazan en los árboles más altos, en los que pueden atacar a las aves y a sus huevos, aunque se centran en la caza de otros insectos sociales, junto con sus huevos y larvas.

En sus incursiones, las hormigas guerreras siguen dos patrones: la incursión en columna y los ataques de enjambre. Eciton hamatum es un ejemplo típico de invasor en columna; miembros del enjambre se separan a los lados de la ruta principal y forman pequeños grupos de búsqueda, con una formación similar a un árbol con sus ramas. Los caminos secundarios individuales pueden estar muy separados el uno del otro. Las hormigas guerreras tropicales, como Eciton burchelli, optan por el ataque de enjambre; inicialmente también tienen una ruta principal, para después separarse en múltiples ramas en una formación similar a un paraguas, pero sus caminos secundarios están muy juntos y pueden cruzarse muchas veces, de modo que los equipos individuales cubren de forma efectiva una gran área. De esta forma la columna puede abrirse en abanico abarcando un ancho de hasta 20 metros.

LA DAMA DE LAS NIEVES



La leyenda la describe como una mujer joven y bella. Una hermosa devochka llamada Sgroya, bien formada, alta y atractiva, con algunos rasgos poco comunes entre los eslavos: cabello azabache, piel morena y el contraste de unos ojos de increíble verde esmeralda. Se aparece a la vera de los caminos nevados, en las frías rutas de jinetes y caminantes, ofreciéndoles su amor. Una invitación irresistible por la que, de ser aceptada, habrán de pagar un precio muy alto.

Dicen que se vale de todos los recursos de seducción de una fémina para atraer a los hombres: sensual y dulce, atrevida y ardiente, capaz de insinuar placeres nunca imaginados por amante alguno.

Provocado el irreprimible deseo de sus víctimas, despojadas de su voluntad, Sgroya se convierte en hielo arrebatándoles la vida, paralizándoles el corazón con el abrazo letal de su cuerpo congelado. En ocasiones, la dama de la nieve los enamora perdidamente hasta hacerlos enloquecer, abandonándolos luego en la gleba donde acabarán devorados por las manadas de lobos.

Algunos la suponen el espíritu vengador de una mujer ofendida. Otros ven en ella una deidad femenina empleándose a fondo para castigar la conducta de los hombres infieles.

WINSTON CHURCHIL



Sir Winston Leonard Spencer Churchill; Blenheim Palace, Oxfordshire, 1874 - Londres, 1965 Político británico. A lo largo de su brillante carrera, sir Winston Leonard Spencer Churchill fue sucesivamente el hombre más popular y el más criticado de Inglaterra, y a veces ambas cosas al mismo tiempo. Considerado el último de los grandes estadistas, siempre será recordado por su rara habilidad para predecir los acontecimientos futuros, lo que en ocasiones se convirtió en una pesada carga para sus compatriotas.
Durante años, Churchill fue algo así como la voz de la conciencia de su país, una voz que sacudía los espíritus y les insuflaba grandes dosis de energía y valor. Su genio polifacético, además de llevarlo a conquistar la inmortalidad en el mundo de la política, lo hizo destacar como historiador, biógrafo, orador, corresponsal de guerra y bebedor de coñac, y en un plano más modesto como pintor, albañil, novelista, aviador, jugador de polo, soldado y propietario de caballerías.
Nació el 30 de noviembre de 1874 en el palacio de Blenheim, por aquel entonces propiedad de su abuelo, séptimo duque de Marlborough. Su padre era lord Randolph Churchill y su madre una joven norteamericana de deslumbrante belleza llamada Jennie Jerome. No hay duda de que en sus primeros años conoció la felicidad, pues en su autobiografía evoca con ternura los días pasados bajo la sombra protectora de su madre, que además de hermosa era culta, inteligente y sensible.
Quizás por ello, al ser internado por su padre en un costoso colegio de Ascot, el niño reaccionó con rebeldía; estar lejos del hogar le resultaba insoportable, y Winston expresó su protesta oponiéndose a todo lo que fuese estudiar. Frecuentemente fue castigado y sus notas se contaron siempre entre las peores. Cuando en 1888 ingresó en la famosa escuela de Harrow, el futuro primer ministro fue incluido en la clase de los alumnos más retrasados. Uno de sus maestros diría de él: "No era un muchacho fácil de manejar. Cierto que su inteligencia era brillante, pero sólo estudiaba cuando quería y con los profesores que merecían su aprobación."
Churchill fracasó dos veces consecutivas en los exámenes de ingreso en la Academia Militar de Sandhurst. Sin embargo, una vez entró en la institución se operó en él un cambio radical. Su proverbial testarudez, su resolución y su espíritu indomable no lo abandonaron, pero la costumbre de disentir caprichosamente de todo comenzó a desaparecer. Trabajaba con empeño, era aplicado y serio en las clases y muy pronto se destacó entre los alumnos de su nivel.
Poco después se incorporó al Cuarto de Húsares, regimiento de caballería reputado como uno de los mejores del ejército. Combatió en Cuba, la India y el Sudán, y en los campos de batalla aprendió sobre el arte de la guerra todo cuanto no había encontrado en los libros, especialmente cuestiones prácticas de estrategia que más tarde le servirían para hacer frente a los enemigos de Inglaterra.
No obstante, la vida militar no tardó en cansarlo. Renunció a ella para dedicarse a la política y se afilió al Partido Conservador en 1898, presentándose a las elecciones un año después. Al no obtener el acta de diputado por escaso margen, Churchill se trasladó a África del Sur como corresponsal del Morning Post en la guerra de los bóers.
Allí fue hecho prisionero y trasladado a Pretoria, pero consiguió escapar y regresó a Londres convertido en un héroe popular: por primera vez, su nombre saltó a las portadas de los periódicos, pues había recorrido en su huida más de cuatrocientos kilómetros, afrontando un sinfín de peligros con extraordinaria sangre fría. No es de extrañar, pues, que consiguiese un escaño en las elecciones celebradas con el cambio de siglo y que, recién cumplidos los veintiséis años, pudiese iniciar una fulgurante carrera política.
En el Parlamento, sus discursos y su buen humor pronto se hicieron famosos. Pero su espíritu independiente, reacio a someterse a disciplinas partidarias, le granjeó importantes enemigos en la cámara, incluso entre sus propios correligionarios. Así pues, no es de extrañar que cambiara varias veces de partido y que sus intervenciones, a la vez esperadas y temidas por todos, suscitaran siempre tremendas polémicas.
Tras ser designado subsecretario de Colonias y ministro de Comercio en un gobierno liberal, Churchill previó con extraordinaria exactitud los acontecimientos que desencadenaron la Primera Guerra Mundial y el curso que siguió la contienda en su primera etapa. Sus profecías, consideradas disparatadas por los militares, se convirtieron en realidad y sorprendieron a todos por la clarividencia con que habían sido formuladas.
Churchill fue nombrado lord del Almirantazgo y se embarcó inmediatamente en una profunda reorganización del ejército de su país. Primero se propuso hacer de la armada británica la primera del mundo, cambiando el carbón por petróleo como combustible de la flota y ordenando la instalación en todas las unidades de cañones de gran calibre. Luego puso en marcha la creación de un arma aérea y, por último, decidido a contrarrestar el temible poderío alemán, impulsó la construcción de los primeros "acorazados terrestres", consiguiendo que el tanque empezase a ser considerado imprescindible como instrumento bélico.
Finalizada la contienda, Churchill sufrió las consecuencias de la reacción de la posguerra y durante un tiempo fue relegado a un papel secundario dentro de la escena política. En 1924 se reconcilió con los conservadores y un año después fue puesto al frente del ministerio de Hacienda en el gobierno de Stanley Baldwin.
Era una época de decadencia económica, inquietud, descontento laboral y aparatosas huelgas, y el conservadurismo obstinado de que hacía gala no contentó ni siquiera a sus propios colegas. En una palabra, todo el mundo estaba cansado de él y su popularidad descendió a cotas inimaginables años antes. Entre 1929 y 1939, Churchill se apartó voluntariamente de la política y se dedicó principalmente a escribir y a cultivar su afición por la pintura bajo el seudónimo de Charles Morin. "Si este hombre fuese pintor de oficio dijo en una ocasión Picasso, podría ganarse muy bien la vida."
Churchill siguió perteneciendo al Parlamento, pero durante esos años careció prácticamente de influencia. Las cosas cambiaron cuando, al observar la creciente amenaza que Hitler constituía, proclamó la necesidad urgente de que Inglaterra se rearmase y emprendió una lucha solitaria contra el fascismo emergente. En reiteradas ocasiones, tanto en la cámara como en sus artículos periodísticos, denunció vigorosamente el peligro nazi ante una nación que, una vez más, parecía aquejada de una ceguera que podía acabar en tragedia.
Tras la firma en 1938 del Acuerdo de Munich, en el que Gran Bretaña y Francia cedieron ante el poderío alemán, la gente se dio cuenta nuevamente de que Churchill había tenido razón desde el principio. Hubo una docena de ocasiones en las que hubiera sido posible detener a Hitler sin derramamiento de sangre, según afirmarían después los expertos. En cada una de ellas, Churchill abogó ardorosamente por la acción.
El 1 de septiembre de 1939, el ejército nazi entró con centelleante precisión en Polonia; dos días después, Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania y, por la noche, Churchill fue llamado a desempeñar su antiguo cargo en el Almirantazgo. Todas las unidades de la flota recibieron por radio el mismo mensaje: "Winston ha vuelto con nosotros."
Los mismos diputados que una semana antes lo combatían con saña, lo aclamaron puestos en pie cuando hizo su entrada en el Parlamento. Pero aquella era una hora amarga para la historia del Reino. La nación estaba mal preparada para la guerra, tanto material como psicológicamente. Por eso, cuando fue nombrado primer ministro el 10 de mayo de 1940, Churchill pronunció una conmovedora arenga en la que afirmó no poder ofrecer más que "sangre, sudor y lágrimas" a sus conciudadanos.
El pueblo británico aceptó el reto y convirtió tan terrible frase en un verdadero lema popular durante seis años; su contribución a la victoria iba a ser decisiva. Churchill consiguió mantener la moral en el interior y en el exterior mediante sus discursos, ejerciendo una influencia casi hipnótica en todos los británicos.
Formó un gobierno de concentración nacional, que le aseguró la colaboración de sus adversarios políticos, y creó el ministerio de Defensa para una mejor dirección del esfuerzo bélico. Cuando la Unión Soviética firmó un pacto de no agresión con Alemania, y mientras los Estados Unidos seguían proclamando su inamovible neutralidad, Churchill convocó una reunión de su gabinete y con excelente humor dijo: "Bien, señores, estamos solos. Por mi parte, encuentro la situación en extremo estimulante."
Por supuesto, Churchill hizo todo lo posible para que ambas potencias entrasen en la guerra, lo que consiguió en breve tiempo. Durante interminables jornadas, dirigió las operaciones trabajando entre dieciséis y dieciocho horas diarias, transmitiendo a todos su vigor y contagiándoles su energía y optimismo.
Por fin, el día de la victoria aliada, se dirigió de nuevo al Parlamento y al entrar fue objeto de la más tumultuosa ovación que registra la historia de la asamblea. Los diputados olvidaron todas las formalidades rituales y se subieron a los escaños, gritando y sacudiendo periódicos. Churchill permaneció en pie a la cabecera del banco ministerial, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas y sus manos se aferraban temblorosas a su sombrero.
A pesar de la enorme popularidad alcanzada durante la guerra, dos meses después el voto de los ingleses lo depuso de su cargo. Churchill continuó en el Parlamento y se erigió en jefe de la oposición. En un discurso pronunciado en marzo de 1946 popularizó el término "telón de acero" y algunos meses después hizo un llamamiento para impulsar la creación de los Estados Unidos de Europa.
Tras el triunfo de los conservadores en 1951 volvió a ser primer ministro, y dos años después fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por sus Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial. Alegando razones de edad, presentó la dimisión en abril de 1955, después de ser nombrado Caballero de la Jarretera por la reina Isabel II y de rechazar un título nobiliario a fin de permanecer como diputado en la Cámara de los Comunes.
Reelegido en 1959, ya no se presentó a las elecciones de 1964. No obstante, su figura siguió pesando sobre la vida política y sus consejos continuaron orientando a quienes rigieron después de él los destinos del Reino Unido. El pueblo había visto en Churchill la personificación de lo más noble de su historia y de las más hermosas cualidades de su raza, por eso no cesó de aclamarlo como su héroe hasta su muerte, acaecida el 24 de enero de 1965.
 

EL RIO DANUBIO



El río Danubio, es el segundo río más largo de Europa, después del Volga.

Nace en la Selva Negra de Alemania de la unión de dos pequeños ríos, el Brigach y el Breg, fluyendo hacia el sureste a lo largo de 2.888 km hasta el Mar Negro en Rumania, donde forma el delta del Danubio, una región de marismas y pantanos poco poblados, aunque de gran valor ecológico. Esta longitud del Danubio incluye los 49 km de longitud del río Breg, que es el más largo de las dos corrientes cuya confluencia en Donaueschingen da origen al Danubio. Es el Istro de las fuentes clásicas.

Constituyó durante la Edad Antigua una de las fronteras naturales que formaban el limes del Imperio romano junto con el Rin y otros ríos y algunos trechos fortificados.

La cuenca del Danubio tiene una superficie de unos 725.985 km² y abarca numerosos países de la Europa Central y Oriental. El Danubio cruza Europa de oeste a este y su curso incluye partes de Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania. La cuenca del Danubio se extiende además por la República Checa, Suiza, Italia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro.

El Danubio adquiere los siguientes nombres por los países por donde pasa: Donau en Alemania y Austria, Dunaj en Eslovaquia, Duna en Hungría, Dunav en Croacia, Serbia, Bulgaria y Ucrania y Dunarea en Rumania.

Es navegable, subiendo la corriente desde el mar Negro, por barcos transoceánicos hasta Braila Rumania y por embarcaciones fluviales hasta la ciudad de Ulm Alemania, a una distancia de unos 2.575 km.

Aproximadamente 60 de sus 300 afluentes son navegables. Los más importantes son los ríos Lech, Isar, Eno Inn, Morava, Váh Vág, Raab Rába, Drava Dráva, Tisza, Sava Száva, Siret y Prut. Hay canales que unen el Danubio con los ríos Meno, Rin y Oder, y otro canal sale del Danubio para desembocar directamente en el Mar Negro en el puerto de Constanza, antes de llegar al delta.

Su caudal es considerable 6.500 m³/s o 204 km³/año, como corresponde a un río con una cuenca extensa. Su caudal máximo en la represa de las Puertas de Hierro se midió el 13 de abril de 2006 y alcanzó 13.400 m³/s. El Danubio ha causado inundaciones desastrosas en casi todos los países que atraviesa, especialmente en Rumania. Su caudal en Viena ya tiene, en promedio, unos 1.900 m³/s, en Budapest, 2.350 m³/s y en Belgrado, 9.000 m³/s. En el curso alto en el distrito de Tuttlingen en Baden-Wurtemberg está el Sumidero del Danubio, ejemplo de captura fluvial kárstica, en el que una parte de río Danubio desaparece bajo tierra. Las aguas reaparecen en Aachtopf, a 11,8 km de distancia, y acaban vertiendo al Rin en el lago de Constanza y por tanto formando parte de la vertiente del mar del Norte, en lugar del mar Negro como sucede con las aguas no infiltradas del Danubio. La anchura del Danubio es variable, como corresponde a un río que atraviesa varias zonas diferenciadas en cuanto al relieve: Baviera, Austria, llanura húngara, desfiladero de las Puertas de Hierro, Valaquia llanura meridional de Rumania. Su anchura antes de dividirse en el delta es de casi 800 m, dividiéndose en tres brazos Bratul principales: Bratul Chilia, el más caudaloso, al norte, con 865 m de anchura en su desembocadura, ubicado entre Rumania al sur y Ucrania al norte; Sulina en el centro canalizado, con 177 m de ancho en su desembocadura y Braţul Sfantul Gheorghe al sur, con 465 m de anchura. El delta del Danubio es una zona muy importante desde el punto de vista ecológico, ya que constituye un extenso humedal utilizado por muchas aves migratorias desde fines de la primavera hasta comienzos del otoño. El delta del Danubio fue declarado por la Unesco como Reserva de la Biosfera en 1990.

El Danubio pasa por importantes ciudades como Ulm, Ingolstadt y Ratisbona en Alemania; Linz y Viena en Austria; Bratislava en Eslovaquia; Budapest, donde el famoso Puente de las Cadenas cruza el río uniendo Buda y Pest, en Hungría; Novi Sad y Belgrado en Serbia y Galati en Rumania. Es una vía muy importante para la Europa Central y Oriental, aunque su tráfico es, en Europa, de menor importancia relativa que el del Rin. Ello se debe a la menor densidad de población de la cuenca, a la menor industrialización de la misma y, sobre todo, a la heterogeneidad social, económica, cultural, política y lingüística de los países que atraviesa. Sin embargo, es probable que la integración europea sirva para derribar todos los obstáculos creados por esta heterogeneidad y haga aumentar considerablemente su importancia económica como ruta natural. Para ello será fundamental disminuir el problema de las inundaciones de primavera, así como el establecimiento de acuerdos que faciliten la libre comercialización de las materias primas más pesadas y de menor valor específico por tonelada entre los distintos países danubianos minerales y materiales de construcción, etc.

La agricultura de los países danubianos es por lo general, extensiva, basada en la explotación de propiedades medias y grandes, en gran parte colectivizadas a partir de la Segunda guerra mundial, sobre todo en los países socialistas bajo la influencia soviética. Tiene mucha importancia el cultivo de cereales trigo y maíz, especialmente, patatas, remolacha azucarera, uva, así como la ganadería, tanto intensiva como extensiva, y la agroindustria. Son famosos el vino Tokay y la paprika o pimentón como condimento, ambos productos de Hungría, así como la cerveza en Baviera y la República Checa.

La industria es la actividad económica más importante en casi todos los países danubianos. Las materias primas para esta industria utilizan el Danubio como vía de transporte principal 100 millones de toneladas anuales en 1989, antes del conflicto serbio-bosnio. Entre las principales ramas de la producción industrial se pueden citar las relacionadas con material de transporte: automóviles Audi en Ingolstadt y BMW Bayrische Motoren Werke en Múnich Baviera, Alemania; Skoda, del Grupo Volkswagen, en la República Checa; Ikarus camiones y autobuses, con licencia de la AB Volvo de Suecia en Hungría; Sava y Yugo en Yugoslavia, Dacia en Rumanía con licencia Renault y de otras empresas, así como la industria ferroviaria construcción de vagones y locomotoras, etc. La industria pesada industria química y siderúrgica en todos los países danubianos; petrolera y petroquímica en Rumanía, así como la producción de maquinaria de precisión en Alemania y Austria, también son muy importantes.

El comercio nunca fue tan activo como en la Europa Occidental. Este hecho se debió a la heterogeneidad cultural, socieconómica y política de los países danubianos. El renacimiento del comercio será mucho más factible con la reciente ampliación de la Comunidad Europea.

La cuenca del Danubio es una región muy amplia, cuya peculiaridad se inició desde tiempos muy remotos en la Prehistoria. El nombre Danubio contiene el hidrónimo indoeuropeo danu 'agua corriente, río' muy común en la Europa oriental Dniéper, Dniéster, Don, etc.

Su gran importancia estratégica se debe a que, al formar la mayor parte de Europa Central, siempre sirvió de salida natural entre Europa del Norte, Europa del Este, Europa Occidental y Europa Mediterránea o del sur. Pero el mismo hecho de estar en el centro, hizo de la cuenca danubiana una tierra de invasiones, de coexistencia no siempre pacífica de numerosos grupos humanos cultural y racialmente distintos, de superposición o yuxtaposición de sistemas políticos diferentes, y del desarrollo de diversos modos de vida.

Esta heterogeneidad dio origen a que el francés Jean Gottmann, profesor de Geografía de Europa en la Universidad de Oxford, identificara el capítulo dedicado a la Europa Central como The Tidal Lands of Europe «Las tierras de marea de Europa», denominación muy mal traducida como «Las tierras de aluvión de Europa», en la versión española del texto.

En cualquier caso, es indudable que numerosas oleadas de pueblos tanto nómadas como sedentarios, así como las campañas de muchos ejércitos, desde los más pequeños de carácter feudal hasta los imperiales; las invasiones, guerras y batallas; el surgimiento de países pequeños y grandes; la integración de varios estados distintos y la desmembración posterior de los mismos junto con muchos otros procesos turbulentos de la Historia, han sido muy frecuentes, a lo largo y ancho de la cuenca del Danubio.

Para dar un ejemplo de esa enorme diversidad o heterogeneidad de la cuenca danubiana, que se debe principalmente a la Historia turbulenta de esta región, podemos señalar la existencia de varios grupos lingüísticos: magiares, eslavos, germanos, latinos, turcos y otros de menor importancia. Ello sin contar con las lenguas habladas por las tribus nómadas que poblaron la región desde los tiempos prehistóricos, como es el caso de los celtas y otros pueblos indoeuropeos primitivos.

Algunos topónimos de origen celta, como es el caso del río Isar, pueden servir para corroborar esta idea. Muchos de los otros topónimos son de origen latino, como Ratisbona Regensburg, Panonia o Rumania. Y la mayoría son germanos, eslavos o magiares según los países.

Aunque el río Danubio sirvió de límite natural para definir el territorio del Imperio romano durante la Edad Antigua el limes romano, no pudo evitar la interpenetración de grupos distintos a ambos lados del río: latinos de origen romano al norte rumanos y eslavos al sur yugoslavos significa eslavos del sur en las lenguas eslavas, aunque estos últimos ya se establecieron al sur del Danubio en la Edad Media.

Algunos pueblos de origen germano terminaron por asentarse a lo largo de esta frontera natural y la cruzaron finalmente hacia el sur durante las llamadas invasiones bárbaras, hecho que marca la separación entre la Edad Antigua y la Edad Media.

En este sentido, los visigodos se establecieron en la Cuenca del Danubio y se vieron, a su vez, presionados por los Hunos. En otras ocasiones, los propios grupos de origen germánico cruzaron el Danubio para asentarse en zonas fértiles con tal de defenderlas de nuevas invasiones: es el caso, por ejemplo, de Moesia. También los magiares, de origen asiático, se establecieron en la llanura de Panonia actual Hungría, en una región natural formada por una cuenca sedimentaria rodeada por relieves montañosos y cruzada de norte a sur, obviamente, por el Danubio.

Aunque los conflictos bélicos no cesaron en la Cuenca del Danubio, podríamos decir que, al quedar las tierras danubianas en manos del Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino, tras la división del Imperio romano en el siglo IV, la situación se estabilizó durante toda la Edad Media. Como consecuencia de este hecho, la influencia de la cultura bizantina alfabeto griego, arquitectura, religión, etc. se extendió por todo el Danubio y la Europa Oriental Ucrania y Rusia durante toda la Edad Media: aún hoy podemos encontrar manifestaciones de la arquitectura bizantina en todos los países de la Europa danubiana, además de los demás países de la Europa Oriental.

Desde luego, fue a través de un comercio muy activo como se fueron extendiendo muchas de las manifestaciones culturales del Imperio bizantino. El final del Imperio bizantino en 1453, marcado por la toma de Constantinopla Bizancio por los turcos, marca también el fin de la Edad Media y el comienzo de una eterna lucha que ha venido a continuar hasta nuestros días, entre los grupos predominantes en el Danubio. Una de estas luchas, cuyo escenario estuvo en gran parte en la cuenca superior y media del Danubio, fue la Guerra de los Treinta Años 1618-1648, que podría considerarse, por la gran extensión del conflicto, como la primera gran guerra europea.

El hecho de que muchos sucesos bélicos ocurriesen en la cuenca del Danubio se debió a que en los conflictos motivados por la Reforma protestante siglo XVI, la Casa de Austria había tomado la defensa del catolicismo.

En el siglo XVIII, la Guerra de los Siete Años también afectó poderosamente a la vida política de los países danubianos, al menos, en gran parte.

Y en el siglo XIX, tres hechos fundamentales de la historia europea, las guerras napoleónicas, el Congreso de Viena y la creación del Imperio austrohúngaro, tuvieron consecuencias muy importantes en los países del Danubio.

Por último, la mayor parte de los conflictos y procesos violentos que vivió Europa en el siglo XX Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial; balcanización en el sureste del continente, modificaciones de fronteras, imposición soviética en los países socialistas bajo su dominio por ejemplo, con expresiones de esta dominación como la toma de Budapest por los tanques rusos en 1956, también tuvieron lugar en gran parte en los países danubianos: alrededor de unos 30 millones de víctimas de las guerras murieron en la región durante el siglo XX.

Y el conflicto serbo-bosnio a finales del siglo pasado vino a completar la imagen de la historia turbulenta que se indicaba al principio de esta sección sobre la historia de esta región natural de Europa. Así, durante la Guerra de Kosovo en 1999, el transporte a lo largo del río se obstaculizó por el bombardeo, por parte de la OTAN, de tres puentes en Serbia.

LOS TRES MOSQUETEROS



Los tres mosqueteros, en francés: Les trois mousquetaires es una novela del escritor Alexandre Dumas.

La novela relata las aventuras de un joven gascón de 18 años llamado D'Artagnan, que viaja rumbo a París para convertirse en mosquetero. D'Artagnan no es uno de los mosqueteros del título, sino que lo son sus amigos Athos, Porthos y Aramis, amigos inseparables que viven bajo el lema «Uno para todos, todos para uno». Juntos, sirven al rey Luis XIII y enfrentan a su primer ministro, el Cardenal Richelieu, y a sus agentes Milady de Winter y el Conde de Rochefort, para así resguardar el honor de la reina Ana de Austria.

La historia comienza en 1625, en Francia. El protagonista, D'Artagnan, nacido en una familia noble empobrecida de Gascuña, se va de casa a París para cumplir su gran sueño: convertirse en un mosquetero de la «Compañía de Mosqueteros del Rey». Por fortuna, su padre conoce al Señor de Trèville, el capitán de la compañía de mosqueteros también gascón, y compañero suyo en las guerras de Enrique IV y le ha escrito una carta de presentación. En el camino de París, el joven gascón se ve envuelto en una pelea con un caballero misterioso que más adelante se revelará como el conde de Rochefort, quedando herido e inconsciente. Cuando D'Artagnan recupera la conciencia, se da cuenta de que el caballero ha robado su carta de presentación, a raíz de lo cual nace en él un deseo de vengarse del misterioso personaje.

En París, D'Artagnan va directo al cuartel general de los mosqueteros. Obtiene audiencia y es introducido en la antecámara, pero careciendo de la carta de su padre es recibido fríamente por el Señor de Trèville. En una serie de incidentes en el cuartel general, D'Artagnan es retado a duelo por los tres mosqueteros: Athos, Porthos y Aramis. Los cuatro hombres se encuentran y D'Artagnan comienza a luchar contra Athos su primer retador, sin embargo, son interrumpidos por los guardias del Cardenal Richelieu que amenazan con arrestarlos, porque los duelos están prohibidos por decreto real. Los tres mosqueteros y D'Artagnan se unen para derrotar a los guardias del cardenal, gracias a lo cual el gascón se gana el respeto y la amistad de Athos, Porthos y Aramis, volviéndose inseparables camaradas, así como el favor del Señor de Trèville. Luego de una entrevista con el rey Luis XIII, quien por su rivalidad con el cardenal queda encantado con D'Artagnan, éste último es aceptado como cadete de un regimiento de la Guardia Real, presidida por el Señor de Essarts, esperando la posibilidad de llegar a ser mosquetero.

Después de obtener alojamiento y tomar un criado, llamado Planchet, conoce a la joven y bonita hijastra de su maduro casero, Constance Bonacieux, de la que inmediatamente se enamora. Constance y D'Artagnan ayudan a la reina de Francia, Ana de Austria y al Duque de Buckingham a mantener una cita secreta en el Palacio del Louvre. En la cita, la reina regala a su amante una caja de madera que contiene doce herretes de diamantes, originalmente regalados a ella por su esposo Luis XIII. El Cardenal Richelieu, informado del regalo por sus espías, persuade al rey para invitar a la reina a un baile donde se espera que ella luzca los herretes, con la esperanza de descubrir al rey su historia de amor con Buckingham.

Constance intenta persuadir a su padre, el Señor Bonacieux, para ir a Londres y recuperar los herretes, pero éste había sido detenido, llevado a presencia del cardenal y convencido por éste de espiar a su hijastra,  por lo que se niega y la delata al Conde de Rochefort, agente del cardenal. D'Artagnan y sus amigos deciden asumir la misión en su lugar. Parten los cuatro amigos con sus lacayos, y después de una serie de aventuras y de quedar Porthos, Aramis y Athos fuera de combate y heridos por el camino, en emboscadas de los agentes del cardenal, D'Artagnan logra llegar a Inglaterra, tras herir y dejar fuera de combate a otro de los enviados del cardenal, el Conde de Wardes, y recuperar de Buckingham los herretes; al notar Buckingham que le han robado dos, y teniendo la certeza que ha sido obra de la condesa de Winter, cierra los puertos ingleses para evitar que los herretes robados lleguen al Cardenal, ordena a su joyero realizar dos réplicas, y los entrega a D'Artagnan, que parte para Francia y logra devolverlos a la reina Ana, justo a tiempo para salvar su honor, y para vergüenza del Cardenal, que es puesto en evidencia delante del Rey.

La venganza del implacable Richelieu llega rápidamente: la noche siguiente, Constance es secuestrada. D'Artagnan parte para encontrar a sus amigos, y en Amiens, donde había quedado Athos, recibe como confidencia de éste la historia de un noble y su mujer, a la que, al descubrir que estaba marcada con una flor de lis en el hombro, había ahorcado, pero poco después, a causa de su borrachera, Athos reconoce que el noble de la historia en realidad es él. Poco después, se batirá con Lord de Winter, barón de Sheffield, y tras vencerle y perdonarle la vida, se hace amigo del barón. Vueltos todos a París, comienzan a preparar la adquisición del equipo que necesitarán en la campaña del sitio de La Rochelle, y a buscar infructuosamente a Constance. D'Artagnan reanuda relaciones con Lord de Winter, que le presenta a su cuñada, Milady de Winter. D'Artagnan rápidamente se enamora de la linda noble, pero pronto se entera de que ella no le ama, siendo una agente del cardenal. Se las arregla para pasar una noche con ella, haciéndose pasar en la oscuridad por su amante, el Conde de Wardes, y se entera de que Milady tiene una flor de lis grabada a fuego en su hombro, marcándola como una delincuente. Milady reacciona como una fiera, intentando matar a D'Artagnan. D'Artagnan logra escapar de su casa, y acude a Athos, donde le cuenta que Milady tiene una flor de lis en el hombro, con lo que el mosquetero tiene la certeza de que se trata de la misma mujer que supuestamente había matado años antes. D'Artagnan se alivia cuando todos los guardias del rey son enviados a La Rochelle, donde el asedio de la ciudad protestante está teniendo lugar.

Milady hace varios intentos para matar a D'Artagnan dentro y alrededor de La Rochelle, pero fracasa. Al mismo tiempo, D'Artagnan se entera de que la reina ha logrado salvar a Constance de la prisión, donde el Cardenal y Milady la habían arrojado y que su amada está escondida en algún lugar seguro. Mientras tanto, tras una hazaña bélica, el Cardenal permite a D'Artagnan por fin ingresar en los Mosqueteros.

Una noche, los mosqueteros escuchan por casualidad una conversación entre el Cardenal y Milady, en la que Richelieu le pide asesinar al Duque de Buckingham un partidario de los rebeldes protestantes rocheleses. Ella pide a cambio la muerte de D'Artagnan. El Cardenal entonces escribe un salvoconducto general a Milady "Por orden mía y para bien del Estado, ha hecho el portador de la presente lo que ha hecho" efectivamente dándole permiso para matar a D'Artagnan. Athos, revelado ahora como el Conde de la Fére, rápidamente se enfrenta a su ex-esposa y la obliga bajo amenaza de muerte a abandonar el salvoconducto del Cardenal. Debido a la guerra entre Francia e Inglaterra, cualquier intento por parte de los mosqueteros para advertir al Duque de Buckingham sobre Milady sería considerado delito de traición a la patria, pero son capaces de enviar a Planchet con una carta al cuñado de Milady Lord de Winter, que por su parte siempre ha sospechado que Milady mató a su hermano.

Milady es encarcelada a su llegada a Inglaterra, pero pronto seduce a su puritano carcelero John Felton y lo convence, no sólo de ayudarla a escapar, sino también de asesinar al duque de Buckingham. Mientras que el ingenuo Felton asesina con un cuchillo al primer ministro en Portsmouth, Milady logra embarcar rumbo a Francia. Milady envía un mensaje al Cardenal y se esconde en el monasterio de Béthune, al norte de Francia, donde Constance había sido enviado por la Reina. La confiada Constance revela su alma a Milady y la malvada mujer se da cuenta de que su enemigo D'Artagnan llegará al monasterio en cualquier momento. Logra escapar justo antes de la llegada de los cuatro mosqueteros, pero no antes de tomar su venganza: envenenar a Constance, que muere minutos después en los brazos de su amado D'Artagnan.

En ese momento aparece Lord de Winter, que informa del asesinato de Buckingham, y todos juntos determinan encontrar a Milady y juzgarla. La expedición queda a cargo de Athos, que revela a Lord de Winter que es el marido de Milady, componiéndose la expedición de los cuatro mosqueteros, sus cuatro lacayos, Lord de Winter y un misterioso hombre enmascarado, con una capa roja. Tras encontrar a Milady, organizan un simulacro de juicio contra ella en el que la acusan del envenenamiento de Madame Bonacieux; los intentos de asesinato de D'Artagnan; la instigación y complicidad en el asesinato del Duque de Buckingham; la corrupción, traición y posterior muerte del siervo de Lord de Winter, Felton; el asesinato de su difunto marido, Lord de Winter Conde, hermano mayor del Barón. El cargo final viene cuando Athos afirma que Milady, su esposa, es una criminal marcada con una flor de lis en su hombro. Cuando la condesa exige que Athos presente al verdugo que la marcó, el hombre con la capa roja se adelanta y se descubre. Ella inmediatamente lo reconoce como el verdugo de Lille, el cual narra las primeras fechorías de Milady que llevaron a su marca, tras seducir y corromper a un sacerdote, su hermano, que después se ahorcó por remordimientos cuando Milady lo abandonó por el Conde de la Fère Athos. Tras ser condenada a muerte por los improvisados jueces, Porthos y Aramis, es ajusticiada decapitada por espada en la otra orilla del Lys, fuera del territorio de Francia en la actual Bélgica.

Tras la ejecución de Milady, los cuatro mosqueteros regresan a La Rochelle. En su camino se encuentran con el conde de Rochefort, principal agente del cardenal y viejo némesis de D'Artagnan, quien viajaba a Armentiéres para encontrar a Milady. Rochefort también tiene una orden de arresto para D'Artagnan por alta traición y espionaje. Cuando el gascón se presenta ante Richelieu, le cuenta toda la verdad sobre Milady, y admite que él y sus amigos ya han juzgado, condenado y ejecutado a esa malvada mujer. A continuación le presenta a Richelieu el papel con el perdón total escrito por la propia mano del Cardenal, que Athos había arrebatado semanas antes de Milady. Richelieu, impresionado por el ingenio de D'Artagnan y ya que ha conseguido lo que quería de Milady, ofrece al joven mosquetero un despacho como teniente de mosqueteros, con el nombre en blanco. El cardenal hace entrar a Rochefort  pide a los hombres estar en buenos términos y ser amigos.

El libro termina con D'Artagnan ofreciendo el despacho de teniente a cada uno de sus amigos, pero ninguno acepta y Athos escribe el nombre de D'Artagnan en él. Athos continuará siendo mosquetero, a las órdenes de D'Artagnan, hasta que entra en posesión de una herencia y se retira a sus propiedades; Porthos ha decidido casarse con Madame Coquenard, la viuda de un rico procurador, y deja el servicio y Aramis cumple su sueño de entrar en el sacerdocio, abandonando también el servicio, y entrando en un monasterio.

D'Artagnan se bate tres veces con Rochefort, hiriéndole las tres, pero tras eso, y tras decirle que seguramente le matará a la cuarta, hacen definitivamente las paces, y se abrazan de todo corazón y para siempre.

LA TORRE DE PORCELANA DE NANKIN

 

El arte chino fue algo obviado de los escritos de todo occidente por mero desconocimiento. Esa es una de las principales razones por la que inmensas e impresionantes obras como la Gran Muralla no llegaron a ocupar un puesto de honor entre las siete maravillas del mundo antiguo descritas por Antípatro de Sidón.

Pero más allá de la flamante muralla que protegió a las distintas dinastías chinas de las invasiones extranjeras, hubo muchas otras edificaciones hoy ya olvidadas por muchos. En esta situación se encuentra la Torre de Porcelana erguida en Nanjing, una pagoda budista única en diseño y materiales utilizados.

La pagoda fue diseñada durante el reinado del emperador Yongle a comienzos del siglo XV y se cree que fue construida poco tiempo después. Gracias al auge de la ruta de la seda y el trasiego de gentes entre oriente y occidente, la torre fue descubierta para occidente y descrita con admiración en multitud de bitácoras de viaje de gente como Johan Nieuhof o Fischer von Earlach.

La Torre de Porcelana tenía una base octagonal de unos 30 metros de diámetro. En el momento de su construcción, fue una de las edificaciones más altas de China alcanzando los 79 metros, con nueve pisos a los que se podía acceder mediante una escalera de caracol situada en el centro con 184 peldaños. La parte superior estaba coronada con una pequeña estatua de una piña dorada.

Lo más impresionante de la construcción no era su tamaño, si no los detalles y los materiales utilizados. Las fachadas estaban recubiertas de bloques de porcelana intercalados con ladrillos pintados de distintos colores, lo que hacía reflejar la luz del Sol en todas direcciones.

Los bloques de porcelana fueron recubiertos por detalles tallados en vidrio de colores con motivos budistas, florales y animales. Las puertas, ventanas y marcos también estaban delicadamente tallados y aún a día de hoy se conservan varios de ellos en perfecto estado en el museo de Nanjing. Para que estos interesantes detalles pudieran apreciarse de forma continua se situaron más de 140 lámparas colgadas de los tejados de las distintas plantas para iluminar la fachada durante las noches.

La pagoda se conservó en perfecto estado durante casi cuatro siglos, pero en 1801 un rayo impactó en la parte superior de la torre destruyendo las tres últimas plantas. Los habitantes de Nanjing, que ya entonces conocían el atractivo que suponía para turistas y locales, reconstruyeron por completo los desperfectos ocasionados.

En 1850 estalló la Rebelión Taiping en los alrededores de Nanjing. Esta rebelión desembocó en una de las más cruentas guerras civiles chinas que, cobrándose la vida de entre 20 y 50 millones de personas, equiparándose en cifras a la Rebelión de An Lushan. Pero, además de estas duras cifras, la rebelión de Taiping también destruyó gran parte de las infraestructuras chinas, convirtiendo en escombros la valiosa Torre de Porcelana.

Los restos se mantuvieron en el lugar donde se irguió la pagoda durante décadas, siendo robados los materiales poco a poco para ser destinados a otras edificaciones. En 2010, el rico empresario Wang Jianlin donó mil millones de yuanes unos 125 millones de euros para ser destinados a la reconstrucción de la torre. Varias fuentes afirman que se llevará a cabo, pero aún no se conoce el diseño, ni los arquitectos encargados de esta esperada obra.